Un volcán en erupción llamado black midi

Un volcán en erupción llamado black midi

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black midi

black midi
Primavera Tours
Sala El Sol, Madrid

(Septiembre 24, 2019)

No es novedad decir que la cantera británica es inagotable y sorprendente. Una de las nuevas sensaciones es este cuarteto londinense que componen cuatro jóvenes aventureros con un desparpajo inversamente proporcional a su edad.

Geordie Greep (voz, guitarra), Matt Kwasniewski-Kelvin (voz, guitarra), Cameron Picton (bajo, voz) y Morgan Simpson (batería) apenas han editado un disco, Schlagenheim (Rough Trade, 2019) y ha sido suficiente para deslumbrar con una mezcla de sonoridades post punk, urgencia hardcore, elementos del rock progresivo y math rock, con espacio para la experimentación y la improvisación, tal como lo demostraron en esta incendiaria presentación que produjo pogos de alta intensidad y caídas de muchas mandíbulas.

Los cuatro jovenzuelos salieron a escena mientras sonaba un hip hop, cogieron sus instrumentos y sin aspavientos ni anestesia nos soltaron “953”, el salvaje primer shock eléctrico de los doce que recibimos. Sin pausa siguieron con  “Speedway” y “Of Schlagenheim”, en la cual apareció la voz por primera vez. En ellas afloran buena parte de los códigos que caracterizan a black midi, con referencias que van de The Mars Volta a Pere Ubu, pasando por Gang of Four, Frank Zappa, King Crimson, The Pop Group, Slint, Rodan, Public Image Ltd, Long Fin Killie, entre otras propuestas casadas con la libertad creativa.

Tomando en cuenta que el cuarteto apenas tiene aun poco material grabado como para un concierto largo, nos regalaron dos momentazos desconocidos, el primero de ellos una nueva pieza, de naturaleza neurótica, con una línea de bajo repetitiva sobre la que las guitarras construyeron un complejo y enloquecido entramado

Luego de ella abordaron “Ducter”, una interesantísima y demoledora pieza con unos arpegios de guitarra con cierto aire surafricano mezclados con ritmos intrincados, un bajo distorsionado  y las crípticas vocalizaciones de Geordie Greep en plan David Thomas (Pere Ubu).

Sin dejarnos respirar la banda siguió con “Years Ago”, una de las piezas cortas del disco, otro ejercicio de caos controlado, para entonces escupir diez minutos de improvisación que elevaron el grado de paroxismo del público presente. Como poseídos por algún espíritu desconocido, Picton y Simpson construyeron un ritmo endemoniado que sirvió de base para que las guitarras jugaran a placer. Varias veces parecían terminar y el público aplaudía a rabiar, pero seguían su descarga sin frenos.

Sin enterarnos cómo, empezó a sonar “Near DT, MI”, y enseguida “Reggae”, cuyo ritmo sincopado y quebrado, así como el tempo, parece una ironía respecto al título. Luego, el single “Talking Heads”, sirve para que el baterista nos impresione aún más, incluso con un segmento que se acerca al drum and bass.

Finalmente sobrevino el único pasaje de sosiego en “Western” -que no duró mucho- y que abre cancha para el final con “bmbmbm”, con un ritmo funky y erupciones volcánicas que dejaron desparramada la lava hirviendo por toda la sala.

Catártico y salvaje. Cuatro cachorros desatados en tarima. Impresionante. Y apenas empiezan.

Juan Carlos Ballesta

 

Artosopa y Noise: el inesperado comienzo

Sin que prácticamente nadie lo esperara, aparecieron en el escenario dos músicos a los que,en principio, pocos prestaron atención. No dijeron el nombre del proyecto porque en realidad no lo tenía ni nunca lo habían presentado en directo. Eran ellos Artosopa (teclados, samples, secuencias) y Noise (batería y percusión electrónica).

El dúo nos ofreció una media hora de música, a ratos muy interesante, una especia de post rock mezclado con el lado más intrincado del IDM. Referencias a Autechre y Spring Heel Jack, pero también Tortoise o UI.

Aparecieron por El Sol como un repentino cometa y alargar la expectativa por ver a black midi, pero no dejó de ser interesante.