50 años de “Crosby, Stills & Nash”, las voces que nacieron para...

50 años de “Crosby, Stills & Nash”, las voces que nacieron para cantar juntas

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Crosby Stills Nash

Crosby, Stills & Nash

Atlantic. 1969. EE UU / Inglaterra

En la segunda parte de la década  de los 60, grupos como Buffalo Springfield, The Byrds y The Holllies ya daban que hablar con temas como “For What Is Worth”, “Eight Miles High” y “Carrie Anne”, entre muchos otros. Eran tiempos de bruscos cambios sociales. Lo que musicalmente estaba por suceder, se convertiría en uno de los super grupos de folk-rock más emblemáticos de aquella década y la siguiente. Sus integrantes, dos estadounidenses y un inglés, compartían intereses y grandes voces.

Una turbia historia sobre cuando se conocieron estos tres personajes nos lleva al área de Laurel Canyon, California, Estados Unidos, específicamente la casa de la cantautora canadiense Joni Mitchel. Haya sido así o no, cierto es que Stephen Stills, David Crosby y Graham Nash pronto se convertirían en “las voces que nacieron para cantar juntas”, como solía presentarlos el recordado locutor venezolano Alfredo Escalante (†) en su excelente programa de La música que sacudió al mundo.

Lo que aquel trío tenía en común era una música enraizada en el rock con elementos de corrientes como el folk, el blues y el jazz y unas intrincadas e interesantes armonías vocales conjugadas con una lírica mordaz, acompañadas por guitarras acústicas y eléctricas. El canadiense Neil Young (quien ya tenía dos discos solistas, el homónimo debut y Everybody Knows This is Nowhere)  entraría poco después para convertir el trío en cuarteto, pero su intermitencia con el trío ya era otra historia. Se decía entonces, Crosby, Stills, Nash y a veces Young.

El envidiable trío, oficialmente conocido como Crosby, Stills & Nash, entraba en el mercado discográfico por la puerta grande con su homónimo debut álbum. El inmediato éxito fue el resultado de combinar la crónica social con los amplios pasajes de David Crosby, las tonalidades folk/country del habilidoso multi instrumentista Stephen Stills y las sencillas frases del inglés Graham Nash, teniendo como principal atractivo dos o tres armonías vocales de gran belleza y complejidad.

El ingeniero de audio, Bill Halverson, contribuyó a balancear el sonido de esta joya musical que celebra 50 años de su lanzamiento y que contiene varias de las gemas de una época de esplendor. La misma foto portada de Henry Diltz con Nash, Stills y Crosby sentados en un sofá raído de una casa abandonada, nos mueve ese dejo de añoranza de aquella cultura que años después nos enteraríamos, según algunos entendidos, que todo aquello fue un experimento de reingeniería social.

Suite: Judy Blue Eyes”, uno de los top 40 de este disco, abre el álbum con las guitarras acústicas. Dedicada a la cantante folk Judy Collins, el trío nos canta: “Todo ha llegado al punto que ya no soy divertido, lo siento mucho, a veces duele tanto que debo gritar que me siento solo”. La última estrofa es cantada por Stills en español “Que linda me la traiga Cuba, la reina de la mar Caribe, cielo sol no tiene sangre alma, y que triste que no puedo bailar, oh va”.

En el segundo surco Graham Nash nos narra su paso por el norte de Africa en el “Marrakesh Express” que también estuvo entre los top 40. Nash nos relata: “Viendo al mundo a través del ocaso en tus ojos, intentando ir en tren a través de los cielos marroquíes….  Escuchamos la batería de Jim Gordon.

El tercer tema es una delicada pieza compuesta por Crosby titulada “Guinnevere”. Enteramente acústica, nos presenta, en una afinación no convencional, esta estrofa: “Guinnevere tenía ojos verdes, como los tuyos, mi dama, cuando ella caminaba atravesando el jardín por las mañanas después de la lluvia, pavo reales deambulando, debajo del naranjal, ¿por qué ella no puede verme?”. Así va en parte el tema que concluye la primera tríada.

