40 años de “Danger Money” el prematuro final de U.K.

40 años de “Danger Money” el prematuro final de U.K.

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U.K.

U.K.
Danger Money
EG/Polydor. 1979. Inglaterra

 

Cuando el cuarteto conformado por el poli-rítmico baterista Bill Bruford, el guitarrista de los inusuales acordes, Alan Holdsworth (†), la portentosa voz y el profundo bajo del afamado John Wetton (†), y el violinista y teclista Eddie Jobson, irrumpió en la escena musical en 1978 con el homónimo y fantástico álbum debut U.K. (1978), nadie imaginó que aquello pasaría a ser tan sólo un efímero proyecto que tenía en ese virtuoso cuarteto todos los ingredientes para hacer historia como pocas bandas lo han hecho. Lamentablemente no fue así.

Dos álbumes en estudio y uno en vivo fue todo lo que sucedió con U.K. Dos visiones antagónicas, una comercial y la otra experimental, acabaron por enterrar a esta banda cuyo segundo álbum celebra su aniversario 40. Bruford y Holdsworth se abrirían camino a predios más profundos y menos comerciales, dejando una gran herida que el baterista Terry Bozzio logró sanar pero cuyo diagnóstico real ya era terminal.

U.K.Danger Money poco tuvo que sumar tras el resonante impacto del primer álbum, aunque tenga muchos que lo prefieran. El trío abriría su nuevo episodio con el tema título, una suerte de prog convencional hecho con las mejores intenciones pero con menos entusiasmo que el primer trabajo discográfico y donde Wetton, con “temor a morir”, nos canta con menos ímpetu, aunque no deja de ser atractivo junto a las teclas de Jobson. La historia, de algún modo, ha reconocido el breve pero influyente legado de U.K., al menos eso me dice mi intuición.

La enigmática “Rendezvous 6.02” con el rítmico triángulo resulta interesante. “Son las 5 en punto, manejando hacia Park Lane, mientras Londres se aleja…” El reiterativo coro “Rendezvous 6.02…” nos atrapa por momentos y es luego de varios versos que el trío, con el teclado de Jobson al frente, nos va llevando con su apasionada melodía e interesante y equilibrada rítmica a todo lo largo del tema. La calidad sonora del álbum en líneas generales no es enteramente de mi agrado pero la pieza es cautivadora, sin dudas.

El LP prosigue con The Only Thing She Needs” (La única cosa que ella necesita), que tiene el atractivo del sonido de Jobson quien alterna con frases cortas los versos de Wetton. La pieza tiene ese aire comercial más palpable que en los 80 escucharíamos en bandas como Asia. Terry Bozzio resalta en este tema con virtuosos redobles y potencia, pero que no posee el espíritu aventurero que notamos en el primer álbum con Bruford y en los registros en directo que dejó el cuarteto tocando esta canción.

Caesar’s Palace Blues”, con Jobson señalando el camino, es una de mis favoritas. Acá Jobson emplea el violín que da al tema un interesante tinte a lo Jean-Luc Ponty. Bozzio y Wetton se enlazan en una magnífica rítmica. Eddie ejecuta un interesante “solo” apoyado en el bajo de John. Jobson extiende su talento hasta cerrar la pieza para luego seguir con la también rítmica y melódica “Nothing to Lose” (Nada que perder). Teclados y voz se encuentran en unísono modo hasta un punto donde Jobson vuelve nuevamente a “solear”. El título es empleado como elemento reiterativo a todo lo largo del tema que si bien también tiene un aire comercial no deja de ser atractivo.

Bajo mi óptica, “Carrying No Cross” (Sin llevar una cruz), no sólo es la más extensa del álbum (12’20”), sino que es la más interesante musicalmente. También fue compuesta y tocada en concierto con Bruford y Holdsworth. En ella Wetton es apoyado por el teclado del cual se desprenden frases que evocan momentos épicos del progrock y que podemos encontrar en King Crimson y el trío Emerson, Lake & Palmer. El enigmático segmento instrumental en el punto medio nos atrapa con fuerza y por momentos nos olvidamos de las canciones anteriores. Jobson descarga toda su furia en esta parte con Bozzio como acompañante. Evoca además temas como “Nevermore”, del álbum debut. El “solo” de piano es cautivador tanto por su color como por el contraste que Jobson crea con el sintetizador. La pieza retoma su camino más convencional con los versos de Wetton quien además “poco a poco vierte su alma…”

U.K. es un episodio oscuro en la historia del rock progresivo. Viene a ser esa especie de banda o más bien supergrupo que lo tenía todo y que murió al nacer. Una suerte de “still born” del género. Uno de los últimos vestigios de una música tan cerebral como emotiva que en la siguiente década se transformaría en propuestas claramente más comerciales que encontramos en 90125 de Yes, Abacab de Genesis y la insípida Asia del teclista Geoff Downes y de la que Wetton sería miembro fundador.

Tal vez la imagen de Hipgnosis es la evocación de un Poncio Pilatos de Wall Street quien sublime y súbitamente deja entrever que poco duraría aquel “affair.”

Leonardo Bigott