40 años del potente e indomable “Black and White” de The Stranglers

40 años del potente e indomable “Black and White” de The Stranglers

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The Stranglers

Black and White

United Artists. 1978. Inglaterra

 

En un período de trece meses la emblemática y longeva banda inglesa publicó sus primeros tres discos, los que sin duda dieron personalidad a su sonido dentro de un contexto del cual se beneficiaron sin ser del todo parte de él. El cuarteto había nacido en 1974 como Guildford Stranglers (en referencia a su ciudad de origen en Surrey), antes de la explosión punk y durante ese tiempo fueron cimentando su propuesta tocando en pubs y pequeños locales, hasta que la oportunidad de abrir los conciertos de The Ramones y Patti Smith en 1976 los puso en el foco de la prensa y buena parte de la juventud que comenzaba a sentirse identificada con el nuevo sonido crudo e indomable que surgía de las calles de Londres y otras ciudades inglesas.

El baterista Jet Black –el mayor de todos y que para entonces era un exitoso comerciante que decidió dedicarse a su pasión, la música-, el guitarrista Hugh Cornwell, el bajista Jean Jacques Burnel y el teclista Dave Greenfield, ya tenían experiencia y un repertorio amplio para el momento de la edición del disco debut Rattus Norvegicus (1977), tanto que alcanzó para el segundo, No More Heroes (1977). Cada uno de los músicos poseía una sólida personalidad, logrando conformar una propuesta que bebía de varias fuentes, entre ellas el rock de garaje, la psicodelia, el blues rock e incluso el jazz, con referencias que orbitaban entre The Doors, The Animals, MC5 o Iron Butterfly.

Para el momento de la edición de Black and White, ya The Stranglers era una banda importante dentro del punk, a pesar que muchos consideraban que su nivel como ejecutantes estaba muy por encima de sus contemporáneos, a lo cual se unía el hecho que eran algo mayores al resto. En todo caso, en la práctica demostraron con actitud y puesta en escena, que eran un grupo nacido para la confrontación y por lo tanto, sintonizados con los tiempos.

Aunque quizá en el momento, algunos consideraron que este tercer álbum era una derivación de los dos anteriores, lo cierto es que contiene varios de los más increíbles pasajes de toda su discografía y visto como una entidad es probablemente el trabajo más sólido. Comienza con los tres minutos de la acelerada “Tank”, uno de los clásicos primerizos, puerta de entrada ideal para el disco. En seguida surge el reggae punk “Nice ´n Sleazy”, con el potentísimo bajo y el sinte enloquecido que diferenciaba a The Stranglers del resto de las bandas que consideraban al sintetizador un instrumento propio de los pomposos grupos de rock sinfónico y progresivo, a los que decían odiar. Es, sin duda, uno de los más representativos temas del grupo y que en vivo adquiría un atractivo especial en aquellos años, que incluso les valió multas y detenciones por presentar en lugares públicos como el Battersea Park a un grupo de strippers.

Stranglers, The – Nice N’ Sleazy from Doris Norch on Vimeo.

La corta “Outside Tokyo”, es una especie de vals punk, al que sigue “Sweeden (All Quiet on the Eastern Front)”, conducida por el potente bajo de Burnel y el teclado de Greenfield. La punketa “Hey! (Rise of the Robots)”, con la voz de Burnel que podría recordar a Joe Strummer (The Clash) y el mágnífico saxo de Lora Logic, precede a la brutal “Toiler on the Sea”, el tema más largo del disco y en el que todos despliegan sus habilidades. Posee una extensa introducción instrumental con los teclados y guitarra en plan estelar.

Al darle la vuelta el disco y comenzar el lado B (así hay que escuchar los discos cuyo formato original fue el vinilo de 33 r.p.m., con la pausa respectiva), comienza a sonar “Curfew”, un rudo tema con excelentes armonías vocales, al que sigue “Threatened” con su ritmo casi bailable que probablemente influyó a Gang of Four. “In The Shadows” es una de las piezas más brutales de The Stranglers, con un corrosivo bajo distorsionado, efectos dub, una batería sincopada, una guitarra envolvente, un sinte fantasmal y una voz siniestra. No menos impactante es “Do You Wanna”, con una guitarra cíclica, un teclado áspero y un ritmo quebrado. El tema desemboca sin pausa en el fantástico “Death and Night and Blood (Yukio)”, con un coro repetitivo de carácter tribal que se queda incrustado en nuestra mente.

El disco termina con “Enough Time”, que bien pudiera considerarse uno de los primeros temas synh pop y que de alguna manera avizoraba el sonido de The Stranglers en la década siguiente. El sintetizador agudo contrasta con el bajo profundo y la guitarra llena de distorsión. Gran cierre para uno de los discos capitales de la era punk.

La primera edición estadounidense fue impresa en vinil blanco marmoleado por un lado y negro por el otro, mientras que la británica fue vendida con un single de 7” en vinil blanco con los temas “Walk on By”, “Mean to Me” y “Tits”, incluidas en la reedición en CD realizada en 2001.

La portada es idiosincrática, sin lugar a dudas una de las mejores del grupo y del momento. El diseño de Kevin Sparrow con foto de Ruan O’Lochlainn, captó a la perfección el espíritu de la banda. Cuarenta años después, y todavía con el grupo activo, Black and White, reafirma su contagioso poder.

Juan Carlos Ballesta @jcballesta

The Stranglers