La seria parodia progrock de Cheeto’s Magazine

La seria parodia progrock de Cheeto’s Magazine

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Cheeto's Magazine

Veranos de La Villa

Jardines bajos del Puente de Segovia, Madrid

(Julio 17, 2019)

 

Pocas veces puede verse un concierto gratuito con un cartel tan particular e interesante compuesto por la banda barcelonesa Cheeto’s Magazine y dos sevillanas, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba (crónica aquí) y Pony Bravo (crónica aquí). Sin duda, uno de los platos fuertes en el plano musical de esta nueva edición de Los Veranos de la Villa, que hace justo un año presentó otro cartelazo en ese mismo lugar. En este caso, hubo rock progresivo y psicodelia andaluza, y en medio una gran cantidad de ingredientes.

No es usual enfrentarse a un grupo de impecable técnica y complejas composiciones que ironiza con el estilo musical que desarrolla. Todo fan del rock progresivo sabe que si algo caracteriza al género es su sobriedad, aunque son pocos los que reconocen que eso es justo lo que lo mantiene alejado de ciertas audiencias.

No suele haber grupos que aborden el progrock con humor, ironía y dosis de burla hacia la rigidez y pomposidad con la que se ha manejado por décadas

Ataviados con ceñidos monos de colores brillantes, salieron a escena Alex Marquès (bajo, coros), Gerard Sala (batería), Manel Orella (guitarra, coros), Matías Lizana (teclado, voz) y Esteban Navarro (voz, teclado), para ofrecernos 55 minutos de una propuesta llena de riesgo en la que caben influencias diversas, desde el rock progresivo clásico de los 70 como Yes o Gentle Giant (en las voces principalmente), el metal prog de Dream Theater, el hard prog de Rush, el rock industrial de Rammstein, pero también cierto AOR (Adult Oriented Rock) con elementos de rock sinfónico como Styx, Kansas o Ambrosia. Y por supuesto Queen.

Revisando sus cinco años de música

El set de Cheeto’s Magazine consistió en revisar su  estupendo nuevo disco, Amazigous (2019) y parte de su cercano pasado. “Chili Guillermo” y “Ready to Rumble” abrieron fuego con sus ritmos frenéticos, sintetizadores dominantes, armonías vocales y buena dosis de gesticulaciones.

Con mucho humor tocaron “Du Hast”, “versión verano” del tema de la banda de metal industrial Rammstein, en la que combinaron las ásperas vocalizaciones de los alemanes con segmentos de voces agudas y burlonas. Sirvió además para que Marquès se luciera en el bajo. Dieron paso a “la del ratón”, “Cheese Cheater”, pieza con unos fenomenales juegos vocales.

Al frente se apostaron unos cuantos fans que se sabían cada acorde, cada redoble y cada escala, gritaban “Estebannnn!”, “tocarlas todas”, “que grandes sois”, coreaban felices y hacían lo imposible por llevar el ritmo con las palmas. Casi entran en colapso cuando Navarro dijo que tocarían la última cuando apenas iban 23 minutos de concierto.

Aunque la pidieron y dijo “es muy larga, son 25 minutos”, tocaron “Nova America”, la compleja pieza que abre su disco debut del 2014, Boiling Fowls, y en la que los cinco demuestran todas sus habilidades, tanto como instrumentistas como vocalistas.

Es, sin duda, un precoz tour de force en la que dejan claro todo su poderío y desvelan sus influencias. Durante su ejecución, Navarro lanzó al público bolsitas de Cheetos (“nos gastamos una pasta, no nos pagan”).

Unos minutos después en un divertido arranque preguntó y se respondió: “¿Aprovechamos que somos más de 50 personas, una gran novedad en un concierto de Cheeto’s y hacemos un rollo tipo Wembley? Yo digo una frase así a lo Freedie y ustedes la seguís después”…Una pieza épica.

Los topos gigantes de Philippe Quesne que al día siguiente se presentaban en el estreno en España de la obra La nuit des taupes le pusieron el toque simpático y curioso al performance, pasando por entre el público.

Un grupo al que seguirle la pista. Dejaron la mesa servida para la presentación de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba.

Juan Carlos Ballesta