Chuck Berry (1926-2017): El auténtico Rey del Rock and Roll

Chuck Berry (1926-2017): El auténtico Rey del Rock and Roll

893
Chuck Berry

Entre los varios protagonistas esenciales que le dieron sonido característico al naciente y revolucionario rock and roll durante la segunda mitad de los años 50 del siglo 20, no hay ninguno que haya adoptado a la guitarra eléctrica y el rol de showman como Chuck Berry, el genuino rocanrolero compositor de decenas de clásicos inmortales que le dieron el sonido distintivo al rock. Sin él, los Beatles y los Stones no hubieran sido los mismos, grupos que versionaron en sus comienzos una buena cantidad de canciones de Berry.

A los 90 años, tras décadas girando incansablemente, y con su primer disco de nuevo material casi listo después de 38 años sin editar álbumes de estudio, el gran Chuck dejó este plano para trascender y dejarnos bailando “Rock and Roll Music” hasta la eternidad.

Juan Carlos Ballesta

 

En los días en que explotó el rock and roll y cambió el curso de la música popular, la mayoría de sus protagonistas ya tenían una historia previa tocando blues, country, algunas formas de jazz, y el bailable boogie-woogie. Corría el año 1955. A diez años de finalizada la Segunda Guerra Mundial el mundo comenzaba a cambiar aceleradamente, aunque aún muchas cosas estaban por pasar. Dentro de todo, la música era lo que evolucionaba de manera más evidente y por ello la juventud se apasionaba con ella.

Varios de los más representativos y exitosos exponentes de la primera era del rock and roll eran pianistas, por lo cual tenían que mantenerse a un lado del escenario con la limitante de no poder moverse de ese espacio. Little Richard y Jerry Lee Lewis (dos sobrevivientes de honor) encarnaron ese rol de la manera más revolucionaria posible, el primero apoyándose en una sección de metales heredada del swing, una voz privilegiada y una condición innata para manejar audiencias; y el segundo trabajando en formato trío de batería, contrabajo y piano, apoyado en su salvaje condición de tocar el piano y una actitud libertaria. Por su parte, Bill Haley & His Comets, utilizó guitarra eléctrica pero aún con una formación de tradición jazzística. Otros como Carl Perkins eran cantantes y guitarristas country que trataron de adaptarse a los tiempos, mientras Buddy Holly y Gene Vincent creaban su propia estética. Pero entre todos, ninguno fue tan libre en el escenario como Charles Edward Anderson Berry, simplemente conocido como Chuck Berry, que con su desparpajo hizo famoso el “paso de pato” (duck walk) mientras tocaba (que había introducido uno de sus héroes, el bluesista T-Bone Walker). Berry fue inspiración para muchos guitarristas de altos quilates, muy en especial para Angus Young de AC/DC y Pete Townsend de The Who.

Chuck Berry
Foto: Mark Selig

Chuck Berry Chuck Berry Chuck BerryLa irrupción del huracán Berry

La guitarra eléctrica pisaba fuerte. El blues, que durante décadas fue acústico, ganó inusitada fuerza cuando introdujo la electricidad y la amplificación. Por ello, cuando en 1955 (el primer año de frenetismo rocanrolero) apareció Chuck Berry con el tema “Maybellene”, todo cambió. En primer lugar, nadie esperaba que un músico negro de St Louis, Missouri, se atreviera a adaptar una canción country (“Ida Red”) en lugar de acudir a la rica música sureña de raíz afroamericana que había estado interpretando desde su adolescencia y en años previos junto al pianista Johnnie Johnson. No la abandonó, por supuesto, y aunque la mayoría conoce a Berry por los rocanroles, el blues siempre estuvo presente en su obra.

Berry, sin embargo, estaba destinado a tender puentes entre las audiencias blancas y negras en una época en la que aún el racismo dominaba la sociedad estadounidense. La idea de realizar esa adaptación surgió de su acercamiento a los legendarios estudios Chess de Chicago, cuna de grandes bluesistas eléctricos como Muddy Waters, quien fue el que recomendó a Berry acercarse a Leonard Chess, dueño del estudio y de las discográfica Chess Records. Durante los 10 años que siguieron, fue la vitrina que proyectó a Chuck en su etapa más creativa, con una serie de singles y discos, el primero de los cuales fue After School Session, editado en 1957, con doce composiciones propias grabadas los dos años previos.

El joven Elvis Presley reinaba y muy rápido fue bautizado como el Rey del Rock and Roll, habiendo irrumpido con una fuerza y desenfado sinigual, apoyado por su manager Sam Phillips de Sun Records, convirtiéndose en un fenómeno de masas hasta ese momento no experimentado por la industria del entretenimiento. Elvis escasamente componía, por lo cual dependía de una selección adecuada de composiciones de otros. Chuck Berry, en cambio, se reveló desde el principio como un estupendo compositor, además de solvente guitarrista, cantante y muy buen showman. Aquellos primeros años fueron de especial importancia para el asentamiento de un nuevo lenguaje, el recién llegado rock and roll, y pocos tuvieron una importancia tan capital en ello como Berry. Por ello, el auténtico Rey es Chuck. Elvis era más bien el príncipe, el galán del rock and roll, quien también coqueteaba abiertamente con las baladas, una calculada jugada orientada al público femenino.

