45 años de “Living in the Material World”, emotivo pop devocional de...

45 años de “Living in the Material World”, emotivo pop devocional de George Harrison

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George Harrison

George Harrison

Living in the Material World

Apple Records. 1973. Inglaterra

 

La ruptura de The Beatles supuso el desbordamiento de los talentos individuales. Cada uno de ellos tenía material de sobra para abordar carreras en solitario sólidas. Pero, entre ellos, fue George Harrison el que tenía la mayor cantidad de material atesorado durante la última etapa del grupo de Liverpool, del cual apenas unas cuantas canciones fueron a parar a los discos. En aquella etapa final, Harrison fue el primero en publicar un trabajo solista (Wonderwall Music en 1968, banda sonora del film de Joe Massot), que a su vez fue el estreno del sello Apple, propiedad del grupo. Luego siguió con el experimento Electronic Sound con el que jugueteó con el recién inventado sintetizador Moog.

Su primer trabajo luego que The Beatles anunciará la separación fue el monumental All Things Must Pass (1970), un álbum triple con el que daba rienda suelta a todo el cúmulo de composiciones que tenía represadas. Es, probablemente, el mejor disco editado por un beatle. En medio de ese impulso, Harrison acometió en agosto de 1971 el Concert for Bangladesh, primer concierto benéfico de su tipo, acompañado de muchos de sus amigos músicos. Exhausto tras la experiencia, George incrementó su devoción hacia la espiritualidad hindú, particularmente hacia Krishna a través de su amistad con A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupad, una especie de mentor que lo ayudó a tomarse cada vez más en serio su plano espiritual. Este proceso se vio totalmente reflejado en sus nuevas canciones, las cuales dieron cuerpo a su siguiente trabajo en estudio, Living in the Material World, cuyo empaque también muestra claramente ese aspecto devocional.

En apenas dos días tras su edición se convirtió en disco de otro y en el segundo disco consecutivo de George que llegaba al primer lugar en Estados Unidos, escalando también las listas en Canadá y Australia. Harrison se rodeó de músicos de su absoluta confianza con los que pudo crear exactamente lo que buscaba. Fueron ellos Nicky Hopkins (pianos acústico y eléctrico), Gary Wright (órgano, armonio, piano eléctrico y clavicordio), Klaus Voormann (bajo, saxo tenor), Jim Keltner y Ringo Starr (batería), Jim Horn (saxos, flauta, arreglos de metales), Zakir Hussain (tablá) y John Barham (arreglos de cuerdas y coros). Todos los temas, menos “Try Some, Buy Some”, que data de las sesiones de All Things Must Pass, fueron nuevas composiciones ya que Harrison quiso diferenciar ambos discos y momentos. Prescindió de la producción de Phil Spector para “liberar” a las canciones de la densidad que habían tenido en el álbum anterior y él mismo asumió el rol de productor, trabajando, eso sí, con el mismo ingeniero de grabación Phil McDonnald. Las sesiones de grabación se llevaron a cabo principalmente en el estudio casero de Harrison y en el de Apple, en un ambiente de intimidad y tranquilidad, lo cual se refleja en el resultado.

El disco comienza con “Give Me Love (Give Me Peace on Earth)”, uno de sus grandes éxitos, tema en el que aborda de nuevo, como lo hizo en “My Sweet Lord”, la fusión entre la música devocional bhajan, el góspel y el pop occidental. El segundo tema, “Sue Me, Sue You Blues”, con el maravilloso sonido del dobro y el gran piano de Hopkins, toca su pasado beatle y sus deseos de deslastrarse de todo lo relacionado con la fama, todo relacionado con el de McCartney de disolver en la corte la sociedad beatle.

Una balada sensacional llena de misticismo es “The Light That Has Lighted the World”, sello distintivo de Harrison. “Don’t Let Me Wait Too Long” es una canción de amor, aunque no queda claro si es hacia alguna deidad o su pareja Patty Boyd, cuya relación estaba bastante deteriorada. “Who Can See It”, otra sentida balada, es considerada una de las mejores vocalizaciones de George. Al lado A lo cierra el tema que da título al disco, otra incursión en terrenos espirituales y que el título ilustra bien desde la perspectiva que la escribió, sobre todo después de la experiencia con el Concierto para Bangladesh.

El lado B lo abre el tema devocional “The Lord Loves The One (That Loves The Lord)”, seguido por “Be Here Now”, una de las más emotivas y sensibles composiciones de Harrison, en la que recuerda su período beatle entre 1966 y 1968.

Try Some, Buy Some”, compuesta en 1970, fue primero interpretada por Ronnie Spector y editada como single en 1971, pero la errática actitud de su esposo Phil, hizo imposible terminar el disco. Por tal motivo, Harrison la rescató para Living in The Material World, tema que habla de la relación con Dios y las tentaciones del mundo material. “The Day the World Gets ‘Round”, fue compuesta por George tras la experiencia del Concert for Bangladesh que no produjo todo el beneficio económico esperado, lo que lo llevó a cuestionar el porqué hay tanta gente desasistida en el mundo. La romántica “That’s is All” cierra el disco y deja un sabor melancólico.

El arte y lujoso empaque sumaron valor al disco. El diseño de arte correspondió de nuevo a Tom Wilkes y Craig Baun. La foto de portada de la mano de Harrison con un medallón hindú fue hecha con cámara Kirlian en el departamento de parasicología de la Universidad de California en Los Angeles, así como la utilizada en la contraportada con monedas de Estados Unidos. En el interior fueron incluidas las letras en un insert con la figura de Bhagavad Gita y la frase “All Glories tu Sri Krsna”.

George HarrisonGeorge HarrisonLiving in the Material World fue publicado el 30 de mayo en Norteamérica y el 22 de junio de 1973 en Gran Bretaña, siguiendo una apretada agenda de publicaciones del sello Apple que incluía los dobles compilados rojo y azul de The Beatles. Rápidamente escaló en las listas de ventas y generó muy buenas críticas. Harrison decidió donar la mayor parte de los royalties a su Material World Charitable Foundation.

Luego de 45 años, este disco sigue irradiando espiritualidad y haciendo que George y sus canciones continúen presentes en un mundo que necesita con urgencia más personas como él.

Juan Carlos Ballesta