You Don’t Have To Cry”, el cuarto tema, es muy significativo por estar estrechamente relacionado con el origen del grupo. Ya Crosby y Nash se conocían gracias a The Byrds, pero en un encuentro posterior en casa de Joni Mitchel (según Nash y Crosby) y no en casa de Cass Elliott (según Stills) los tres descubrieron un gran interés por las armonías vocales cuando Stills y Crosby tocaban esta canción. Nash pidió la repitieran pero con él haciendo una tercera parte vocal. Nacía entonces el trío cuyo álbum celebramos. En este tema escuchamos a Stills, quien toca una buena parte de los instrumentos en este álbum, cantar: “En la mañana cuando te levantas, ¿piensas en mí y cómo me dejaste llorando…?.  La interacción entre las guitarras es fascinante.

Este tema es seguido de la menos acústica “Pre-Roads Downs” donde destaca el órgano y un solo de guitarra que pareciera fuera en reversa. En esta canción también participa la cantante de Mamas and the Papas, Cass Elliot. Con ella cerraban el lado A.

Wooden Ships” (Barcos de madera), la sexta canción del álbum y primera del lado B, fue escrita por Crosby, Stills y Paul Kantner de Jefferson Airplane. El juego entre las tres voces es el más atractivo de todo el álbum. Alternando partes, el trío relata: “Si me sonríes, entenderé porque es algo que todos hacen donde sea en el mismo lenguaje, por tu escudo puedo ver que eres del otro lado, pero hay algo que quiero saber ¿puedes darme un poco de tus frutos? Los he estado comiendo durante seis semanas”. Se aprecia la batería de Dallas Taylor quien también toca también en “Pre-Road Downs” y las siguientes “Long Time Gone” y “49 Bye-Byes”.

Sigue la hermosa balada de Nash “Lady Of The Island”, donde Graham narra; “Abrazándote fuerte, calmo ante la hoguera, la presión en mi pecho cuando respiras en mi oído, ambos supimos que pasaría cuando apareciste por vez primera mi dama isleña”. Nash es acompañado de la guitarra con Crosby haciendo las armonías.

La romántica velada es seguida de otro contemplativo tema, “Helplessly Hoping”.  Stephen Stills, su compositor, nos dice: “Parado en la escalera, verás algo cierto para decirte que la confusión tiene un costo, el amor no miente, está perdido en una dama que deambula, diciendo estar perdida, sofocada en un hola”. Acá el trío despliega toda su brillantez vocal armonizando en dos y tres partes. El balance entre letras y música es perfecto.

Long Time Gone” es la penúltima canción. CSN nos comparte su sentir por el asesinato de John F. Kennedy: “Hace mucho tiempo, parece ser hace mucho tiempo, sí, hace mucho tiempo, mucho tiempo antes del amanecer…”  “opina, di lo que piensas sobre esta locura…”. En la última parte el trío pareciera estar en un “jam session”. Esta contundente canción formó parte de la banda sonora del film “The Strawberry Statement” (Las Fresas de la Amargura, como la titularon en países latinos).

Finalmente llegamos a “49 Bye-Byes” (49 adioses): “49 razones todas en una línea, todas ellas buenas, todas mentiras, con mi dama a la deriva, los más grandes amigos, necesito un esfuerzo, muchas barreras que vencer”.

Más allá de los numeritos favorables de las listas de grandes hits, el inmediato éxito de Crosby, Stills & Nash se traduciría con el tiempo en más de 4.2 millones de ventas pero además en una gran influencia sobre artistas de la época. El trío también tuvo una de las más relevantes participaciones en el Festival Woodstock en agosto de aquel 1969 donde interpretaron “Suite: Judy Blue Eyes” y otros temas de nuestro celebrado LP. También participaron en el Show de Tom Jones, donde el famoso cantante compartió con ellos en “Long Time Gone”.

A lo largo del tiempo CSN y CSNY se convertirían en un cultivo de conflictos internos,  en especial entre Graham Nash y David Crosby, pero su música sigue siendo altamente provocativa.

Leonardo Bigott