Cinco años de “m b v”, el disco que rompió el largo...

Cinco años de “m b v”, el disco que rompió el largo silencio de My Bloody Valentine

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My Bloody Valentine

My Bloody Valentine

m b v

m b v. 2013. Irlanda

 

Es indudable el impacto que el cuarteto de Dublin, My Bloody Valentine, ha tenido en la música, siendo los abanderados principales de la escena shoegaze que entre finales de los años 80 y principios de los 90 se caracterizaba por crear gigantes muros de ruido salpicados de una gran sensibilidad pop, desdoblando en muchas ocasiones el género en las voces andróginas con letras sensualmente vagas y apenas inteligibles.

El aún celebrado álbum Loveless de 1991 sigue siendo referencia para muchos por su innovador acercamiento a la guitarra eléctrica recargada de distorsión en altísimos decibeles, siendo superpuesta sobre múltiples canales y así creando esa modulación natural que no es más que el error humano al ser incapaz de replicar exactamente la ejecución anterior y el uso del whammy bar para crear ese efecto de doblar la nota generando una inestabilidad melódica y armónica. La rítmica también juega un papel súper importante, iniciando en ocasiones con el redoblante así como recreando pulsos como el latido del corazón procesados con reverberaciones que pueden ahogar la percusión en el denso flujo sonoro.

A pesar del ambicioso concepto de Loveless, el álbum no obtuvo suficientes ventas y generó infinitos inconvenientes con el sello Creation Records a pesar de su impacto y de ser celebrado por ser una obra trascendente. Al año siguiente, My Bloody Valentine firma con Island Records, pero entre el bloqueo creativo del escritor de Kevin Shields (guitarra, voz y mente maestra del proyecto), y la sección rítmica compuesta por Debbie Googe (bajo) y Colm Ó Cíosóig (batería), en 1995 la banda queda abandonada, hiato que se profundiza cuando Bilinda Butcher (voz y guitarra), decide dedicarse a su vida privada. El dueto de guitarristas había adelantado material experimentando inocentemente con ritmos electrónicos de baile con ese particular bloque armónico de guitarras mareadas y distorsionadas salpicadas de feedback, pero es difícil saber a ciencia cierta cuánto hay de ese material.

Kevin participó en bandas sonoras, haciendo remixes y fue miembro de Primal Scream, imprimiéndole su idiosincracia instrumental a la camaleónica banda escocesa. Colm por su parte, se muda a Norteamérica y se une a Hope Sandoval para ser parte fundamental del proyecto solista de esta sensible cantautora. Debbie fue taxista en Londres por un tiempo antes de formar parte de la banda Snowpony.

Entre rumores de internet en 2007, se hace saber que My Bloody Valentine se reuniría al año siguiente para una serie de conciertos en festivales de verano comenzando en Londres en junio, dieciséis años después de su última gira en 1992. Entre 2009 y 2012 se dedican a terminar lo que sería su esperado tercer álbum mientras Sony lanza una compilación de sus sencillos, EPs y rarezas de la época con Creation, además de dar algunos shows esporádicos. Finalmente y durante una presentación en Reino Unido el 27 de enero de 2013, dan a conocer que el disco saldría pocos días después; y como fue prometido, lanzan su propia página web que colapsó en minutos para ordenar el disco que se estrenó el 2 de febrero.

La expectativa de muchos ante material nuevo, veintidós años después de Loveless, y la reciente presencia en redes sociales de My Bloody Valentine, fueron los detonantes para que el exquisito m b v tuviera tal recepción. Producido por Shields, fue grabado, mezclado y masterizado totalmente en equipos analógicos sin ningún proceso digital para mantener un resultado fiel a la fuente original y es por ello que el formato principal que ofrecen es en vinilo de 180 gramos. Mucho del material proviene de bocetos en su mayoría de mediados de los años 90, con la participación del hermano menor de Kevin en la batería, que luego fue sampleada. La composición general se enfocó en ser menos convencional y más libre, evitando tener estructuras típicas de canciones, dejándose llevar por el mismo ciclo sónico.

