Billy Cobham: una leyenda que se sigue construyendo

Billy Cobham: una leyenda que se sigue construyendo

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Billy Cobham

Cada instrumento tiene sus músicos emblemáticos. Cada género tiene sus referentes. La música en general tiene iconos atemporales e inmortales que han hecho contribuciones invaluables. Algunos tienen un corto período de influencia y otros pasan toda su vida aportando. En el universo de la batería, uno de los nombres más rutilantes es el de William Emanuel “Billy” Cobham Jr., con una trayectoria incombustible que abarca más de 300 grabaciones junto a varios de los nombres más influyentes en el terreno del jazz. Su paso por el Festival Internacional de Jazz de Madrid 2018 es un auténtico lujo.

Juan Carlos Ballesta

 

En los primeros años 70, cuando el jazz alcanzó cotas insospechadas de virtuosismo y entabló un coqueteó con el rock y el funk, una serie de arriesgadas propuestas tuvieron a Billy Cobham sentado frente a la batería. Luego de haber grabado dos discos con el pianista Horace Silver a finales de los 60, sus siguientes pasos fueron el proyecto Dreams (junto a Randy Brecker, Michael Brecker y John Abercrombie) y la participación en Bitches Brew (1970) y A Tribute to Jack Johnston (1971) de Miles Davis, discos que definieron la estética del jazz fusión, una corriente que reinó durante aquella década y que alcanzó niveles paradigmáticos con la Mahavishnu Orchestra, el super grupo que dirigía el guitarrista inglés John McLaughlin en Nueva York y que, como no, contaba con Billy en la batería. Fue una etapa realmente frenética que arrojó tres discos insuperables: Inner Mountain Flame (1971), Birds of Fire (1973) y Between Nothingness and Eternity (1973).

Para 1973, Cobham ya había decidido aventurarse con su propio proyecto, Spectrum, cuyo primer disco resultó ser una auténtica sorpresa comercial, con Jan Hammer en los teclados y Tommy Bolin en la guitarra. Fue el primero de decenas de discos bajo su liderazgo. Su inquieta naturaleza lo llevó a grabar en aquellos años 70 con otros músicos de altísimo nivel y gran influencia como el guitarrista Larry Corryel, el bajista Miroslav Vitous, el saxofonista Gene Ammons, el contrabajista Ron Carter, el bajista Stanley Clarke, el pianista Eumir Deodato, el organista Johnny Hammond, el arreglista Quincy Jones, el flautista Hubert Laws, el pianista y vocalista Les McCann, el saxofonista Sonny Rollins, el saxofonista Groover Washington Jr. e incluso con Fania All Star, entre otros. Cómo hizo Billy Cobham para participar en tantos proyectos durante aquel período es difícil de explicar. Lo cierto es que se erigió como un baterista fuera de serie y requerido por infinidad de músicos.

A partir de los años 80 sus colaboraciones se redujeron, para dedicarse mucho más a su propia banda y a enseñar. Cobhan es un baterista único. Es pionero en el llamado estilo open-handed lead, es decir, mano izquierda en el hi-hat y la derecha en el redoblante, sin cruzar los brazos como la gran mayoría de los bateristas hace.

Con motivo de su visita a Madrid para tocar en la edición 2018 del Festival Internacional de Jazz, nos respondió unas pocas preguntas.

A lo largo de su carrera, ha participado en más de 300 grabaciones con músicos legendarios y otros más jóvenes. Sin menoscabo de ninguno, ¿Cuáles diría que son los que más han contribuido a su carrera y por qué?

El disco Serenade to a Soul Sister (1968) de Horace Silver fue mi primera grabación con un importante artista de jazz en Blue Note Records. La banda contó con la participación de Randy Brecker, Benny Maupin, John B. Williams y yo en apoyo a Horace. La grabación refleja muchas horas de interacción musical por parte de todos en el quinteto y es un hito en el desarrollo de mi carrera. Miles Davis me expuso al concepto de escuchar con un propósito, no solo para disfrutar de lo que experimente de forma sonora sino también para crear una oferta musical híbrida basada en las frecuencias que se me presentaban. Formar parte de las grabaciones conocidas como las sesiones de Bitches Brew es un elemento fundamental a partir del cual obtengo mucha inspiración y conocimiento en cada actuación de la que formo parte.

La Mahavishnu Orchestra me ofreció la oportunidad de experimentar a través de una plataforma en forma de banda, pero con un propósito. Aprendí a realizar múltiples tareas o tocar múltiples ritmos mientras seleccionaba los sonidos y los caracteres tonales que conforman mi concepto musical. Quincy Jones me ayudó a convertirme en un productor sólido y de mente clara, solo con observar lo que hizo dentro y fuera del escenario.

Ha pasado mucho tiempo de aquel momento álgido en el legendario álbum Bitches Brew con Miles Davis, una piedra angular en el jazz fusion. Desde entonces eres uno de los nombres distinguidos. ¿Cómo recuerda esa fase?

Era un momento para ser observador, interpretar y traducir en palabras propias y la forma de utilizar la información proporcionada. Un período de mucha meditación y búsqueda interior.

El tiempo con Mahavishnu es probablemente el que mejor definió el sonido del jazz fusión y el que lo puso definitivamente en el mapa musical de los amantes no solo del género, sino de los seguidores del rock progresivo y el funk. ¿Cómo vivió esos años, cuando el género estaba en efervescencia con otras bandas fantásticas?

La verdad no tenía tiempo para disfrutar, ya que estaba trabajando más que nunca antes o después de mi asociación con esta banda.

Inmediatamente después de Mahavishnu, comenzó el proyecto Spectrum ¿Esperaba el éxito que tuvo? ¿Por qué cree que sorprendió a los ejecutivos de la discográfica?

Porque rara vez piensan fuera de la caja en la que se desenvuelven.

Uno de los aspectos más llamativos de su estilo es que toca el hi-hat con la mano izquierda y el redoblante con la derecha. ¿Podría explicar cómo llegó a adoptar ese estilo, casi como pionero?

Llegué a este método de tocar observando el enfoque de los músicos durante su interpretación. Con el tiempo, mediante prueba y error, llegué a lo que me ven hacer actualmente.

Eres un músico muy activo y versátil. Su audiencia aprecia que haya mantenido un ritmo constante de trabajo y que continúe recorriendo el mundo. ¿En que lugares donde nunca haya tocado desea visitar?

Me encantaría actuar en Islandia, Kenia, Sudáfrica, Nueva Zelanda y el archipiélago indonesio

Muchos tenemos curiosidad por su relación con Panamá, teniendo en cuenta que nació en Colón pero tenía tres años cuando sus padres se mudaron a Nueva York. ¿Se siente panameño? ¿Habla español?

Sí, me siento panameño. No hablo español, pero tengo la intención de aprender y estudiar a mi gente y su historia a través del idioma, sin filtro.

Quienes lo acompañaran en la presentación en Madrid

La banda cuenta con Steve Hamilton (teclados), Camelia Ben Naceur (teclados), David Dunsmuir (guitarra) y Michael Mondesir (bajo)

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