40 años del océano cósmico de Eloy

40 años del océano cósmico de Eloy

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Eloy

Eloy

Ocean

Emi Electrola. 1977. Alemania

 

Wojtek Siudmak, artista polaco considerado uno de los más representativos del realismo fantástico durante los 70, fue el encargado de plasmar la imagen de la portada de una de las grabaciones más resaltantes en la historia del  rock progresivo alemán. Se trata de Ocean, sexto álbum de la banda Eloy, agrupación que emergió en 1969 fundada por el guitarrista y cantante Frank Bornemann. Dicha imagen muestra un fondo azul con un cintillo superior que revela el nombre del álbum y bajo éste el hermoso logo del grupo, además de un cielo lleno de planetas diminutos con la imagen que sugiere un Poseidón moderno, sin cabeza y sosteniendo en la mano derecha un cetro cuyo extremo es una calavera. El esbelto cuerpo descabezado también descubre un orificio fracturado donde yacía el cuello y desde donde sale un gran planeta que recuerda a Saturno. Si acaso no es otra galaxia.

Este excelente trabajo ofrece en 45 minutos uno de los episodios más atractivos, no sólo del Krautrock sino del género progresivo en su más amplio sentido. Al recordarla en su cuadragésimo aniversario, Ocean es una obra conceptual que inicia con una guitarra eléctrica arpegiada que pronto es acompañada por la batería, evocando levemente “Dance on a Volcano” de Genesis.  A lo largo de sus 11:42 minutos Jürgen Rosenthal, baterista y letrista de las obras, y el bajista de la agrupación, Klaus-Peter Matziol, aportan el lado rítmico del tema sobre el cual levitan las frases de Bornemann y las ambientaciones del teclista Detlev Schmidtchen y donde Bornemann nos cuenta: “Cuando los hijos todopoderosos de las lejanas esferas, distribuyeron los elementos en la tierra, sentaron la piedra fundacional del más elevado nacimiento espiritual que jamás haya existido durante miles de años, pero ahora está perdido entre el futuro y el pasado, a años luz de nuestras lágrimas diarias, esos momentos imperceptibles que permanecen.

La siguiente estrofa es más reveladora, “Poseidón se convirtió en el señor de los sismos y mares, Maestro de los océanos  y todas sus riquezas, Dios de una isla donde vivió una familia cuya hija era de gran belleza y salud”. Es así como inicia “Poseidon´s Creation” (La creación de Poseidón), el primero de cuatro temas que conforman este fascinante trabajo arreglado y producido por el eximio cuarteto alemán con la ingeniería sonora de Georgi Nedeitschev.

La obra continua con “Incarnation of the Logos” ( Encarnación de los Logos), en la que Schmidtchen y Rosenthal abren el primer encuentro sonoro del tema cuyos versos nos cuentan: “Ningún suelo nativo, ningún océano, ningunas olas saladas, ningún cielo en lo alto, ningún ser viviente, ningún movimiento, ningún color, ningún elemento, ninguno de los ojos que algo puedan ver, completa vaciedad, nada era antes de todo.

La luna, compañera del sol, tocando el globo celestial, estático cielo estrellado”.

Instrumentalmente, batería y teclado van acompañando cada estrofa al término de las cuales los teclados despliegan toda una sonoridad que bien sugiere espacio y sobre el cual Detlev repite el tema con ligeras variaciones que ceden a estrofas de cuatro y cinco versos relatando la encarnación…“El hombre se alza entre las polvorientas nubes, los ojos fijan su mirada entorno, los oídos captan sonidos desconocidos, las piernas golpean sobre el suelo”.

El tercer tema, “Decay de the Logos”, inicia con un extenso intro instrumental de casi tres minutos, muy atractivo por demás. El patrón repite, retorna un segmento instrumental con una puntuada rítmica entre los versos de Rosenthal y la vocalización de Bornemann cuyo efecto evoca esa sensación de espacio. Es importante indicar acá que Logos se refiere a la palabra de Dios o el principio de la razón y el orden creativo divino identificado en el evangelio de Juan con la segunda persona, el hijo, Jesús Cristo. La Divina Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El último tema es una composición de casi 16 minutos llamada “Atlantis’ Agony at June 5th – 8498, 13 P.M. Gregorian Earthtime” (La agonía de Atlantis el 5 de junio 8498, 13 pm hora Gregoriana terrestre). La extensa composición inicia solo con la voz de Bornemann como si ésta viniera de los cielos: “Y así los dioses decidieron: Grande es el temor a ti cuando tus ojos tomen el campo contra aquellos que trataron de alzarse en tu contra, haz que tu propio ojo caiga y golpeen a los amotinados con el desastre, el ojo no debe descansar sobre la frente, ahora debe bajar como Hat-Hor…, Y el ojo de RE desciende de su divina ceja, allá en la tierra y los golpean con desastre”. Entran entonces una serie de sonidos como campanadas que misteriosas se entrelazan con otros sonidos que reflejan agonía. El caos se apodera de nuestros oídos y Bornemann nos va relatando el desarrollo de la historia entre el caos sonoro que profundizan los teclados.

La historia sigue su relato con Emnasut, Gomah y Edvap primeros genios de las esferas del Sol, Venus y la Luna. Los sonidos sugieren una atmósfera desoladora como si se tratara de algo que está por llegar a su final y en consecuencia un nuevo inicio. Las teclas de Detlev son efectivas en intensidad.

Hacia la sección media del tema, todo se va transformando y Rosenthal es ahora quien marca el pulso mientras Bornemann continua el relato: “El poder mental hace hundir las rocas, las leyendas preservan el secreto de tu sabiduría y pronto todo será revelado 1983, 85, 86, 88”. Sin dudas, una atmósfera apocalíptica. Ya al final, “Somos una partícula en el océano, perdida y a salvo como una lágrima, nacimos y estamos perdidos en el océano” y una lapidaria pregunta: “¿Dónde está la misericordia con nuestro temor?

Como ineludible dato comercial, Ocean logró ventas de 200.000 ejemplares superando a Queen y Genesis. Un número que era para entonces nada despreciable.

Como toda gran banda, Eloy ha sido una especie de escuela en la que aún se mantiene como eje su fundador. The Vision, the Sword and the Pyre – Part I (La visión, la espada y la pira – Parte I) es su más reciente trabajo.

Leonardo Bigott