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45 años de “Here Come The Warm Jets”, inicio del vuelo solista de Brian Eno

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Brian Eno

Eno

Here Come The Warm Jets

Island Records. 1974. Inglaterra

 

Apenas unos meses después de haber abandonado Roxy Music, la banda que cofundó en 1971 y con la cual dio sus primeros pasos como escultor sonoro, el inglés Brian Eno decidió emprender una carrera solista cuyo primer eslabón fue este primer álbum que combinaba ciertos elementos del glam rock y formas pop elaboradas no convencionales.

Here Come The Warm Jets inauguró el cuarteto de trabajos de art-pop que Eno publicó en los años 70 acompañado de una pléyade de grandes colaboradores de la vanguardia rock, en paralelo a sus incursiones en la música electrónica ambiental, sus colaboraciones con el dúo alemán Cluster, Robert Fripp, David Bowie, 801, Kevin Ayers, Nico y otros, además de comenzar su rol como productor.

Este primer disco fue grabado en los Majestic Studios de Londres en apenas doce días en septiembre de 1973,  con Derek Chandler como ingeniero. Fue luego mezclado por Chris Thomas en los famosos Olympic Studios, mientras que el propio Eno se encargó de la producción. Su metodología durante las sesiones de grabaciones fue, por decir lo menos, peculiar. Eno dirigió a los músicos usando lenguaje corporal y baile, además de cierta sugestión verbal que pudiera influenciar su forma de tocar y en los sonidos emitidos. Por esa razón decidió invitar a una extensa lista de 16 músicos, pensando en la incompatibilidad entre ellos y la idea de combinar esas distintas identidades en diez canciones que iban a convivir en el mismo disco.

Así, desfilaron por el estudio todos los miembros de Roxy Music (menos el cantante Brian Ferry con quien Eno tuvo grandes diferencias que lo hicieron abandonar la banda), de King Crimson, Hawkwind, Pink Fairies, Matching Mole y músicos solistas, resultando en un álbum sorprendentemente coherente y adictivo, que aun después de 45 años sigue sonando vanguardista.

El primer tema, “Needles in The Camel´s Eye”, descubre inmediatamente la voz de Eno como cantante líder, lo que no se conocía aun. Solvente y sugerente en ese rol. Es acompañado por las guitarras de Phil Manzanera (co-compositor del tema) y Chris Spedding, y la base rítmica de Simon King y Bill MacCornick. Aparece entonces “The Paw Paw Negro Blowtorch”, con un pie en el sonido de Roxy Music, con la misma dupla guitarrística, batería de Marty Simon y el todavía desconocido bajista Busta Jones. El tema se solapa con la sensacional “Baby´s On Fire”, uno de los más conocidos temas de Eno, que contó con la incendiaria guitarra de Robert Fripp, el bajo de John Wetton y la percusión de Simon.

El siguiente tema, “Cindy Tells Me”, melódico como pocos, cuenta con los teclados de Nick Judd, la guitarra envolvente de Manzanera (segundo tema que co-compone), la sencilla percusión de Simon y el bajo de Jones. Eno realiza un interesante trabajo vocal, con unos coros que otorgan cierto carácter nostálgico.

El lado A es cerrado por la angustiosa “Driving Me Backwards”, con Paul Rudolph y Fripp en las guitarras, Wetton en el bajo y King en la percusión.

Al dar la vuelta al LP, hace su aparición “On Some Faraway Beach”, uno de los temas más evocadores de Eno, que hacía prever lo que vendría en años subsiguientes. Eno se encarga de casi toda la instrumentación, acompañado por los teclados de Andy Mackay y el bajo de Jones. Contrasta con la neurosis de “Blank Frank”, compuesta junto a Fripp, cuya guitarra desenfrenada hace de este tema uno de lo más ásperos de Eno, al tiempo que atractivos, con adornos psicodélicos muy beatlelianos/lennonianos.  Los teclados acreditados a Nick Kool & The Koolaids, fue en realidad un pseudónimo del propio Eno para describir su trabajo de crear múltiples capas.

Dead Finks Don´t Talk” es otra de las joyas del disco, tema diferente al resto, arreglado por el baterista de Roxy Music, Paul Thompson, Busta Jones y Nick Judd. Si algo destaca, es la vocalización, repleta de cambios. Da paso a la maravillosa “Some of Them Are Old”, con los saxos de Andy Mackay y la guitarra slide del bluesista inglés Lloyd Watson.

El envolvente tema que da título al disco cierra de manera magistral, con Eno acompañado de Rudolph en guitarra y bajo y King en la percusión.

La carátula del disco, supervisada por la entonces novia de Eno, Carol McNicoll, muestra varios detalles, entre ellos su colección de teteras, fotos suyas (con el blanco y negro al frente), flores diversas, cartas de juego, una cajetilla de cigarros y un cenicero con colillas. El disco presentado solo con su apellido en la parte superior izquierda. Esta carta de presentación fue, sin duda, muy relevante.

La rica historia de Brian Eno, apenas empezaba y ya apuntaba hacia grandes cosas.

Juan Carlos Ballesta