El segundo disco, One Dozen Berrys (1958), como su nombre indica, fue una nueva docena de canciones, en su ya distintivo estilo bailable y pegadizo, pero también con algunos experimentos. Terminando la década fue publicado el esencial Chuck Berry is On Top (1959), compilando doce infalibles e inmortales singles (casi todos versionados luego por The Rolling Stones y The Beatles), entre los que destacan: “Carol”, “”Around and Around”, “Maybellene”, “Roll Over Beethoven”, “Little Queenie” y “Johnnie B. Goode”, uno de los temas más versionados en la historia del rock y que muchos conocen por la película “Back to the Future”. La banda que lo acompañaba contaba con músicos legendarios, entre ellos el gran bluesista Willie Dixon en el bajo, el baterista Fred Below, el maraquero Jerome Green (de la banda de su amigo Bo Diddley, quien toca guitarra en algunos temas), y el pianista con el que comenzó, Johnnie Johnson. Hace unos años Johnson reclamó derechos de autor por muchos de esos temas, pero una corte desestimó su demanda por considerar que había esperado demasiado tiempo para pedirlo.

La cárcel y el comienzo del declive

Para finales de los años 50, Berry era un exitoso artista, tanto que pudo invertir en su propio local nocturno, al que bautizó Berry’s Club Bandstand. Habiendo ya grabado un nuevo disco y con el local en pleno funcionamiento, le sobrevino una demanda por haber mantenido relaciones con una menor de edad que había empleado en su local. En diciembre de 1959 fue imputado y para el momento de editarse Rockin’ at the Hops, en julio de 1960, Berry ya había sido sentenciado a 5 años de cárcel, decisión que fue apelada. Finalmente tuvo que permanecer encerrado año y medio, entre febrero de 1962 y octubre de 1963.

Durante el tiempo de los juicios continuó grabando, pero su popularidad comenzó a decrecer. En medio de las dificultades legales se publicó New Juke Box Hits (1961) y el compilado Chuck Berry Twist coincidiendo con su encarcelamiento y que se lanzó con la intención de capitalizar el ritmo de moda, el twist.

Durante su tiempo en la cárcel vio la luz el primero de sus discos en vivo, Chuck Berry On Stage (1963), que en realidad no era tan en vivo como la disquera anunció sino un compendio de temas inéditos y tomas alternas. Al salir en libertad una de las primeras sesiones de grabación fue con su amigo bluesista Bo Diddley, colaboración que se editó con el nombre de Two Great Guitars (1964).

La Beatlemania y cambio de sello

En febrero de 1964 se produjo el inicio de la Beatlemania y la Primera Invasión Británica tras la presentación del cuarteto inglés en el Ed Sullivan Show. Chess Records quiso aprovechar el momento para apuntalar a Berry, de quien los Beatles habían versionado “Roll Over Beethoven” en su segundo disco With The Beatles (1963) y “Rock and Roll Music” en Beatles for Sale (1964), mientras los Rolling Stones habían versionado “Carol”, “Come On” y “Around and Around”, y los Beach Boys habían utilizado el riff de “Sweet Little Sixteen” para su éxito “Surfin’ U.S.A.”. Por ello el nuevo disco con varios singles y sus lados B, fue titulado St Louis to Liverpool (1964), con canciones infalibles como “No Particular Place to Go”.

Con una nueva banda grabó, Chuck Berry in London (1965), mientras el siguiente y último con Chess Records, Fresh Berry´s (1965) incluyó a los magníficos Mike Bloomfield (guitarra) y Paul Butterfield (armónica), con el regreso del pianista Johnson. Influencias del Mento jamaiquino aparecen, y pinceladas de danzón cubano y tex mex que ya había manejado antes tambien orbitan.

El primer disco con el sello Mercury fue Chuck Berry´s Golden Hits (1967), que consistió en regrabaciones de varios de sus clásicos. Ese mismo año fueron publicados Chuck Berry in Memphis (con nuevo material) y Live at The Fillmore Auditorium, acompañado por la Steve Miller Blues Band, agrupación que luego se haría famosa eliminando el término “blues” de su nombre.

Otro disco siguió en 1968, From St Louis to Frisco, pero su impacto fue limitado. Concerto in B Goode (1969) fue un extraño retorno a la forma ya que el lado B era un largo tema instrumental de 18 minutos en el que hace una especie de revisión de su período 1957-62.

