45 años de “Stranded” de Roxy Music, polémica obra del glam rock

45 años de “Stranded” de Roxy Music, polémica obra del glam rock

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Roxy Music Stranded

Roxy Music

Stranded

Island/Polydor. 1973. Inglaterra

 

La sensual pose de una mujer ataviada en rojo, sobre la maleza de un bosque, es nuestro primer contacto visual con Stranded, el tercer álbum de Bryan Ferry y sus muchachos, lanzado al mercado comenzando noviembre en 1973. Roxy Music, esta vez sin el genial mago de los sintetizadores Brian Eno, lanzaba esta placa discográfica de ocho temas cuya portada era la hermosa Playmate del Año, Marilyn Cole, quien posó para cautivarnos lentamente mientras decidíamos sacar el LP de su envoltorio. La provocativa imagen fue obra del fotógrafo Karl Stoeck, un tanto osada para los estándares de la época.

Roxy Music Stranded

Aquello que se llamaría glam rock y que tenía en Marc Bolan, David Bowie y Roxy Music a tres de sus iconos, lograría con Stranded un éxito comercial superior al homónimo debut de 1972 y For Your Pleasure, lanzado meses antes de Stranded en 1973. Al menos en Inglaterra, donde este LP se posicionó en la primera casilla. Sin embargo, Ferry y sus chicos: el bajista John Gustafson; el excelente teclista y violinista, Eddie Jobson; el saxofonista y oboísta Andy Mackay; el guitarrista Phil Manzanera y el baterista Paul Thompson, no tendrían igual éxito del otro lado del Atlántico.

El lado A de nuestro celebrado LP está conformado por cuatro piezas: “Street Life”, “Just Like You”, “Amazona” y “Psalm”. En la primera, una extraña sonoridad emerge para mezclarse con las más convencionales mientras Ferry nos habla de esa “Vida callejera”: “Desearía que todos me dejaran solo, siempre llamándome al teléfono, cuando respondo no hay nadie, así que salgo a tomar un poco de aire. El resto de la letra relata el coloquial ambiente. En este tema participa el bajista Chris Thomas. En “Justo como tú”, Bryan se acompaña con el piano y Manzanera hace un sencillo y sentido solo. La letra describe varias escenas del entorno. Debo confesar que en ocasiones la música de Roxy Music no encuentra un balance completo con sus letras provocando esto un efecto atractivo. La más rítmica del primer cuarteto, “Amazona”, no refleja nada selvático. La rítmica guitarra de Phil nos atrapa de inmediato y Ferry nos cuenta, “¿Por qué no pasas a través del espejo y observas? Desde Arizona hasta El Dorado no hay dudas que existe un gran trecho”. Ferry canta con cierto efecto este tema coescrito con Phil. La última del lado A es “Salmo”. Un hermoso intro de piano con un órgano dando un cierto aire góspel y ambientando las frases de Jobson que sirven para que Ferry nos cante: “Prueba tu amor como si fuese un vestido nuevo, el corte y el talle, para impresionar a tus amigos, intenta que tu rostro muestre una sonrisa, no es una desgracia demostrar afecto”. El claro sentido religioso que refleja el título es remarcado por alguno de los versos. Dos de los aspectos que resaltan en este LP de Roxy Music son el dramatismo que brota de la voz de Bryan y el tratamiento instrumental para ensamblar piezas poco convencionales. Aunque se extraña a Eno, el resto de los músicos logra el efecto deseado con sus retazos sonoros. Participa acá el Coro Masculino Galés de Londres.

El lado B inicia con “Serenade”, ciertamente no se trata de lo que conocemos como serenata en el sentido musical estricto. “Cae la oscuridad entorno a tu ventana de cristal, una luz todavía arde, pero es solo una llama latente”, nos dice Ferry en este sencillo tema. La siguiente canción inicia con Bryan al piano de nuevo. El temperamento melancólico de este tema es reforzado con la sencilla poesía de Ferry quien coescribió “A Song for Europe” (Una canción para Europa) con Andy Mackay. “Mientras me siento en este desolado café, pensando en ti, recuerdo… todos aquellos momentos, perdidos ante el asombro, que jamás volveremos a encontrar… a pesar que el mundo es mi ostra, soy una concha vacía llena de recuerdos. Es en temas como este donde encuentro más coherencia entre la letra y la música del sexteto.

Roxy Music, a mi parecer, siempre ha conjugado estos dos elementos de una forma única que define su peculiar estilo construido a través de detalles que aportan sus integrantes y una lírica regularmente diáfana. Ferry nos provoca con su casual histrionismo que muchas veces emerge de ese vibrato tan característico que a algunos no gusta. Ya llegando al final, “Mother of Pearl” (Madreperla), con su explosivo y alborotado inicio, nos sorprende con la guitarra de Manzanera y el teclado. El cambio de temperamento es un tanto perturbador, un lenguaje bipolar si se quiere. En algún momento Ferry relata: “Y bien, una vez más me he desvelado, hora de farra, es muy divertido pasar así el tiempo, entonces reflexiono sobre el sentido intrínseco de la vida y mi última aventura amorosa..”

Sunset” (Ocaso) es el tema final de este álbum, subestimado en América. Una vez más el piano de Ferry presenta la pieza y el nos canta: “Oh, mira al Sol, todo es un brillo, lenta estrella ardiente que se hunde, solo el cielo sabe a dónde vas, perdiéndote de vista…” La primera parte recuerda muchas de las piezas a piano y voz del eximio Peter Hammill, sobre todo por su dramatismo.

Roxy Music nació para vivir una década (1972-1982). Para este álbum, la banda ya no contaba con los efectos sónicos de Brian Eno pero mantenía la fuerza de la voz de Ferry con los pasajes de Phil Manzanera y los detalles de Andy Mackay y Eddie Jobson. En los subsiguientes álbumes Country Life (1974), Siren (1975) y Manifesto (1979), la banda iba procurando, gradualmente, un sonido más accesible y tendiente al pop pero hecho con buen gusto, aunque menos osado. Evidencia de ello vemos en Flesh and Blood (1980) y Avalon (1982).

Nuestro cumpleañero LP tiene aún varios elementos por el cual le celebramos su 45 aniversario. Roxy Music fue mucho más que sus extravagantes atuendos y las refinadas actitudes de Ferry. No se trataba solamente de ser glamorosos.

Leonardo Bigott