She Found Now” inicia como un denso lamento de distorsión que raya en lo ambiental, mientras el tenue pulso rítmico permite escuchar un bajo más presente y algunos staccatos marcan acentos que suspiran libremente antes de apegarse al tempo mientras la canción se acerca al final. Fue compuesta por la banda en 2012 y es la única pieza realmente nueva de este lanzamiento. La mezcla nos permite escuchar la relajada pero repetitiva batería en una de los temas más interesantes, la ruidosa “Only Tomorrow”. Bilinda susurra la preciosa letra de amor a través de seis cuerdas abrasivas pero cálidas. “Who Sees You” suena tensa a pesar de lo que se podría interpretar como una revisión al ritmo de “Only Shallow” con mucha más soltura y el preciso rebote de un corto delay. La guitarra líder se permite sustituir a la voz alzándose muy lentamente hacia la aguda nota con la que concluye. Recortes de la hermosa voz de Bilinda se repiten dispersos en “Is This And Yes”, en un corte que prescinde de guitarras y por el contrario se vale de un extraño patrón armónico de teclados para envolver al escucha en su ciclo que parece interminable mientras pasa desapercibido el hecho de que va perdiendo intensidad sutilmente a medida que avanza en sus cinco minutos.

If I Am” es otra de las magníficas composiciones de m b v que pareciera tener varias secciones, pero en realidad sólo es una variación de la misma parte para darle esa sensación de extrañeza. La voz de Butcher se ve apoyada por una guitarra cuando las palabras sobran y es necesario repetir sílabas en esa tierna melodía resolviendo todo en la invitación a ser su amante. Shields descubre una fórmula perfecta para la dulce “New You” en su acercamiento al indie pop con esas armonías oscilantes bañadas en tremolo, el acentuado bajo sencillo y la siempre presente pandereta en lo que podría ser la modernización de ese sonido que exploraron a mediados de los 80 en pleno apogeo del sonido jangle. Esta vez todo es más pulcro, más maduro e incluso balanceado, definiendo todos los elementos de la única canción que podría ser un sencillo; sin embargo la placidez se ve interrumpida por unos feedbacks que junto a otros ruidos digitales van creciendo a medida que el ritmo jungle se asienta y resuena en “In Another Way”. La melodía vocal femenina se encuentra apoyada por una guitarra en su mismo registro de frecuencias y destacan los momentos instrumentales menos agresivos donde unas cuerdas sintetizadas aportan cierta serenidad a la incesante batería acústica. La hipnosis inducida por la furiosa y repetitiva “Nothing Is” ofrece poca dinámica a lo largo de sus tres minutos y medio pero funciona como abreboca para el ejercicio de drum and bass ambiental “Wonder 2”. Un constante flanger da una sensación de turbina de avión en esta despedida sutilmente dispersa, con Kevin forzando su voz hacia registros más agudos y un estruendoso bullicio envolvente.

Muchos medios especializados alabaron m b v porque a pesar de repasar ciertos ingredientes tan reconocibles dentro del universo de los irlandeses, contó con sorpresas como unos instrumentos rítmicos más presentes, además de la exploración que Shields había realizado con el jungle y el drum and bass desde mediados de los 90 fusionado con su estilo propio. Sus presentaciones en vivo ahora cuentan con un quinto miembro, la tecladista Jen Macro, sirviendo para contribuir al tejido musical que ha llegado a 130 decibeles. Y en entrevistas desde entonces se ha hablado de un álbum de material completamente nuevo que en teoría saldrá durante 2018, así como el meticuloso trabajo de reeditar los dos primeros discos siguiendo el mismo esquema de trabajo al utilizar exclusivamente dispositivos analógicos que no comprometan la calidad del audio. Mientras esperamos por la nueva incursión sonora de My Bloody Valentine, celebremos su regreso discográfico que cumple cinco años un día como hoy: ya quedó demostrado que la espera fue absolutamente justificada.

IL Gimón