20 años de “Vanishing Point”, el lisérgico viaje de Primal Scream

20 años de “Vanishing Point”, el lisérgico viaje de Primal Scream

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Vaninshing Point

Primal Scream

Vanishing Point

Creation/Sire. 1997. Escocia

 

Pocos discos tan impactantes en los años 90 como el quinto de la agrupación formada en Glasgow, Escocia, en 1984 por el cantante Bobby Gillespie. Vanishing Point no es cualquier álbum, es una obra de alto impacto que refleja de manera brillante e hipnótica lo mucho de que estaba ocurriendo en la escena musical británica de 1997, la cual pasaba por un momento especialmente interesante con la electrónica en varias de sus formas, el trip hop, el post rock, la nueva psicodelia y el britpop.

El 7 de julio de 1997, Primal Scream retomó el lugar en la vanguardia pop que seis años antes se había ganado con el sorprendente Screamadelica (1991), bajo las influencias de la cultura rave, el acid house, la era del sampler, el dub y la psicodelia. Aquel fue un disco de ruptura que sacó a la banda del indefinido y anodino espacio en que se había auto confinado con sus dos primeros discos, Sonic Flower Groove (1987) y Primal Scream (1989). Sin embargo, tras Screamadelica, volvieron a cambiar con Give Out But Don’t Give Up (1994), adentrándose en un terreno más rockero y stoniano, con elementos soul y góspel. Aquel disco fue recibido con poco entusiasmo y el grupo entró en una especie de pausa indefinida que casi los lleva a disolverse. Perdieron a la base rítmica.

Pero todo fue cogiendo la forma deseada con la inclusión del bajista Gary “Mani” Mounfield, proveniente de la recientemente disuelta banda de Manchester, The Stone Roses. Mani oxigenó a Gillespie, Andrew Innes (bajo, guitarra), Robert Young (guitarra, teclados) y Martin Duffy (teclados), trayendo consigo ideas y frescura en sus formas. Aunque el bajista que toca en “If They Move, Kill ‘Em” es Marco Nelson, el tema recuerda en algo a “Fool´s Gold” de Stone Roses, con su rítmica a medio camino entre las influencias de Can y el dance.

Hay a lo largo del disco un tratamiento de bajo profundo con marcados elementos dub que convierte a Vanishing Point en un trabajo envolvente. “Stuka” podría ser fácilmente un tema de African Head Charge para el sello On U-Sound, un bizarro dub repleto de efectos psicodélicos y un sampleo de “Upsetting Dub” de Lee “Scratch” Perry. También el soberbio tema “Kowalski” (personaje de la road movie “Vanishing Point” de 1971 que inspiró a este disco) posee una línea de bajo de corte dub, con un sampleo del ritmo que hizo Jaki Liebezeit para el tema “Hallelujah” de Can y el solo de guitarra de “Get Off Your Ass and Jam” de Funkadelic.

El enlace con el disco anterior lo representa “Medication”, el más rockero y stoniano tema del álbum, contagioso sin remedio, que al final tiene unos ladridos que recuerdan a los de Paul McCartney en “Hey Bulldog”. Otro tema rockero es la versión de “Motorhead”, tema compuesto por el bajista Ian “Lemmy” Kilmister en su época con Hawkwind y que luego utilizó para bautizar a su legendaria banda.

Otro de los puntos álgidos que contribuyó a la popularidad de este disco fue “Trainspotting”, tema que perteneciente a la banda sonora de la controversial película de Danny Boyle, descarnado reflejo de la juventud escocesa de finales de siglo. La pieza es una especie de trip hop jazzeado envuelto en efectos y con una melódica que hace una melodía distante.

“Burning Wheel”, tema que abre el disco, posee un ritmo similar aunque algo más acelerado, con efectos psicodélicos en reversa heredados de los Beatles y Pink Floyd. “Get Duffy” es quizá uno de los más sosegados, de atmósfera cinematográfica, con el maravilloso clarinete bajo de Ian Dixon. “Star” es la canción más libidinosa del disco, con una melódica tocada por el legendario Augustus Pablo y un piano Fender Rhodes esencial. “Out of the Void” es un viaje lisérgico con ayuda de la tablá de Pandit Dinesh.

El cierre corresponde a “Long Life”, otro dub psicodélico con elementos blues, perfecto para quedar prendados.

Han pasado 20 años y el encanto de Vanishing Point sigue intacto. Fue el segundo punto de inflexión para Primal Scream, a partir del cual seguiría una seguidilla de discos fenomenales que han ayudado a modelar la cultura pop

Juan Carlos Ballesta

Primal Scream