50 años de “Their Satanic Majesties Request”, la mayor extravagancia psicodélica de...

50 años de “Their Satanic Majesties Request”, la mayor extravagancia psicodélica de The Rolling Stones

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The Rolling Stones

The Rolling Stones

Their Satanic Majesties Request

Decca/London. 1967. Inglaterra

 

Durante el periodo psicodélico que se ubica principalmente entre 1966-1968 prácticamente ningún grupo o artista se salvó de que su obra se adentrara, en mayor o menor grado, en aquella estética llena de experimentación, lisergia sonora y mucho colorido. Las drogas alucinógenas con el ácido lisérgico (LSD) a la cabeza contribuyeron de manera determinante en los resultados, no solo en la música, sino también en el cine, la literatura, las artes plásticas, el teatro y la moda.

Quizá poco tiempo antes pocos hubieran imaginado que uno de los discos que más profundizaría en la psicodelia iba a provenir de una banda cuya inspiración venía del blues y el rock and roll y cuya energía en directo los alejaba de los ambientes llenos de incienso. Sin embargo, en el seno de los Rolling Stones habitaba el inquieto Brian Jones, cuya curiosidad y talento ejecutante, lo llevó a abordar una amplia gama de instrumentos que incluía cítara, clavecín, dulcimer, mellotrón, tambura, marimba, vibráfono, clarinete, kazoo, trombón, banjo, koto, entre otros. Brian pasó de la guitarra y la armónica a todo un catálogo instrumental que lo llevó del medioevo a la India, a Japón y adonde su imaginación volara. Su problema fue que proporcional a su inmenso talento su personalidad problemática y sus adiciones atentaron contra su concentración.

Ya desde 1966 el grupo había comenzado a introducir instrumentación nada convencional para el rock en el disco Aftermath (primero con 100% de material propio) como la cítara en “Paint it Black” o el dulcimer en “Lady Jane” y “I´m Waiting”, y ya luego en 1967 en  los álbumes Between the Buttons y el compilado Flowers, que precedieron al gran pináculo de la psicodelia stoniana. También fue lanzado el single “We Love You” / “Dandelion”, influido por la estancia en la cárcel de Jagger y Richard, temas que pudieron haber sido parte de Their Satanic….

Para el momento en que se publicó Their Satanic Majesties Request, los Beatles habían roto todos los paradigmas con Sgt Pepper´s Lonely Hearts Club Band y ampliado los códigos de la psicodelia pop con Magical Mystery Tour. También el novel grupo Pink Floyd había editado su fabuloso debut The Piper at The Gates of Dawn, uno de los grandes pináculos del período. De modo que ya para finales de 1967 era necesario expandir aún más las fronteras sonoras para poder sorprender. Y eso fue lo que hicieron Mick Jagger (voz principal, percusión, maracas, pandereta, glockenspiel), Keith Richards (guitarras acústica y eléctrica, bajo fuzz, coros), Brian Jones (mellotrón, flauta, percusión, saxo, efectos de sonido (3), guitarra acústica, vibráfono, arpa judía, metales, órgano, dulcimer eléctrico, recorder, arpa, armónica de concierto), Bill Wyman (bajo, percusión, piano, órgano, mellotrón, oscilador y voz líder en un tema) y Charlie Watts (batería, pandereta, congas, tabla, claves), ayudados por Nicky Hopkins (piano, órgano, clavicordio), Ronnie Lane y Steve Marriott de Small Faces en los coros, y el futuro Led Zeppelin, John Paul Jones, en los arreglos de cuerdas.

Este disco era el primero que se publicaba con el mismo número y orden de canciones en todo el planeta, sin las variantes que generalmente había entre la original edición británica y la estadounidense. Para entonces era el sexto LP británico y el octavo norteamericano de TRS. También fue el primer disco sin Andrew Loog Oldham, el manager y productor artífice de su imagen y mucho de su éxito inicial, quien los había acusado de perder el foco y engancharse demasiado a las drogas. Por tanto, el grupo asumió la producción en este disco, cuyo título juega con la frase “Her Britannic Majesty requests and requires…” que aparece en los pasaportes británicos. Fue un período caótico, dominado por las drogas, la poca concentración en el estudio por la presencia de muchos amigos y novias, y también por el cambio que cada tema sufrió durante el proceso.

Por el contenido del disco, la imaginería pagana, los metamensajes y el título, la banda comenzó a ser llamada “Sus majestades satánicas”, lo cual fue reforzado un año después con la aparición de “Symphaty for the Devil”, de estilo diametralmente opuesto.

