50 años de “Bookends” de Simon & Garfunkel, un recorrido metafórico por...

50 años de “Bookends” de Simon & Garfunkel, un recorrido metafórico por la vida

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Simon & Garfunkel

Bookends

Columbia. 1968. EE UU

 

Bookends, el cuarto álbum del afamado dúo neoyorquino, cumple medio siglo de existencia. En él, Paul Simon y Art Garfunkel relatan historias a través de un viaje imaginario que nos lleva desde la infancia hasta la adultez, reflejadas en doce composiciones esencialmente de Simon.

Ya para esos días Simon & Garfunkel se había consolidado como una dupla que en temas como “The Sounds Of Silence” y “Mrs. Robinson” desgranaba una crónica social que era entonces terreno común de aquellos convulsos y psicodélicos días. Su sonido folk combinado de formas diversas con otros menos tradicionales, se convirtió en una formula efectiva para atraer a un público creciente. Proclives a la experimentación pero de una forma oblicua, si la comparamos con algunos de sus contemporáneos como The Beatles o The Byrds, Simon y Garfunkel dejaban en claro que andaban en búsqueda de un sonido más universal o al menos ajustado a los tiempos.

La portada del álbum, foto del dúo tomada por Richard Avedon, nada dice de su contenido y dista anchamente de algún elemento que sugiera su relación con ese fenómeno de la contracultura que se había iniciado varios años antes y que fue harto conocido como psicodelia. Una anacrónica y monocromática imagen en días donde las explosiones de colores en las artes visuales y las sonoridades etéreas y distorsionadas aún seguían vivas hacía los últimos años de los 60.

Luego de contemplarla brevemente llega ese íntimo momento en el que dejamos caer la aguja en el vinilo, esperando con ansias escuchar un algo que nos transforme ipso facto. Y allí, nos atrapa Simon con una guitarra acústica que introduce el tema título, un breve arpegio cálido pero melancólico que es abruptamente asaltado por el sonido del moog de John Simon en “Save The Life Of My Child” (una absoluta novedad en aquel momento) donde escuchamos también al bajo de Joe Osborn, el piano de Larry Knechtel y la batería de Hal Blaine acompañar a las voces de Paul y Art. Paul siempre en su acústica. El dúo nos ofrece una dramática imagen “¡Dios mío! No saltes, un niño se sentó en la cornisa, un viejo que se había desmayado fue revivido (está bien) y todos concuerdan que sería un milagro si el niño sobreviviera”  y el coro “Salven la vida de mi hijo” lloraba la madre desesperada”. A la fatídica escena le sigue un tema que retrata buena parte de la cultura del estadounidense.

Es “America”, donde Art y Paul nos cantan con cierta melancolía “Seamos amantes, casemos nuestras fortunas, en mi bolso llevo algunas propiedades, así compramos un paquete de cigarrillos y torta de la Señora Wagner, y nos largamos a buscar a América” La legendaria banda del progrock británico, Yes,  hizo lo que a mí juicio ha sido la mejor versión de esta pieza. El quinteto la extendió hasta unos diez minutos y dio una amplia oportunidad a Steve Howe para que tocara uno de los solos más atractivos del rock y eventualmente se consolidara como uno de los íconos del instrumento. La composición es otro sencillo del álbum. Paul hace mención a Kathy, su novia de entonces. Una aventura de dos adolescentes en la búsqueda de una identidad.  El set continua  con la hermosa pero triste “Overs” (Finales) que evoca algún tema de Gershwin o Porter. “Por qué no dejamos de engañarnos, se acabó el juego, se acabó, se acabó, ni buenos ni malos momentos, ni tiempo alguno, sólo el New York Times, sentado sobre la cornisa, cercano a las flores”.

Art Garfunkel sigue con lo que pudiera catalogarse como una breve pieza de arte sonoro o un intento de evocar a Varese en “Voices of Old People” (Voces de viejos) una grabación de Art donde podemos escuchar a ancianos decir cosas como:

Hombre 1: Tuve poco en este mundo. Di honestidad sin remordimiento, cien dólares por esa foto…

Mujer 1: Guao, deja que te muestre nuestra foto. Soy yo y mi esposo cuando nos casamos.

Mujer 2: Siempre dormí a un lado y dejé espacio para mi esposo.

