Baden Goyo: La nueva savia venezolana tras las teclas

Baden Goyo: La nueva savia venezolana tras las teclas

164
Baden Goyo
Foto: Ave Rangel

Una amplia formación académica y una visión reflexiva sobre la cotidianidad en torno a la música y a la vida misma, son dos de los ingredientes que conforman la afable personalidad de este pianista y compositor caraqueño, de temple andino, que ajustado a su palabra mantiene siempre el más grande afecto y humildad. Merecedor de un Grammy Latino, Baden ya era considerado una de las más grandes promesas de la música venezolana durante su estancia como pianista de la Simón Bolívar Big Band Jazz hace varios años.

Leonardo Bigott

 

Baden nació el 28 de julio de 1990 en el seno de una familia cuyo padre se formó musicalmente de manera autodidacta. Melómano consumado y ejecutante aficionado de la guitarra y el cuatro, se convirtió en la influencia inmediata de este joven pianista que pertenece a una nueva casta de exitosos músicos que incluyen a la trompetista Linda Briceño, al contrabajista Freddy Adrián, el bajista Gustavo Márquez, los bateristas Daniel Prim, Orestes Gómez y José Núñez; y el pianista y compositor Gabriel Chakarji, por mencionar solo a algunos. Baden es parte de esta nueva sangre que no contempla limitaciones a la hora de crear composiciones que se nutren de otras músicas pero adaptadas con inteligencia y buen gusto a un lenguaje personal que ya es motivo de atención en cualquier lugar del mundo, especialmente ahora que la áspera realidad actual de Venezuela ha forzado a muchos músicos a emigrar y que frecuentemente logran notorio éxito. Gustavo Guerrero y Euro Zambrano son algunos. La lista es muy extensa.

El joven caraqueño ha acompañado a varios músicos y agrupaciones notables como C4 Trío, Pablo Gil, Eddy Marcano, Aquiles Báez, Rafael “El Pollo” Brito, Kiara, Mirna Ríos, Jorge Torres, Edward Ramírez y Primate, entre otros. Vale destacar su inclusión en el libro de Banesco: “Un nuevo país musical” como una de las más jóvenes promesas musicales del jazz en Venezuela. A la fecha cuenta tan solo 27 años.

Baden Goyo
Foto: Félix Ríos

Mi primer encuentro con Baden ocurrió en el ciclo conocido como Noches de Guataca que coordina el notable compositor y guitarrista Aquiles Báez desde hace más de diez años. Fue una noche de octubre de 2012 donde la cartelera del Centro Trasnocho Cultural anunciaba al DBF Jazz Trío, una terna conformada por el contrabajista Freddy Adrián, el baterista Daniel Prim y Baden, quien para esos días tenía tan solo 22 años. El formato de piano, contrabajo y batería ya hablaba de lo que estaba por escuchar. El trío me cautivó de forma inmediata. Cada instrumentista parecía ya encaminado a tener una voz propia, el reto más grande de un artista. A la salida les conocí y acordamos una entrevista que sólo cinco años más tarde pudo ser posible y que está en las líneas que ahora lees.

¿Dónde están tus primeras experiencias musicales?

Mi padre ha sido una importante influencia pero como cosa curiosa recuerdo que siendo niño me pidieron dibujar como me vería yo en la adultez y solía dibujar a un científico en un laboratorio y a un pianista. Ya sabemos que pasó. Sin embargo, fue a los ocho años que mi padre me inscribió en un curso propedéutico, introductorio, en la Escuela de Música Lino Gallardo. Me encantó. Lo disfruté mucho y sentí que me era relativamente fácil el asunto. Luego de esa experiencia comencé a estudiar formalmente en esa escuela. Allí cursé teoría, solfeo y armonía. De esos días recuerdo mucho a dos de los mejores profesores que he tenido, Enrique Quevedo, teoría y solfeo, y Pedro Mauricio González en armonía tradicional. Ambos dentro del ámbito clásico aunque Pedro se mueve entre lo académico y lo popular. También me inicié en piano clásico con Juan Carlos Martín, Nancy Quiroz, con quien estuve cuatro años, y finalmente con Ricardo Gómez.

Luego de tantos años de estudios ¿Qué compositores llaman tu atención?

Debussy es uno de ellos. Sus composiciones son hermosas y creo en lo personal que es un compositor que supo escribirle al piano. Bach es otro que debo mencionar por su versatilidad y genialidad. Es algo celestial. Y Chopin.

Hablamos de lo clásico pero también te gusta lo popular ¿Cómo llegas al jazz?

A través de mi padre quien, como te dije es melómano, escuché Bill Evans que es mi pianista favorito. También grandes como Chucho Valdés y Michel Camilo además de mucha música de “big bands” con Frank Sinatra, Tony Bennett e incluso pianistas como Diane Krall y Eliane Elias.

Nuestro querido Gerry Weil ha sido tu maestro. ¿Cuál ha sido su principal aporte a tu formación?