El álbum abre con “Sing This All Together”, que como su nombre indica es una especie de cántico ritual envuelto en una maraña instrumental con la percusión en plan protagónico. De forma concatenada aparece “Citadel”, y el parecido con Pink Floyd se hace evidente. Es la que quizá tenga mayor presencia de la guitarra, aunque alrededor de ella pululan el órgano y los efectos. La única canción acreditada a Bill Wyman en la historia de los Stones es “In Another Land”, que el bajista compuso y cantó como una parodia de aquellas sesiones de grabación. Quizá él era el único cuerdo. Es uno de los momentos más interesantes, con presencia del clavecín y la voz distorsionada, sintonizada con la sensación que provoca la portada.

2000 Man”, arranca con una guitarra acústica y una batería con eco, entonces Jagger canta una melodía melancólica, hasta que la pieza cambia de mood y el aroma folk es sustituido por un fuerte riff de órgano y un ritmo más rockero. En lado A lo cierra “Sing This All Together (See What Happened)”, ocho minutos de jamming en los que flauta y metales, guitarra eléctrica y diversos instrumentos de percusión construyen una especie de ofrenda tribal. En el tramo final aparece la voz, cantando de manera sigilosa la misma letra y melodía que el primer tema. Es, sin duda, el momento más esotérico en la carrera de los Stones.

El lado B abre con uno de los grandes clásicos stonianos, aunque muy poco interpretado en vivo: “She´s a Rainbow”. Es la canción más conocida del disco y la que sonó más en radio. Conserva, 50 años después, la frescura intacta y sigue cautivando por el prístino piano, los marravillosos violines arreglados por John Paul Jones y la estupenda melodía vocal de Jagger. La sigue “The Lantern”, otro momentazo psicodélico entre el pop y el folk, de esos que envuelven. Pero las sorpresas siguen con “Gomper”, una exquisito sobre vuelo con alfombra mágica que recuerda a Incredible String Band y Donovan, construida con cítara, tablá, un órgano fantasmal y otros instrumentos acústicos.

Uno de los más fantásticos temas de los Stones es “2000 Light Years from Home”, con presencia avasallante del mellotron en una incursión cósmica que sin duda inspiró a grupos de rock psicodélico y espacial de años posteriores, incluyendo a varios del krautrock. El disco cierra con “On With The Show”, un corto tema de carácter festivo con la voz de Jagger tratada como a través de un megáfono. Suena un arpa casi joropeada en la parte central y final, otro de los aportes de Brian Jones.

Uno de los aspectos esenciales de este álbum es el diseño y arte, que va íntimamente ligado a su contenido musical. Aquí también tuvieron que subir el listón que estaba muy alto. La portada, como era de esperarse, fue comparada con la de Sgt Pepper, aunque a decir verdad tenía más parecido con Incredible String Band. El fotógrafo Michael Cooper (el mismo de Sgt Pepper) los capturó vestidos con indumentaria de hechiceros, foto a la que se le dio un tratamiento tridimensional. Dependiendo el ángulo de visión, la imagen lenticular muestra los rostros de cada integrante girando más allá de cada uno, con la excepción de Jagger cuyas manos aparecen cruzadas frente a él. Fijándose bien, es posible detallar las caras de los cuatro Beatles, una evidente cortesía por la inclusión en la portada de Sgt Pepper de una muñeca vistiendo un suéter con la inscripción “Welcome The Rolling Stones”.

Las ediciones posteriores a las de 1967 reemplazaron la imagen tridimensional por una foto unidimensional, dados los costos de producir la carátula con ese tipo de material plástico. En los 80 hubo una edición limitada con portada 3D a partir de los materiales originales y ahora en 2017 ha sido publicada una lujosa versión 50 aniversario ampliada.

El arte completo del disco es un elaborado diseño basado en un collage de fotos y una pintura de Tony Meeuwissen en la contraportada destacando los cuatro elementos (tierra, agua, fuego, aire). El collage interno tiene docenas de imágenes tomadas de reproducciones de maestros de la pintura como Ingres, Poussin, Da Vinci…mandalas de India, retratos, flores, referencias astronómicas, mapas…y la sensación que podría dar está cercana a El Bosco. El laberinto planteado no puede ser completado, nunca se llega a la meta.

En la larga historia de los Stones, este fue el primer LP que posee una carátula novedosa, siendo las otras Sticky Fingers (1971) con su cierre o cremallera de pantalón, Some Girls (1978) con los rostros recortados, y las calcomanías de Undercover (1983).

Al poco tiempo de haber sido editado, sus integrantes sintieron que ese no era un disco que los representaba y adoptaron el sonido que finalmente los identificaría en los años por venir, con nuevas influencias provenientes del folk y la música country, y con riffs de guitarra venenosos. Eso quedó patente en Beggars Banquet, lanzado en diciembre de 1968.

Medio siglo después, Their Satanic Majesties Request, puede ser percibido dentro de la totalidad de la discografía Stones como una rareza, una extravagancia, pero no hay duda que representa uno de los atrevimientos más interesantes que un grupo de rock haya podido abordar sin miedo al rechazo.

Hay que seguir disfrutando de ese viaje.

Juan Carlos Ballesta