Mujer 1: Esta soy yo cuando tenía 16…

Belleza y melancolía son dos ingredientes que encontramos a lo largo de esta obra musical que continua con “Old Friends” (Viejos amigos) en la cual la hermosa sección de cuerdas nos impregna de gratos recuerdos mientras escuchamos al dúo cantar: “Viejos amigos, viejos amigos, sentados en el banco del parque como sujetalibros, un periódico soplado sobre el césped cae sobre los redondos dedos de los pies, de los zapatos altos de los viejos amigos.  ¿Nos imaginas, muchos años después de hoy, compartiendo silenciosamente el banco del parque? Qué terriblemente extraño, tener setenta”.

Cerrando el lado A, el tema inicial retorna con igual cadencia pero esta vez con breves versos: “Tiempo, eso fue, fue un momento de inocencia, un momento de confidencias, hace mucho tiempo debe ser, tengo una foto, guarda tus recuerdos, es todo lo que te queda”  Esta canción fue empleada en la escena inicial del film Girl, Interrupted.

El dúo continua con “Fakin’ it” (Fingiéndolo), uno de los cinco sencillos de este emblemático álbum. El título alude a una anécdota en la cual Simon falseó el tiempo de este single en días cuando las emisoras de radio rechazaban cualquier tema superior a tres minutos. Simon puso 2:74. Se dice también que trata sobre las inseguridades de Simon y su relación con Art. En general, el álbum puede tener varias lecturas desde el punto de vista conceptual pero todo confluye en el “sueño americano” bajo una visión biográfica.

Los dos temas siguientes son notoriamente contrastantes y de algún modo divertidamente concebidos. “Punky’s Dilemma” (El Dilema de Punky) emplea un lenguaje culinario para describir un modo de vida relajado o al menos el deseo de tenerlo (eso que en ocasiones llamamos el estilo Hollywood). Está estructurado en la clásica forma de dos estrofas un puente y una estrofa final. El segundo relata el amorío entre un joven soltero y la Señora Robinson, composición que sería el tema central del controversial film “El Graduado”, banda sonora lanzada meses antes.

Simon & Garfunkel continúan su travesía con “Hazy Shades of Winter” (Sombra brumosa de invierno): “Tiempo, tiempo, tiempo, mira lo que he llegado a ser, mientras buscaba por posibilidades a mi alrededor, fui tan difícil de complacer, pero mira alrededor, las hojas son marrones y el cielo es una sombra brumosa de invierno. Una hermosa metáfora sobre el ciclo de la vida a través de un poeta frustrado que examina los logros que ha tenido en la vida. Fue compuesta por Paul en 1965.

At The Zoo” (En el zoológico) es el punto final del álbum. “Alguien me dijo que todo está sucediendo en el zoológico, y lo creo, creo que es verdad”.  Es otra metáfora donde Simon a través de los animales plasma la diversidad de caracteres que nos rodean. Un intro, que es el mismo puente, y dos versos, conforman esta canción. Junto a la anterior, conforman los singles editados entre 1966 y 1972.

“Los monos representan la honestidad, las jirafas la falsedad, escépticos a cambios en sus jaulas son los orangutanes, y el cuidador amante del ron, las cebras son reaccionarias, las palomas conspiran en secreto y los acures aparecen con frecuencia, ¡qué broma! Debes venir y ver en el zoológico, el zoológico, el zoológico”

Este emblemático álbum, grabado entre septiembre de 1966 y junio de 1967, bajo la ingeniería de Robert Honablue, debe su trascendencia a varios hechos, siendo uno de los más importantes las ventas logradas en Estados Unidos que ya se equiparaban a las de grandes como Bob Dylan y The Rolling Stones. También el hecho que “Mrs. Robinson” se convirtiera en el hit número #1 de esos días en ambos lados del Atlántico.  “Mrs. Robinson” también se convirtió en la primera canción de rock and roll (aunque en esencia no lo sea) en ser Grabación del Año.

Yo añadiría a estos hechos el acertado comentario de Pete Fornatale cuando afirma que Bookends representa un hecho que suele darse una vez en la carrera de un artista. Esa rara ocasión donde convergen fuerzas personales, musicales y sociales que colocaron a Simon & Garfunkel en el centro del espíritu cultural de los 60.

Leonardo Bigott