50 años de las canciones de Leonard Cohen (†)

50 años de las canciones de Leonard Cohen (†)

157
Leonard Cohen

Leonard Cohen

Songs of Leonard Cohen

CBS. 1967. EE UU

 

El año 1967 representa uno de los hitos más significativos en la carrera artística del cantautor canadiense hasta entonces conocido más por sus novelas y poemas. Fue el año que le vio iniciarse en la música dentro de un folk de suaves pinceladas rock que bien sirvieron para matizar algunos de los temas más álgidos de la condición humana como son la religión, la sexualidad y las relaciones interpersonales, por mencionar algunos, a lo largo de una carrera que si bien no tuvo el impacto inicial de un Bob Dylan, el tiempo le fue recompensando hasta, no sólo ser laureado con la Orden de Canadá y la Orden Nacional de Quebec, sino que además fue admitido al Salón de la Fama de la Música Canadiense, Salón de la Fama de Cantautores Canadienses y al Salón de la Fama del Rock and Roll. Todos, un claro aval de una de las personalidades más influyentes del siglo pasado y éste, pues hace seis años recibió el Premio Príncipe de Asturias de literatura.

Mi primera experiencia  con Cohen fue a través de su poesía cuando tenía 21 años. Se trataba de libro que me fue regalado por una buena amiga mientras cursaba estudios de inglés en Estados Unidos, en un pequeño pueblo del centro occidente separado de Canadá por el Lago Superior. Sus poemas me interesaron de inmediato por su sencillez.  Mucho antes de mi arribo a la pequeña ciudad de Superior, mi interés por el folk era ya de vieja data con grupos como The Pentangle, Joni Mitchell, CSNY, Poco, Don McLean y Clifford T. Ward. Cohen vendría muchos años después y, a juzgar por mis vivencias, el canadiense tuvo una carrera más bien discreta.

Este álbum, The songs of Leonard Cohen, de algún modo refleja su interés por la obra de Federico García Lorca e incluso, cabe destacar, que también tuvo un leve interés por el flamenco. Influido inicialmente por su madre, Cohen formó los Buckskin Boys, una banda country-folk cuando aún cursaba el bachillerato. Criado en un hogar judío con una acentuada formación religiosa, la lírica de Cohen es sin dudas un retrato vivencial.

Las canciones de Leonard Cohen, es en parte el resultado de su fracaso financiero como escritor, el cual le impulsó a mudarse a Estados Unidos para iniciar su carrera ya como músico.

Este álbum que recién llega al medio siglo inicia con el tema “Suzanne” que significó un éxito de otra laureada cantante folk, Judy Collins, quien por cierto acaba de lanzar un álbum junto a Stephen Stills llamado Everybody Knows (2017) (título de una de las mas conocidas de Cohen). El éxito en la voz de Collins puso el nombre de Leonard Cohen a resonar como compositor. “Suzanne te lleva a su hogar cercano al río / puedes escuchar los botes, pasar la noche a su lado / y sabes que es un tanto alocada y es por eso que quieres estar allí / y te da naranjas y té que vienen de China / y cuando estás por decirle que no tienes amor para darle / entonces te atrapa en su nota, y deja al río responder que tú siempre has sido su amante”. Raro como pueda sonar, las primeras notas a la guitarra me recuerdan a The Wall de Pink Floyd. Cohen canta y toca la guitarra acústica acompañado en la voz por la cantautora y actriz estadounidense Nancy Priddy. La canción soslaya la religiosidad pero se refiere a la esposa de un hombre que Leonard conoció y que vivía en una calle costera de Montreal.

El álbum continúa con “Master Song” y “Winter Lady”. En la primera, le acompaña al bajo Willy Ruff, y Leonard nos canta: “Le conociste en algún templo donde reciben tu ropa a la puerta, él era tan solo un hombre sin número en una silla quien apenas venía de la guerra, y tú envuelves su agotado rostro en tus cabellos, y él te da el corazón de la manzana y toca entonces tus labios, ahora de pronto desnudos de todos los besos que hemos dado antes”.  Temáticamente es sobre el padre, el hijo y el Espíritu Santo. Es importante destacar que musicalmente es interesante escuchar como Cohen adorna la base de guitarra y voz con incidencias que van desde el violín, pasando por el bajo, la flauta, la mandolina y varios instrumentos del medio oriente, logrando con ellos colores y texturas que ornamentan con delicadeza sus composiciones en las cuales, siempre, destaca una poesía que de inmediato nos provoca empatía.

