25 años de “Debut”, el primer gran desafío solista de Bjork

25 años de “Debut”, el primer gran desafío solista de Bjork

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Bjork
Björk
Debut
One Little Indian. 1993. Islandia

 

Pocos discos en las postrimerías del siglo 20 tuvieron tanto impacto y relevancia como el álbum debut de la islandesa Björk Guðmundsdóttir, quien había adquirido cierta fama en algunos países europeos como vocalista de The Sugarcubes, especialmente en Inglaterra.

Para el momento del lanzamiento de Debut -título con el que quiso dejar claro que más allá de un precoz lanzamiento cuando tenía 11 años, ella consideraba su verdadero arranque en solitario- la escena musical pasaba por una intersección de realidades. Desde Seattle se proyectaba el grunge, en Gran Bretaña el shoegaze y los coletazos del sonido Manchester gobernaban, mientras la nueva generación del britpop irrumpía con fuerza.

En 1993, sin embargo, las reglas comenzaba a dictarlas el universo electrónico y ya para ese momento se habían instalado proyectos de impacto como The Orb, Orbital, The Future Sound of London y LFO (Mark Bell sería su mano derecha hasta morir en 2014), entre otros. Bjork se enamoró de la nueva realidad y la ruptura de The Sugarcubes en 1992, fue el revulsivo para su reinvención, esta vez con la columna vertebral de su sonido basado en las crecientes posibilidades de la electrónica.

Ayudada por Nelle Hooper en la producción, Debut sorprendió por su variedad estilística en la que Bjork abordó el pop electrónico, el techno, el naciente trip hop, el jazz y el house, e incluso el avant pop. Pocos esperaban en ese momento una ruptura con su inmediato pasado. En Gran Bretaña el disco escaló hasta el tercer lugar, recibiendo críticas favorables de todos los medios, mientras en Estados Unidos apenas pudo llegar al puesto 61 de las carteleras y recibió críticas variadas. Sin embargo, con el tiempo se convirtió en su álbum más vendido.

De Debut se extrajeron cinco singles acompañados de fantásticos videos, una modalidad que ha sido una norma desde entonces en su carrera y que ha contribuido de manera notable a construir una doble estética en la que música e imágenes más que complementarias, son suplementarias. Las imágenes y las canciones se necesitan. Por ello, Bjork siempre ha acudido a directores innovadores y altamente creativos que la han ayudado a posicionar su imagen personal y a potenciar sus composiciones.

Human Behaviour” abre el disco, con un sampleo del famoso compositor brasileño Antonio Carlos Jobin y una letra inspirada en el naturalista David Attemborough, escrita desde la perspectiva de un animal. La idea de la canción la tuvo en 1988, pero nunca pensó en proponerla a The Sugarcubes. Bjork canta: “If you ever get close to a human/And human behaviour/Be ready, be ready to get confused” (Si alguna vez estás cerca de un humano / y del comportamiento humano / estate listo, prepárate para ser confundido). En este tema trabajó el video con Michael Gondry.

Crying” es uno de los temas más bailables, pero su cercanía es más con el swing y el acid jazz que con el techno o el house. De inmediato viene uno de los puntos álgidos. El segundo single extraído fue “Venus as a Boy”, uno de los temas cercanos al trip hop, aderezado con inflexiones indias inspiradas en Bollywood, cortesía del gran tablista y productor, Talvin Singh, quien para la época se erigía como el líder del asian underground londinense con su club Anokha.  El video fue dirigido por la británica Sophie Muller.

Si hay un tema especialmente discotequero es “There’s More to Life Than This”, el cual para captar la ambientación real de un club nocturno fue grabado desde los baños del Milky Bar en Londres. Contrasta con “Like Someone in Love”, uno de los estándares de jazz que Bjork grabó con Corky Hale y su maravillosa arpa (instrumento que luego sería capital en varios de los sucesivos discos).

El espíritu de baile regresa con “Big Time Sensuality”, probablemente uno de sus temas más festivos y cuya versión más conocida es la que remezcló Fluke. Otra versión distinta es la del video que dirige Stéphane Sednaoui, que se desarrolla sobre una plataforma móvil por las calles de Nueva York con Bjork cantando y bailando. Fue el cuarto single.

La cadencia de “One Day” posee una base electrónica que recoge influencias de The Orb y Screamadelica de Primal Scream. Rompiendo con todo, “Aeroplane” es sin duda la de mayor complejidad en los arreglos. Sosegada y hedonista, se pasea por el jazz y la llamada música “exótica” o “lounge”, con fantásticos arreglos de Oliver Lake y los metales de Gary Barnacle y Mike Mower. “Come to me” prosigue en un estado de ánimo similar, en la que destacan las cuerdas, la tímbrica de los platillos y un sinuoso y esporádico teclado muy cercano al sonido del piano eléctrico Fender Rhodes.

Probablemente la canción más potente dentro de las que exploran y explotan la pista de baile es “Violently Happy”, cuyo desarrollo es adictivo y alcanza el clímax con la secuencia de bajo. Fue el quinto single, y cuenta con un frenético videoclip dirigido por Jean Baptiste Mondino que simula un asilo. Y de nuevo, para conmutar el estado de ánimo, aparece la bizarra “Anchor Song”, con Oliver Lake en el saxofón.

Aunque originalmente el tema “Play Dead”, escrito por Bjork con David Arnold y Jah Wooble para el filme The Young Americans (1993) no fue incluido en el disco, ha sido parte de todas las reediciones y es considerado uno de los cinco singles de esta etapa de Debut.

25 años después de su publicación, el álbum sigue atrapando. Su influencia sobre miríadas de artistas lo convierte en uno de los más influyentes de su tiempo. Con Debut, Bjork desafió las reglas, creo sus propios códigos y lo convirtió en un paradigma solamente superado por ella misma y sus obras sucesivas.

Juan Carlos Ballesta