40 años de la prístina electrónica analógica de “Spiral” del griego Vangelis

40 años de la prístina electrónica analógica de “Spiral” del griego Vangelis

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Vamgelis

Vangelis

Spiral

RCA. 1977. Grecia

 

Para el momento de la publicación de Spiral, ya el griego Evángelos Odysséas Papathanassíou, mejor conocido para la historia como Vangelis, tenía tras de sí una importante discografía y una notable cantidad de bandas sonoras, no todas editadas en disco.

Luego de su participación como teclista y principal compositor de la exitosa banda The Aphrodite´s Child comenzó una prolífica y ambiciosa carrera solista. El último disco de la recordanda agrupación, 666 (1972), fue una obra maestra, salida prácticamente completa de la mente de Vangelis. Ya en 1971 había estado reunido con músicos en Londres, reuniones que luego vieron la luz en 1978 en dos discos, Hipothesis y The Dragon, que nunca autorizó. En 1972 se aventuró con una especie de collage sonoro con influencia de la música concreta, Fais que ton rêve soit plus long que la nuit, inspirado por el Mayo Francés de 1968 y construido con grabaciones de esas protestas. La música para el documental de Fréderic Rossif, L’Apocalypse des animaux (1973), fue otro capítulo muy interesante que dejaba entrever lo que vendría. Esa dupla repitió con La Fête sauvage (1976). Se habían inaugurado los años de Nemo Studios, su bunker en Londres, donde se había mudado tras pasar de Atenas a París.

Su carrera solista fuera del cine, tuvo su primer punto álgido con el sensacional Earth (1973), una mezcla de música folclórica griega, mediterránea y teclados. El gran salto lo dio con Heaven and Hell, un ambicioso disco en el que mezcló piano, sintetizadores, percusión y coros en una épica suite dividida en dos partes (lado A y B). Fue el trabajo que sucedió al fallido intento de integrarse al grupo Yes, pero del que salió su afinidad con el cantante Jon Anderson que arrojó, en primer lugar, su participación en el tema “So Long Ago, So Clear”, que cerraba el primer lado, y ya luego los tres álbumes de Jon & Vangelis en los 80.

El siguiente disco, Albedo 0.39 (1976), llevó más lejos el uso de los sintetizadores y su ejecución de la batería. Es probablemente su trabajo más popular de los 70 y junto al anterior, lo más cercano al rock progresivo y sinfónico. Todo estaba servido para la aparición de Spiral, en el que llevó a su máxima expresión las sonoridades sintetizadas de la era analógica. No superó en popularidad a los anteriores, pero es un trabajo muy representativo de esa era de la música electrónica y un gran punto de comienzo para aquellos que no conozcan a Vangelis.

Tal como los álbumes anteriores, este también fue una obra conceptual, en este caso basada en la ancestral filosofía Tao, explorando la naturaleza del universo moviéndose en espiral. El álbum lo abre el envolvente tema que le da nombre, siete minutos de despliegue de sintetizadores, arpegiadores, delays y batería. El mood cambia con “Ballad”, sosegado tema construido con órgano, un estilizado sinte, delicada percusión y la voz procesada de Vangelis, con algunos puntuales momentos de explosión. En seguida aparece “Dervish D”, una especie de funk conducido por una base arpegiada, una melodía en sintetizador y la percusión que recalca la rítmica. Está inspirada por la danza de los Dervish que dan vuelta sobre su propio eje en forma de espiral para conectarse con el universo.

El lado B posee solo dos temas, cada uno de más de 9 minutos. Lo abre la maravillosa “To The Unknown Man”, subdividida en tres partes, que podría recordar en estructura al bolero de Ravel. Comienza con una secuencia pulsante y una melodía melancólica que es el leit-motiv del tema hasta el final. Una vez que se une el redoblante con su marchoso beat, se van agregando otras capas de sintetizadores hasta que aparece el ritmo de batería completa y el tema termina de seducirnos por completo.

El final es con “3+3”, otra maravillosa pieza liderada por un patrón de sintetizador secuenciado, un sonido característico de esa era y que Tangerine Dream, Klaus Schulze y Jean Michel Jarre hicieron suyo, cada uno con sus peculiaridades. Está construido a ritmo de waltz en un tempo 6/8, con capas de sintetizadores algo épicas.

Vangelis se valió de su arsenal instrumental con el que construyó su sonido distintivo que jamás ha abandonado. Sintetizadores, secuenciadores, piano eléctrico, órgano eléctrico, armónica, tímpani, percusión y el novedoso sintetizador Yamaha CS-80 que sería ampliamente utilizado de ese disco en adelante.

La portada, en la que aparece un cable saliendo de una nube con el conector plug en primer plano, fue diseñada por  Michael Hudson, con foto de Michael Plomer y Veronique Skawinska y la dirección de arte de Jack Wood.

Han pasado 40 años de la edición de Spiral en diciembre de 1977 y la calidez de su sonido analógico sigue cautivando. Es, sin duda, uno de los grandes discos del gran e inimitable Vangelis.

Juan Carlos Ballesta