Chuck Prophet y Charlie Sexton reafirmando la vigencia de “Some Girls”

Chuck Prophet y Charlie Sexton reafirmando la vigencia de “Some Girls”

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Chuck Prophet y Charlie Sexton

Chuck Prophet & Charlie Sexton and The East River Truckers

Sala Changó, Madrid

(Enero 29, 2019)

 

Ver juntos a dos de los más versátiles y emblemáticos guitarristas de nuestro tiempo no es cosa fácil. Menos aún abordando temas que no forman parte de su catálogo habitual. Ambos poseen una amplia historia, tanto como solistas, colaboradores o junto a bandas. Sexton, que debutó con un éxito a los 16 años, es el guitarrista de Bob Dylan desde 1999, una etapa con álbumes fantásticos. Mientras que Prophet ha sido un compositor, guitarrista, cantante y productor muy prolífico desde que comenzó con la recordada banda Green On Red, parte del rock alternativo californiano asociado con la corriente Paisley Underground, que mezclaba psicodelia con cuidadas armonías vocales y elaboradas guitarras.

La gira los trajo a España, gracias a Houston Party que celebra sus 20 años, para interpretar íntegro el disco Some Girls (1978) de The Rolling Stones, que en su momento significó una nueva etapa para el grupo londinense y a su vez la demostración de que seguían estando muy vigentes.

No es cualquier cosa versionar a los Stones de manera que haga justicia a una banda que ha basado buena parte del encanto de su larga carrera precisamente sobre los escenarios, con personajes de gran carisma como Mick Jagger y Keith Richards. Prophet y Sexton se acompañan de mucha actitud y una base rítmica de bajo perfil pero sólida. No hay piano ni saxo, instrumentos habituales en temas de los Stones, muy especialmente en el más conocido de Some Girls, “Miss You”. La experiencia de Prophet queda patente durante todo el show y es él quien ejerce el liderazgo ante un Sexton que por momentos lucía algo perdido, cosa extraña tratándose de canciones que ya han tocado bastantes veces.

Chuck Prophet y Charlie SextonSome Girls: el regreso de los Stones a primer plano

Lo primero que habría que puntualizar es la relevancia de Some Girls dentro de la vasta discografía stoniana (Leer aquí nuestra reseña 40 aniversario). Tras la influyente etapa con Mick Taylor que comenzó con Let it Bleed y se consolidó con el cuarteto de discos de los años 70 (Sticky Fingers, 1971; Exile on Main Street, 1972; Goats Head Soup, 1973; It´s Only Rock and Roll, 1974), el guitarrista Mick Taylor (que había sustituido en 1969 a Brian Jones) decidió abandonar al grupo. El sustituto fue casi natural, un amigo cercano: Ron Wood,  ex guitarrista de The Faces, Rod Stewart y Jeff Beck Group. Wood, tocó en unos pocos tracks del disco Black And Blue (1976), un álbum de transición, con elementos funk, reggae, soul y muy poco blues y folk.

En medio de la vorágine punk y el éxito comercial de la música disco, los Stones reflejaron influencias del momento en un proceso de composición que se tornó en uno de los períodos más productivos e inspirados de toda su carrera, tal como se constata en la reedición del disco con material inédito y otras muchas canciones que circulan de manera no oficial desde hace años. Quizá hubiera sido interesante que Prophet y Sexton versionaran algunas de esas canciones para redondear el homenaje.

El tributo de dos grandes a Some Girls

Las notas del riff de “Can´t You Hear Me Knocking” de Sticky Fingers dieron inicio, uniéndose con “Let it Rock”, uno de los muchos rocanroles que los Stones versionaron de Chuck Berry y que incluyeron en el repertorio de aquella etapa. Rápidamente la temperatura subió con la fantástica “Shattered”, con el efecto flanger de la guitarra.

Just My Imagination (Running Away with Me)”, original de The Temptations, sonó aquí bastante interesante, gracias a un buen juego vocal entre ambos, como casi siempre con Sexton asumiendo la voz de Richards.

El tema que da nombre al disco, “Some Girls”, fue interpretado estupendamente por Prophet, quien además se le da bien el rol de maestro de ceremonias. Los decibelios y las revoluciones subieron con “When The Whip Comes Down”, uno de sus rocanroles macarras que hay en este disco y en la trayectoria de los Stones. Sonó contagioso.

Luego tocaron uno de los temas más pegadizos del álbum, “Beast of Burden” -incluyendo los falsetes vocales de Jagger- que puso a la gente a cantar. Fue el preámbulo para la siempre libidinosa e infalible “Miss You”, con esa fantástica línea de bajo creada por Bill Wyman, y que quizá haya inspirado a Roger Deacon para “Another One Bites the Dust”. Por supuesto, fue uno de los momentos álgidos del concierto, en el que pusieron a todo el público a cantar con una versión extendida. Sexton equivocó una de las estrofas y a partir de aquí tuvo una sucesión de olvidos en las piezas siguientes.

Uno de los mejores temas cantados por Keith Richards, “Before They Make Me Run”, contó con la voz solista de Sexton, con ese particular “mandibuleo” con el que pareciera que está mascando chicle.  Otro momento salvaje fue “Respectable”, un sudoroso rock que hace imposible mantenerse quieto.  Por ello Prophet preguntó: “¿Estáis listos?”. Y de inmediato soltaron los frenos.

El momento más sosegado de la noche fue “Far Away Eyes”, una de las mejores canciones country compuestas por Jagger y Richards y que todos cantaron. Digna de destacar la vocalización de Prophet, que emuló a las mil maravillas la forma casi hablada de Jagger. Solo se echó en falta el pedal steel guitar de Ron Wood, que Sexton suplió dignamente. Aún faltaba del disco la frenética “Lies”, verdadero momento de alta combustión, absolutamente contagioso.

Nos sorprendieron con la primera despedida tocando “Brown Sugar”, infaltable tema en los conciertos de los Stones, siempre poderoso. Pero más sorpresa aún fue la enérgíca “Star Star” de Goats Head Soup, con la que iniciaron el encore. El gran remate fue con el gran clásico de 1968 “Jumpin’ Jack Flash”, con la que se produjo el desmadre con Sexton )por segunda vez) y Prophet bajando a interactuar con el público, con los cables llevándose botellas y vasos que se encontraban al borde de la tarima.

Una hora y media de delirio y pleno goce stoniano. Poco importó que Sexton tuviera algunos deslices o dejara traslucir cierta inseguridad en momentos puntuales. Todo lo compensó Prophet con su total seguridad y simpatía. Queda claro que Some Girls, 40 años después, rezuma un especial encanto y una envidiable lozanía.

Juan Carlos Ballesta (Texto y fotos)