Por razones inexplicables Mercury dejó en la oscuridad todos estos discos, a excepción de Golden Hits, aunque la circunstancia de su muerte probablemente los haga recapacitar.

Chuck Berry Chuck Berry Chuck BerryEl regreso al hogar y las últimas grabaciones en estudio

En 1970, con el apropiadamente titulado disco Back Home, Berry decidió regresar a Chess Records, el sello que lo puso en el mapa musical del mundo. Sin embargo, los tiempos habían cambiado. San Francisco Dues (1971) tampoco fue muy exitoso. Una paradoja porque Berry sonaba muy bien, incluso dándole mucha cabida al blues.

Un muy interesante experimento fue The London Chuck Berry Sessions (1973), que contiene un lado de nuevas canciones en estudio y el lado B grabado en vivo en Lanchester Arts Festival en Coventry, Inglaterra, precediendo el show de Pink Floyd. De ese disco se lanzó como single una versión editada del viejo tema “My Ding-a-Ling” que se convirtió en el único tema en ocupar simultáneamente el #1 en Estados Unidos y Gran Bretaña.

En 1973 grabó el álbum Bio, con la banda Elephants Memory. Dos años después lanzó el homónimo disco Chuck Berry (1975), con su hija Ingrid en los coros. Resultó ser el último disco de nuevas canciones para Chess, terminando así una relación muy fructífera.

Una grabación en vivo de 1969 fue lanzada ocho años después con el previsible nombre de Chuck Berry Live in Concert (1978), antecediendo lo que se convirtió en su último álbum de estudio, Rock It (1979), con el sello Atco.

Chuck BerryBerry y su solitario periplo en vivo

Entre los comportamientos más extraños que Berry tuvo en su vida fue la persistencia de girar solo y hacerse acompañar de músicos locales de cada ciudad donde llegaba a tocar. Siempre intuyó que conseguiría músicos que conocieran sus canciones y que tuvieran la habilidad y sensibilidad suficiente como para montarse en tarima sin apenas ensayos. Nunca quiso viajar con banda, principalmente por razones económicas. Los empresarios debían luchar también con otra condición “no negociable” de cobrar siempre en efectivo, cosa que terminó por complicarle la existencia al ser acusado y declarado culpable de evasión de impuestos en 1979,  por lo cual estuvo preso cuatro meses y tuvo que cumplir trabajo comunitario.

Por esta razón sus discos en vivo siempre cuentan con músicos distintos, aunque en realidad son los cientos de shows no registrados los que retratan esa filosofía de trabajo en los que las audiencias podían encontrarse con un show brillante o de repente uno con interpretaciones algo erráticas de los músicos acompañantes.

El gran legado

La gran cantidad de canciones que Berry aportó al acervo inicial del rock fue fundamental para lograr una identidad que se arraigó para siempre. El rock and roll no se puede entender sin muchas de sus composiciones. Guitarristas de los años 60 y 70, entre ellos Keith Richards, Jeff Beck, Alvin Lee, Ritchie Blackmore, John Lennon, Bruce Springsteen y Eric Clapton, le deben demasiado y ni hablar de muchas de las bandas británicas de la primera invasión e incluso otras posteriores.

Cuando se consulta a muchos de aquellos músicos sobre su principal influencia y referente, el nombre más mencionado es el de Chuck Berry, tal como cualquier músico negro menciona a James Brown o un académico a Johann S. Bach.

En 1986 fue uno de los primeros en ser exaltado al Salón de la Fama del Rock and Roll. Dos años antes había recibido el Grammy Lifetime Achievement Award por sus aportes de por vida. En el 2000 fue homenajeado en el Kennedy Center Honors y en 2009 fue ubicado como el séptimo mejor guitarrista electrico de todos los tiempos por la revista Time.

En el año 2011, Berry tuvo un desmayo en pleno concierto. Sin embargo, se recuperó en poco tiempo y siguió presentándose en diversos escenarios. Nadie logró que dejara de tocar. Increíblemente, después de 38 años sin publicar nuevo material de estudio, anunció el día de su cumpleaños 90, que preparaba un nuevo disco llamado Chuck, ayudado por sus hijos Ingrid y Charles Berry a publicarse este año 2017 y que sería dedicado a su esposa durante 68 años, Thelmetta “Toddy” Berry.

A raíz de su muerte, muchos músicos, bandas y personalidades, manifestaron su pesar y agradecimiento a través de varios medios, en especial Twitter, pero quizá la mejor definición la hizo John Lennon en los años 70 cuando dijo: “Si trataran de darle otro nombre al rock and roll, deberían llamarlo ‘Chuck Berry’”

*********************

The Rolling Stones, el grupo que más versionó a Berry y Paul McCartney, mostraron su gran pesar

Chuck Berry Chuck Berry Chuck Berry Chuck BerryChuck Berry