Hace 30 años Depeche Mode cerró su primera fase con “Music for...

Hace 30 años Depeche Mode cerró su primera fase con “Music for the Masses”.

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Depeche Mode

Depeche Mode

Music for the Masses

Mute Records. 1987. Inglaterra

 

Para el momento de publicación del sexto disco de la agrupación de Basildon, muchas cosas habían cambiado. Depeche Mode era ya una banda popular, su culto se había expandido más allá de Gran Bretaña y Europa. Music for the Masses fue el disco con el cual finalmente penetraron el mercado norteamericano, aunque paradójicamente el título fue concebido porque pensaban que el contenido era cualquier cosa menos música para las masas. La portada diseñada por Martyn Atkins, con tres megáfonos que fueron los símbolos de todo lo que tuvo que ver con ese período, representa justamente la comunicación de poco alcance que en un desierto sin gente puede propagarse mejor.

En las postrimerías de la etapa más gloriosa y representativa del synth pop y en medio de la llegada de otras corrientes con base electrónica, Music for The Masses representa un sofisticado cierre de la primera fase de Depeche Mode, la cual concluyó con una extensa gira que los llevó por muchos países, incluyendo a tres de la llamada cortina de hierro soviética (Alemania Oriental, Hungría y Checoslovaquia), siendo uno de los primeros grupos más allá de sus fronteras en presentarse. Eso ocurrió un año antes de la caída del muro de Berlín y el fin de la hegemonía soviética. Esa gira fue registrada en película por D.A. Pennebaker y en el doble LP 101 (nombre sugerido por Alan Wilder debido a que la filmación fue el último concierto, el número 101, en septiembre de 1988).

Las diez composiciones de Martin Gore reflejan la madurez adquirida tras cinco discos previos en los que pasaron de la era analógica a la tecnología digital, la cual en esos años creció de manera notable, con teclados mucho más potentes que los de primera generación y el surgimiento de los samplers. Aunque todavía estaban por llegar otros adelantos, este disco es un acertado reflejo del momento y 30 años después sorprende que el banco de sonidos utilizado no suene anacrónico como en el caso de otros grupos contemporáneos.

En el plano temático también habían ampliado el rango. “Never Let Me Down” (con cierto parecido a Tears for Fears, quizá por la participación de David Bascombe, productor de TFF y Peter Gabriel), arranca el disco de manera brillante, con una letra que aborda la euforia de las drogas y el erotismo homosexual. “The Things You Said” es un delicado y sensual tema, que es seguido por la potente “Strangelove”, uno de los singles del disco. “Little 15” podría recordar al dúo Coil con su ambientación algo intrigante y erotizante.

El lado bailable lo representa “Behind the Wheel”, otro de los singles, quizá la que mejor anticipa los tiempos por venir con Violator (1989). La voz de David Gaham reluce en “I Want You Now”, arropada por los sinuosos coros y la comedida percusión electrónica.

El tema más corto del disco “To Have and To Hold”, que inicia con la críptica voz de una emisora de radio rusa, resulta ser uno de los más intensos y dramáticos. La influencia industrial, visiblemente disminuida en este álbum, aparece tímidamente en “Nothing”, con un colchón de sintetizador muy atractivo. El final del disco es el tema instrumental “Pimpf”, dominado por el sonido de un piano pulsante y una tensa atmósfera emparentada con Dead Can Dance, además de un video artístico dirigido por Anton Corbjin.

Music for the Masses puede no estar entre los discos más populares de Depeche Mode, pero es uno de sus capítulos más atractivos precisamente por su afán (exitoso) de romper con su época. Han pasado tres décadas y suena vital.

Juan Carlos Ballesta