The David Bowie Alumni Tour: digna celebración de su legado

The David Bowie Alumni Tour: digna celebración de su legado

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A Bowie Celebration

The David Bowie Alumni Tour
A Bowie Celebration / Inverfest

Circo Price, Madrid

(Enero 20, 2019)

 

En el planeta hay miles de bandas tributo, unas verdaderamente notables y la mayoría simples réplicas menores. Lo que no abunda son las agrupaciones dedicadas a celebrar el legado de un artista conformadas por músicos que tocaron con ese artista.

A partir de la prematura muerte de David Bowie se produjo un inusitado interés por su música y su figura, tanto que sus discos repuntaron en ventas de manera vertiginosa y muchos que no habían reparado demasiado en sus aportes, comenzaran a apreciarlo. Un puñado de músicos que tocaron con Bowie en diferentes etapas, conforman este proyecto dedicado a recorrer el mundo interpretando una muestra representativa del catálogo de canciones del inglés.

En Madrid, la banda estuvo conformada por el legendario Mike Garson (teclados y conducción), Earl Slick (guitarra), Mark Plati (guitarra) -estos tres los únicos que tienen coincidencias en algunos álbumes-, Carmine Rojas (bajo), Lee John (batería) y las voces tremendas de Bernard Fowler (corista por décadas de The Rolling Stones), Joe Sumner y Corey Glover (Living Colour), cantantes que, sin embargo, jamás participaron en discos de Bowie.

Comenzaron con “Bring Me The Disco King”, del disco Reality (2003), con Garson anunciando a Fowler como el cantante. El tema no levantó demasiada emoción en el público, algo que cambió sustancialmente con “Rebel Rebel” (de Diamond Dogs, 1974; disco en el que tocó Garson),  “Moonage Daydream”, del clásico disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spider From Mars (1972), y el pegadizo funky “Fame” de 1975, todas con Fowler.

Fue la intervención de Corey Glover cantando el gospel pop “Young Americans”, lo que desató la mayor euforia de la audiencia. No era para menos ya que Glover demostró cuán amplio es su rango vocal lanzando unos impresionantes agudos en la parte final. Aquel disco Young Americans, fue la etapa en la que Bowie se mudó casi un año a Los Angeles para romper con el personaje Ziggy Stardust y su imagen andrógina, razón por la cual refleja una amplia influencia del soul, el funk y el gospel.

Desde la sobre tarima trasera que compartían para hacer los coros, bajó Joe Sumner para encargarse de tres de los temas más emblemáticos, comenzando con los clásicos “Space Oddity” y “Starman”, cantados en gran forma, no solo por Sumner sino también por el público. Si algo se echó en falta fue el mellotron que aportaba el gran Rick Wakeman. Luego cantó “Five Years”, que abre el disco Ziggy Stardust, realizando una interpretación magistral.

Garson presentó a Carmine Rojas como partícipe de grandes canciones de los 80 como “China Girl” y a su hijo baterista, John Lee, para de inmediato decir que tocarían un tema de Hunky Dory (1971): “Changes”. Fue cantada por Glover, aunque la adaptación no fue tan afortunada.  Siguieron con “Win” en la voz de Fowler, otro tema de Young Americans, reiterado coqueteo con ese disco debido a que Garson y Slick tuvieron rol importante en él. Sin embargo, evaluado el repertorio que escogieron, este tema resultó el más aburrido y pudo ser sustituido por otro de los que tocaron en conciertos anteriores y que en Madrid dejaron de lado.

Glover volvió al frente para cantar “Ashes to Ashes”, uno de los grandes de Bowie, del disco transicional Scary Monsters (and Super Creeps) (1980). Fue el primer tema en el que Garson dejó escuchar claramente el sonido del sintetizador.

Fowler hizo una interpretación notable en “Sweet Thing”, de Diamond Dogs (1974), que hizo lucir a Garson en la introducción y un estupendo solo avanzado el tema. Aun faltaba uno de los mejores momentos, que ocurrió con “Aladdin Sane (1913-1938-197?)”, con un Garson inmenso. Solo faltó el saxo.

Como era de esperarse, “Under Pressure”, interpretada estupendamente a dueto por Fowler (como Bowie) y Glover (como Freddie Mercury) produjo la euforia del público y aunque se despidieron, regresaron muy rápido para tocar “All the Young Dudes”, el tema que Bowie compuso y popularizó la banda Mott The Hoople en 1972.

La definitiva despedida fue con “Heroes”, del disco del mismo nombre editado en 1977, segundo de la magnífica trilogía berlinesa con Brian Eno, y de la que sorprendentemente solo tocaron este tema.

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Obviamente, las preguntas que surgen tienen que ver con la forma en que nació esta idea, quien la comanda o controla, cuáles son los criterios para la selección de los que conforman la banda fija y los que van rotando. Es obvio que Garson es el lider, uno de los teclistas fundamentales desde que hizo su aparición en Aladdin Sane (1973). Plati (presente en discos de finales de los 90, en especial Earthling) y Slick (partícipe en los 70 y de vuelta en tiempos más recientes, quien luce ahora un aspecto entre Keith Richards y Jeff Beck), son un par de excelentes guitarristas, pero hubo otros de gran importancia para Bowie que aun viven: Carlos Alomar y Reeves Gabrels. En cuanto a la posición de bajista, Carmine Rojas, pieza clave en los años 80, es una presencia notable, aunque exista una figura constante en la carrera de Bowie: Tony Visconti. El baterista Lee John nunca tocó con Bowie, y no sabemos si se hizo el intento de incluir a Mick Woodmansey, único sobreviviente de The Spiders From Mars, la banda de Ziggy Stardust. Seguramente, si Mick Ronson y Trevor Boulder vivieran,  serían necesariamente parte de este proyecto,

El espectáculo no cuenta con ayuda visual alguna, como imágenes de Bowie en las diferentes etapas relacionadas con las canciones. Aún así, el espectáculo es digno, entretenido y deja traslucir que ha sido pensado y bien ensayado, haciendo énfasis no tanto en la nostalgia sino en el respeto por un creador único en la historia de la cultura pop.

Juan Carlos Ballesta

Fotos: Óscar Ribas Torres