40 años de “Heavy Horses”, soberbio galope folk-rock de Jethro Tull

40 años de “Heavy Horses”, soberbio galope folk-rock de Jethro Tull

194
Jethro Tull

Jethro Tull

Heavy Horses

Chrysalys. 1978. Inglaterra

 

La legendaria banda británica Jethro Tull, pionera de la flauta roquera como eje de su música provocadora, transitó con más ahínco los predios del folk durante los años finales de la década de los 70. Si bien siempre tuvo una marcada influencia de este género, en ese período fue más notoria la inclinación de Ian Anderson hacia un planteamiento más bucólico que nació del deseo de rendir un tributo a los caballos de trabajo de Gran Bretaña.

Jethro TullSongs from the Woods de 1977 y Stormwatch de 1979 completan esa folclórica tríada. Para 1978, Jethro Tull estaba conformada por el sempiterno Ian Anderson en la flauta, mandolina, guitarra acústica y voz; Martin Barre en la guitarra eléctrica; John Evans en el piano y órgano; David Palmer (hoy Dee Palmer) en los arreglos orquestales y teclas; John Glascock al bajo; y Barriemore Barlow en la batería. El sexteto contó con las experticias de Robin Black como ingeniero de sonido y la sencilla pero elocuente foto portada de James Cotier.

Jethro Tull
Foto de contraportada. De iz a der: Barriemore Barlow, Ian Anderson, John Evans, John Glascock, David Palmer y Martin Barre

Heavy Horses, undécimo álbum de estudio de JT, es una de las sentencias más fluidas y sólidas de esta legendaria banda que comanda el barbudo escocés y que este año celebra 50 años. Es, sin dudas, su alter ego. El álbum, conformado por nueve composiciones, inicia con un tema que ha apasionado a Anderson por años: el amor por los gatos. A ellos dedica esta canción “…And The Mouse Police Never Sleeps”. “Musculoso, negro de ojos verde claros, cruzando el pasto de centeno pensando en pasteles de ratón con manzanas, equilibrando su cola a media asta”, nos relata Anderson en esta breve historieta. Destaca un breve silencio a mitad del tema. La composición resalta por su dinámica. El silencio se repite y hacia el final Ian parece reiterar “…police never sleeps…”

“Te haré el amor, en todos los buenos lugares, bajo las negras montañas, en espacios abiertos, en lo profundo de turbios ríos que se deslizan sombríamente a través de marchas distantes, donde la liebre azul corre”. Con estos versos comienza “Wild Acres” (Acres silvestres) donde la rítmica pandereta se escucha entre la alegre y sencilla melodía y el violín de Darryl Way. La pieza, como la mayoría, apenas rebasa  los tres minutos. Esta breve composición es seguida de uno de los momentos grandes del álbum “No, Lullaby”: “Mantén tus ojos abiertos y agudiza tus oídos, ensaya tu grito más fuerte, hay un tipo allí que te haría daño, así que no te cantaré un arrullo”. La guitarra de Barre nos prepara para un momento cumbre. El bajo de Glascock daba sus últimas notas con la banda (moriría al año siguiente de un problema congénito del corazón). Flauta y guitarra conversan en una tertulia que se va desarrollando con fuerza. Esta obra es una de mis canciones favoritas del repertorio Jethro Tull y particularmente en su versión en vivo que si bien no varía sustancialmente refleja el espíritu de una banda madurada. El motivo inicial recurre hacia la mitad del tema y dinámicamente hablando deja entreoír vestigios del clásico “Aqualung”.

La hermosa “Moths” (Polillas) continúa el álbum. La breve melodía pareciera una seductora metáfora; “Y habló la nueva brisa, en la ternura de un retoño de mayo, enviando lirios de agua que navegan, cuando ella volteó para desnudarse”.  La guitarra acústica acompaña a Anderson quien toca la flauta después del primer verso de la segunda estrofa. Destaca en la pieza el delicado arreglo de cuerdas que se entrecruza con la flauta. El compositor escocés no se excede ni se queda corto en esta dulce melodía que es seguida de “Journeyman” (Viajero), compuesto de tres estrofas de ocho versos cada una, con un puente de cuatro versos entre la segunda y tercera que dice “Viajero nocturno en el último viaje fantástico, muy tarde para tomarse un té en Gerard’s Cross, y escucha los suaves zapatos sobre el puente peatonal, mientras las ruedas muerden la escarcha de medianoche”. Aquí la banda mantiene su lenguaje habitual, es decir más marcado hacia el rock.

Rover”, “One Brown Mouse” y “Heavy Horses” son las siguientes tres piezas. La primera es dedicada a Rover, la perra de Ian. Dibujando una escena muy doméstica Ian nos canta: “persigo todos tus pasos y sigo cada capricho, cuando llamas estoy listo para comenzar la batalla, mi señora de los prados, mi playera ola, has arrojado la ramita para que el perro haga el truco, pero flota a lo lejos…”. Musicalmente Barre va matizando con su guitarra la voz de Ian.

En la segunda, resulta contrastante que un personaje áspero y lleno de ironía como Ian Anderson le dedique un tema a un “ratón marrón”. Es una grácil pieza en la que canta: “Sonríe tu pequeña sonrisa, toma un té conmigo, elimina esa negra nube de tu hombro…”.

El tema título es sin duda la más completa pieza de las nueve. No por ser la más extensa, más bien por su desarrollo y las cuerdas que dan una gran belleza sonora a la pieza que además pudiéramos ver estructurada, discretamente, como una suite. Rápidamente se convirtió en clásico de la vasta discografía de Tull y favorita de muchos fans.

Weathercock” (Veleta). Dos estrofas de ocho versos, intercaladas con dos de cuatro, ponen el punto final a este excelente álbum, uno de los más completos, en su género, de la década de los 70. “Danos dirección, lo mejor de la buena voluntad, exponnos a vientos favorables, cuéntanos lo que el herrador te hizo”

Heavy Horses es un álbum tan completo como Thick As A Brick (1972) y tan variado como Aqualung (1971). Jethro Tull aún no se preparaba para entrar a los 80 y mientras Stormwatch (1979) tuvo puntos flojos y falta de fluidez si le comparamos con éste, A (1980) indicaba un camino diferente para un Jethro Tull menos mordaz, campestre y efectivo que esta equina experiencia, quizá producto de la muerte de Glascock y el abandono del muy afectado Barlow

La banda se ha reactivado con Anderson como capitán del barco y una nueva formación de músicos de primera con los que ha trabajado en tiempos recientes. Aunque su voz, una de las marcas de fábrica, ya no sea la misma, el repertorio Tulliano es suficientemente amplio y variado.

Heavy Horses acaba de ser reeditado en una edición ampliada de lujo con la mezcla 5.1, surround y cuadrafónica de Steven Wilson, que suena realmente grandiosa. Ha sido bautizada como New Shoes Edition. Adicionalmente al álbum original se incluye una generosa cantidad de bonus tracks y dos discos con el concierto completo realizado en Berna, Suiza, en mayo de 1978. El propio Anderson, con su ironía característica, anuncia y muestra su copia, y aprovecha para autografiarsela a si mismo!

Leonardo Bigott