30 años de “Dream of Life”, la bisagra entre dos épocas de...

30 años de “Dream of Life”, la bisagra entre dos épocas de Patti Smith

105
Patti Smith

Patti Smith

Dream of Life

Arista. 1988. EE UU

 

El último disco de Patti Smith de los años 70, Wave (1979) fue un inesperado frenazo en su soberbia carrera que la había llevado de recitar poesía maldita en los bares de Manhattan a ser la protagonista femenina más relevante e intensa del punk neoyorquino. No es que Patti fuera exactamente una punk, sino que su ascenso coincidió con un momento histórico muy importante. Su música combinaba blues, poesía, rock salvaje, avant garde, baladas e incluso reggae. Su actitud sobre tarima fue siempre como un huracán. Su potente y distintiva voz ayudó grandemente a que se erigiera como la figura femenina más incluyente en la generación punk y postpunk, inspirando a decenas de mujeres a liderar sus propias bandas.

En el pináculo de su gesta, decidió retirarse a Detroit junto a su nueva pareja, Fred “Sonic” Smith, ex guitarrista de la recordada banda de garaje rock, MC5, con quien había comenzado una relación poco antes de Wave y luego de dejar a Allen Lanier (Blue Oyster Cult). Dedicadas a Sonic fueron las dos canciones más conocidas del disco, “Dancing Barefoot” y “Frederick”.

En medio de especulaciones de todo tipo, Patti pasó al retiro y a dedicarse a la maternidad y vida hogareña, lejos del frenetismo de los 70. Nacieron sus hijos Jackson en 1982 y Jesse en 1987. El largo silencio musical fue roto en 1988 con Dream of Life, una especie de isla en su discografía puesto que pasaron otros ocho años hasta su definitivo regreso con Gone Again (1996).

Con Fred Smith y Jimmy Iovine como productores, Dream of Life tuvo un éxito inusitado gracias a “People Have the Power”, canción que se ha convertido en una especie de himno por su contenido, en el que recalca el poder de cada individuo para cambiar su realidad y el entorno. Patti acudió a dos de sus los integrantes del Patti Smith Group de los 70, el baterista Jay Dee Daughtery (con ella hasta el día de hoy) y el teclista Richard Sohl (fallecido en 1990), mientras que la guitarra fue responsabilidad de Fred Smith. Es el único disco en el que Ivan Kral no ha participado.

Tras el arranque eufórico con “People Have The Power”, Patti nos regala “Going Under”, una de sus emotivas baladas, con uno de sus segmentos recitados, un estupendo bajo de Bob Glaub y un sonido de guitarra jazzeada poco asociado con Fred Smith. “Up There Down There” devolvía a la Patti de Easter (1978), enérgica y rabiosa, esta vez con una guitarra mas bluesera. El lado A lo cerraba “Path the Cross”, una de las típicas canciones midtempo con la forma distintiva de cantar de Patti. El tiempo, sin embargo, no ha jugado a favor del sonido de guitarra y teclados, anclados con esa etapa en la que la tecnología digital aun no estaba madura.

El lado B arranca con el tema que da nombre al álbum, que suena como una de muchas canciones en la onda “new wave”, y que bien podría pertenecer a Pat Benatar o The Pretenders, con una guitarra que suena a Eric Clapton. “Where Duty Calls” comienza incierta, pero pronto toma un buen rumbo, en este caso con un buen sonido de teclados que contrasta con el de guitarra que, una vez más, suena anacrónico.

Siendo “Looking for You (I Was)” un rock convencional, posee el gancho melódico que ha hecho grande a Patti Smith. El cierre del lado B, es con la exquisita “The Jackson Song”, especie de canción de cuna que Fred escribió a su hijo Jackson, con estupendo trabajo de Sohl en los teclados, el arpa de Margaret Ross y cello de Jesse Levy. Es un perfecto final para un disco que sin duda no está entre las obras maestras de Smith, pero que funcionó como una bisagra entre dos épocas y para avisarnos que estaba viva.

30 años después de este trabajo, Patti sigue teniendo el poder.

Juan Carlos Ballesta