En “Winter Lady” Cohen nos cuenta…“Dama viajera, quédate un rato, hasta que acabe la noche, soy tan solo un paraje en tu camino, sé que no soy tu amante”. La flauta le da cierta dulzura y nostalgia a esta composición donde Chester Crill, Chris Darrow, Solomon Feldthouse y David Lindley le acompañan en los diversos instrumentos para los temas que conforman este primogénito álbum y que continua con “The Stranger Song”. El continuo arpegio de Cohen a la guitarra nos mantiene con él, mientras va relatando sus historias, acá cuenta…“Cierto es que eran jugadores todos los hombres que conociste, que decían estar hartos de jugar, cada vez que les dabas abrigo, conozco ese tipo de hombre, es duro dar la mano a alguien quien busca alcanzar el cielo sólo para rendirse…” Es la relación de pareja llevada al juego de cartas.

El álbum continúa con la dulce canción “Sisters of Mercy” (Hermanas de la misericordia). Un simple relato de una vivencia personal en la cual Cohen invita a dos mujeres extrañas que no tenían donde pasar la noche, a compartir su habitación de hotel durante una tormenta de nieve. Éstas cayeron rendidas apenas entraron a la habitación. No olvidemos que estamos hablando de los años 60. Resulta difícil imaginar tan inocente escena en un mundo actual, sobre todo en una ciudad como Caracas.

En este punto medio cabe destacar la producción de John Simon, uno de los más respetados productores estadounidenses, quien tiene en su haber álbumes emblemáticos como The Last Waltz (1978), donde participaron Joni Mitchell, Neil Young, Eric Clapton y que es en esencia un álbum de The Band. John también produjo Cheap Thrills (1968) de Big Brother & The Holding Company con Janis Joplin, y Child is Father to a Man (1968), álbum debut de Blood, Sweat & Tears, por mencionar algunos. Originalmente sería el reconocido John Hammond quien haría la producción pero al enfermarse dio oportunidad a Simon

So Long, Marianne” inicia la otra mitad de este hito discográfico.“Ven a la ventana, mi queridita, me gustaría intentar leer la palma de tu mano, solía pensar que era como un chico gitano, antes que te deje llevarme a casa…” Marianne Ihlen, esposa del escritor noruego Axel Jensen, vivió con Leonard en Grecia durante los 60. A este biográfico tema le sigue “Hey, That’s no Way to Say Goodbye” (No es manera de despedirse), otro relato biográfico, una escena tal vez común para el viajero recurrente que les dejaré que descubran, en parte…“Te amé en la mañana, nuestros cálidos y profundos besos, tus cabellos sobre la almohada como tormenta dorada durmiente, sí mucho amó antes de nosotros, sé que no somos nuevos, en la ciudad y en el bosque sonrieron como tú y como yo, pero no hablemos de amor o cadenas y cosas que no podemos desanudar, tu mirada es suave y dolorosa, oye, no es manera de despedirse.

The Stories of the Streets” (Historias callejeras), canta: “Sé que oíste que ahora ha terminado y ahora seguro vendrá la guerra, las ciudades están partidas a la mitad y el hombre medio se ha ido, pero déjenme preguntarles una vez más, niños del amanecer, ¿Son estos cazadores quienes ahora chillan o hablan por nosotros?”. La canción tiene una letra extensa que refiere a varias cosas bien resumidas en el título.

Teachers” nos va llevando hasta el final.. “Hace tiempo conocí a una mujer, sus cabellos del negro que negro puede ir, ¿Eres una maestra del corazón? Suave, respondió, no”. En un sentido metafórico creo que Cohen nos refiere al aprendizaje que podemos obtener de cada persona que se nos cruza en la vida, ellos son los maestros.

El álbum culmina con “One of Us Cannot Be Wrong” (Uno de nosotros no puede estar equivocado), una canción que según el propio Cohen describe como el lado opuesto a la cama matrimonial…“Supe de un santo que había amado, así que estudié en su escuela toda la noche, me enseñó que el deber de los amantes es teñir la regla dorada, y justo cuando pensé que sus enseñanzas eran puras, se ahogó en la piscina, su cuerpo se ha ido pero acá en el césped, su espíritu sigue salivando.

Luego de 50 años, las reflexiones de Cohen son referencias necesarias. Su modo de cantar es una especie de “sprechgesang” profundo que surge entre una guitarra frecuentemente arpegiada con sonidos aparentemente aleatorios ricos e inusuales.

Cohen nos dejó el 7 de noviembre de 2016 mientras dormía, aunque padecía leucemia. Su obra discográfica está conformada por 14 álbumes de estudio, 8 en vivo y 5 compilados, además de unos 44 sencillos.

Leonardo Bigott