Charlie Cunningham: canción folk con tintes flamencos

Charlie Cunningham: canción folk con tintes flamencos

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Charlie Cunningham

Charlie Cunningham
SON Estrella Galicia
Sala 0, Palacio de Prensa, Madrid

(Octubre 5, 2019)

Las grandes expectativas que había generado el cantautor inglés en Madrid se convirtieron en un “sold out”. Con apenas dos LPs y los tres EPs iniciales (ahora juntados en un LP), Cunningham ha despertado un especial interés entre el público español debido a los años que vivió en Sevilla aprendiendo guitarra flamenca.

Antes de su presentación, tuvimos la suerte de disfrutar del cantautor escocés Hamish Hawk, quien a pesar de la falta de atención de buena parte del público que no paraba de conversar, se las arregló para atrapar a la minoría que sí tuvo respeto por su propuesta.

Luego de comenzar con una canción dedicada a su tierra, dijo brevemente que había manejado durante dos días desde Escocia a Madrid y pidió disculpas si reflejaba cansancio. Eso hubiera sido suficiente argumento como para que todos prestaran atención, pero pocos escucharon.

Hamish es un auténtico trovador, canciones emotivas, sensibles, buena voz y simpatía. Con su guitarra acústica, estupenda voz y agradable histrionismo, nos regaló apenas veinte minutos de canciones recientes.

El tímido Charlie

Unos minutos después apareció en el escenario Cunningham y de inmediato fue recibido con un “¡guapo!”. Se sentó y nunca más hasta el final se paró, dificultando un tanto la visión del público que no estaba tan cerca. Saludó en español, dijo que tocaría algunas canciones junto a Will Gates (batería), Hudson Scott (trompeta, teclados) y Jon Cox (teclados, sintetizador).

Breather”, que da nombre al EP de 2015, abrió fuegos y ahora sí, la gente hizo silencio y dedicó atención. Los aplausos no se hicieron esperar. Los primeros arpegios flamencos sonaron en “Telling it Wrong”, con una adecuada batería tocada casi como cajón.

“Estamos muy contentos de estar aquí con vosotros. Normalmente necesito dos canciones para relajarme. Estoy muy nervioso”. Ciertamente, Charlie se mostró siempre ruborizado, como si sintiera que el público español fuese a juzgar sus habilidades como guitarrista y lo aprendido en Sevilla. Más bien ocurrió lo contrario, todos aplaudían su atrevimiento y valentía.

La muy sosegada “An Openning” (del LP Lines, 2016) siguió y mostró por primera vez la maravillosa trompeta de Scott, que resultó decisiva durante todo el show. Un cierto aire a la melancolía de Mark Hollis orbitó, aunque en realidad las referencias de Cunningham tienen que ver más con Nick Drake.

El repaso del nuevo álbum, Permanent Way (BMG, 2019), comenzó con “Bite”, para luego tocar “Lessleg”, antes de la cual aprovechó para mencionar el Brexit. “Ya estoy un poco más tranquilo”, fueron las palabras que precedieron a “Own Speed”, con la que terminó la revisión de EP de 2015, sonando un poco a David Sylvian, gracias en especial a la trompeta.

Lines”, tema que da nombre al segundo LP, fue una de las más exquisitas, precediendo a “Don’t Go Far”, uno de los puntos álgidos del concierto y del nuevo disco. La acústica y la trompeta hicieron una comunión perfecta. Inmediatamente arrancó con una mini bulería que animó a la gente y que fue el intro de “Headlights”, una de las piezas más “animadas”, si cabe el término dentro de una propuesta de naturaleza bucólica y otoñal, estado de ánimo al que volvió con la lánguida “Hundred Times”. Fue probablemente la mejor.

Permanent Way”, con una delicada secuencia electrónica, fue la quinta y última que tocó del nuevo disco, antes de volver al anterior y al flamenco con “You Sigh”, con la cual logró por fin que la gente cantara. Fue la más aplaudida. Pretendió terminar con “Minimum”, pero obviamente no fue así, mucho menos con la gente llevando el ritmo con las palmas. Tocó dos piezas más, “Blindfold” -de Heights EP, 2016- y “Lights Off”, último testimonio de su gusto por el flamenco.

En una hora y diez minutos, Charlie Cunningham demostró su sensibilidad y futuro como cantautor. Quizá solo le faltaría un poco mas de escena, dominar la timidez.

Juan Carlos Ballesta

Fotos: Joe Codallo