Caramba, muchas cosas me vienen a la cabeza pero con Gerry se aprende más allá de la música per se. Uno aprende mucho sobre la importancia de la humildad, la sencillez y aspectos filosóficos de la vida. Todo eso influye en tu manera de tocar.

Dando un giro inesperado me asalta la curiosidad de preguntarte ¿En tu formación académica se habla y enseña sobre Teresa Carreño?

No hasta donde he estudiado. Sin embargo, por cuenta propia me topé con un libro de su autoría sobre el uso de los pedales del piano que es un interesante tratado. También sé que los musicólogos Juan Francisco Sans y Mariantonia Palacios han hecho un trabajo de investigación sobre ella muy importante. Es sobre la literatura pianística venezolana y que además ellos me obsequiaron.

Baden Goyo
Foto: Ave Rangel
DBF Trío es un momento relevante en tu carrera. ¿Cómo se formó?

Años antes de formarlo yo era parte del Simón Bolívar Big Band. Por allí pasaron Freddy y Daniel. En agosto de 2009, Daniel me invitó a un cumpleaños en casa de “un hermano” músico y fue cuando conocí a Freddy. Esa noche tocamos juntos. La química fue inmediata así que posteriormente empezamos a reunirnos en mi casa con bastante frecuencia, tocando música del bajista Avishai Cohen quien me inspiró a componer de modo que DBF fue el grupo con quien comencé a tocar mis primeras composiciones.

¿Qué pasó con esas piezas y por qué desaparece DBF?

Esas piezas son las que conforman mi primer trabajo discográfico, Magenta con el Baden Goyo Trío. Son las piezas que escuchaste en el concierto de Noches de Guataca. Sobre DBF, es la ida de Daniel a Estados Unidos lo que de algún modo nos separa, pero es el trío de mi álbum lo cual es muy interesante porque los tres venimos con ideas frescas y novedosas muy diferentes a aquel trío de 2012.

¿Son todas de tu autoría?

Sí, excepto “La dama de la ciudad” de Frank Quintero y “Mi valle” del trombonista Joel Martínez. La producción es mía con la masterización de Juan Carlos Almao para EBD Records de Estados Unidos. En este álbum se aprecian elementos de nuestra música tradicional, como el merengue en “Comenzar de nuevo”, también tambores venezolanos como en el tema título e incluso onda nueva como en “Al final”, o un poco de vals en “Mi valle soñado” o una especie de balada jazz lenta, reflexiva con una vibra a lo Pat Metheny.

Entiendo que una beca de la Fundación Grammy Latino es lo que te lleva a Nueva York.

Es así. Ha sido para estudiar en el New School of Jazz and Contemporary Music. Una experiencia increíble.

Al parecer 2017 te ha tenido ocupado.  Grabaste con el ensamble Venezuelan Roots y hay conversaciones para otras grabaciones. Sin embargo, una de las grandes noticias ha sido que el legendario Rubén Blades seleccionó una composición tuya para su nuevo CD. ¿Cómo sucedió eso?

Mi conexión con Rubén Blades viene a través de Linda Briceño. Linda producía el álbum de una cantante venezolana residenciada en Nueva York llamada MB Caldera. Habían acordado que uno de los temas de ese disco sería con Rubén Blades. Yo tocaba una composición que había hecho y fue el momento en que Linda dijo, “ese es el tema que quiero que esta chama haga con Rubén”. Se le presentó la maqueta a Rubén y le gustó mucho la melodía. Luego Rubén le añadió la letra confirmándole a Linda que cantaría en el tema pero que también le gustaría añadirlo a un disco suyo. Y así fue. Rubén lo incluyó en su álbum Salsa Big Band que es donde está “¿A dónde?”.

Pero la historia no acaba allí, ¿Cierto?

Cierto. El álbum terminó recibiendo dos Grammy Latino, uno como “Mejor Álbum de Salsa” y otro como “Mejor Álbum del Año”. La mayoría son composiciones de él pero hay una de Luis Demetrio llamada “Apóyate en mi alma” y “No te importe saber” de René Touzet. Además de la mía. Los arreglos son de Roberto Delgado. En la sexagésima edición del Grammy el álbum recibió una nominación como “Best Tropical Latin Álbum”.

Baden, ¿Esto abre la posibilidad de trabajar de nuevo con él?

Bueno, me gustaría mucho que fuera así. Lo que si es cierto es que esto es una gran motivación para mí. Aunque debo decir que conocí a Rubén antes que esto sucediera. Fue en una reunión de un buen amigo venezolano en Nueva York llamado José Gregorio Vegas. Fue una larga velada donde hablamos de música que él considera la gente debe escuchar. Es una leyenda, un gran ser humano y muy sencillo.

¿Qué te ocupa ahora?

He aprovechado esta venida a Venezuela para hacer algunas cosas pero prefiero que sea una sorpresa. Ya todos sabrán.