45 años del paradigmático “In a Glass House”, quinto disco de Gentle...

45 años del paradigmático “In a Glass House”, quinto disco de Gentle Giant

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Gentle Giant

Gentle Giant

In a Glass House

Vertigo. 1973. Inglaterra

 

En la historia de ese discutible mote “rock progresivo”, hubo una banda llamada Gentle Giant cuya prehistoria nos lleva a Simon Dupree and the Big Sound, una agrupación formada por tres hermanitos criados en el seno de una familia judeo-escocesa. Ray, Derek y Phil Shulman, eran unos adolescentes musicalmente arriesgados y ambiciosos que  en algún momento de la mitad de la década de los 60 comenzaron a erigir una de las propuestas más envidiables de ese injuriado estilo. El Gigante Gentil (o Amable) es, pues, una suerte de crisol, donde el jazz y el rock se entrelazan con sonidos barrocos y medievales bajo un planteamiento armónico-vocal lleno de complejidades. Todo ello bajo una lírica fluctuante entre lo delirante y lo sublime. A ese ambicioso proyecto el tiempo le ha hecho justicia. Ese Gigante Gentil es considerado uno de los grupos de culto más interesantes junto a Van Der Graaf Generator y el período de los años 72-74 de King Crimson. Celebramos el 45 aniversario de uno de sus álbumes más sólidos y apreciados, In A Glass House.

Lanzado al mercado el 21 de septiembre de 1972, producido por la banda y Gary Martin, este disco es una obra conceptual basada en el proverbio popular que reza, si lo tomamos literalmente del inglés, “aquellos que moran en casas de vidrio no deben lanzar piedras”.  Conformado por seis temas que oscilan entre los cuatro y siete minutos, In A Glass House es el primer álbum de la banda sin el hermano mayor Phil Shulman, saxofonista, flautista y ocasional cantante durante los cuatro primeros álbumes de Gentle Giant (Gentle Giant, 1970; Aquiring the Taste, 1971; Three Friends, 1972; Octopus, 1972). Debo acentuar acá que una de las características de los músicos fue su talento multinstrumental, lo cual incrementaba su lenguaje sonoro, el cual finalizando aquella década sucumbió ante los intereses personales de sus miembros, perdiendo la magia en sus tres últimos álbumes A Missing Piece (1977) Giant For A Day (1978) y Civilian (1980).

El álbum inicia con los sonidos de vidrios que se rompen y hacen eco hasta amalgamarse en una simple rítmica entre la cual se cuela el teclado y de la cual abruptamente irrumpen el resto de los instrumentos. Ray nos canta en “The Runaway“: “Él es el fugitivo,  es el hombre que buscan, enmascara su elusivo rostro, pronto escapará y libre será su futuro, y no pasara tiempo sin propósito, y evadiendo, está escapando, su hogar nunca más serán las cuatro paredes sucias y una cama en una jaula”.  El tema, lleno de sonoridades que evocan el barroco pero con una vitalidad rockera a flor de piel, se convirtió en un tema emblemático de los mejores momentos de la banda y el género. En esta composición destaca la marimba de Kerry Minnear, quien toca una importante diversidad de instrumentos de percusión y teclas. Gary Green resalta en la guitarra por sus trazos ocasionales que nos acercan más al rock.

El álbum continúa con un contrastante tema que lleva por título “An Inmates Lullaby” (Un arrullo de reclusos). Un eco reminiscente al primer tema, que nos recuerda al fugitivo, inicia esta dislocada melodía con un juego vocal paneado y que vuelve a tener en la marimba a uno de los interlocutores. La pieza es un entramado de percusión y voces, “Acostado aquí en la tarde, en mi acogedora habitación, puedo hablarle a mis graciosos amigos, me fue dicho que descansara pero no tengo eso claro…”.  Este tema es seguido por “Way of Life” (Modo de vida), tan dislocado como el anterior por una rígida rítmica y extrañas armonías,  que súbitamente nos atrapa con una línea melódica medieval. La voz de Derek nos relata: “Encontrarás la respuesta, debes creer en tu modo de vida, así que debes encontrar la respuesta, debes encontrar la forma, intenta encontrar, intenta encontrar..,”.  La pieza culmina con el órgano Thomas – un órgano de apariencia galáctica de la época, que lleva el nombre del fabricante – ejecutado por Minnear, alejándose de nuestros oídos.

“Fui niño una vez, un inocente para la vida y mi rol en ella,..”, inicia “Experience”. El teclado emerge desde lo lejos y Derek, Minnear y el baterista John Weathers se hacen de la pieza que incluye un breve pasaje de bajo en las manos de Ray.  Las eclesiásticas voces, después de la guitarra eléctrica y el glockenspiel, le añaden un toque sacro a este tema. “Ahora soy un hombre, me doy cuenta, mi pecado espiritual hirió muchas vidas, pero oí, oí con oídos que no escuchan, y aún pude vigilar y ver con sorpresa…”. Al final la pieza retorna al tema inicial. La composición es seguida por la hermosa “A Reunion” (Una reunión), un tema con la dulzura de las cuerdas (bajo, guitarra, cello y violín) que hace de esta pieza una de mis favoritas de este emblemático álbum. Breve y cadenciosa escuchamos: “Encontrarse de este modo, quien podría haber sabido como nuestros destinos y caminos han crecido separadamente, aún luciendo iguales tras todos estos años, aún borrosos en mi memoria”.

El tema título cierra el álbum. “Dime que ves a través de la ventana, ¿estás seguro de ver lo que debe ser?, un vidrio un espejo que refleje lo que en una visión conspiro, imagen que deseo…El contraste de violín y saxo alto resulta interesante entre toda la avalancha de instrumentos que se aprecian. La guitarra acústica aporta unas frases interesantes que pronto se transforman en la eléctrica hacia los 4’20” de la pieza. Una de las tantas características de esta composición son los cambios abruptos que hasta fragmentos de bluegrass nos deja escuchar. “Y la luna debe caer, la inspiración aguarda por tu llamado y tomar forma…”. Al final se dejan escuchar milésimas de segundos de fragmentos de cada canción del álbum a lo que el grupo dio por llamar “Index” y que forma parte del tema titulo en la versión en CD.

Como nota curiosa destaca el hecho en el cual el sello Columbia Records USA decidió retirar al grupo de sus filas por considerar este álbum no comercial. Sin embargo, el hecho resultó beneficioso para el grupo porque pudo entonces tener la propiedad de las grabaciones masters originales. Eventualmente crearían Alucard y así lanzarlo oficialmente al mercado estadounidense. Destacan también las incontables grabaciones piratas y la caja de cuatro CDs editada en 2004 bajo el titulo Scraping the Barrel y contentivas de fragmentos del álbum Free Hand  de 1975.

A destacar el diseño de la versión original en vinilo realizada por Carl Glover, en el cual una litografía removible en blanco y negro del grupo (con foto de Marty Dean) es cubierta por un plástico transparente, que emula una ventana. Algunas reediciones limitadas en CD replicaron este estupendo concepto.

El Gigante Gentil sucumbió tras la aparición del punk y la infructuosa búsqueda de una fórmula más ligera que los introdujera a la década de los 80, pero ya los tiempos eran otros… aunque no así para oídos exigentes. Su música es inmortal y la ambición de crear una propuesta única sigue siendo altamente apreciada.

Leonardo Bigott