Creedence Clearwater Revival: medio siglo del país de los pantanos

Creedence Clearwater Revival: medio siglo del país de los pantanos

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Creedence Clearwater Revival

Creedence Clearwater Revival
Bayou Country
Fantasy. 1969. EE UU

Pasaron apenas cinco años desde su fundación hasta el final pero la super banda Creedence Clearwater Revival se convirtió en una agrupación legendaria en su breve paso por la música. Bayou Country, su segundo álbum, se convertiría en un clásico. El álbum, además, sería el primero de tres que lanzaran en 1969.

Conformada por los hermanos John y Tom Fogerty, voz y guitarra líder y segunda guitarra, respectivamente, CCR contaba además con el bajista Stu Cook y el baterista Doug Clifford, quienes ya tocaban juntos en una banda llamada The Blue Velvets y posteriormente The Golliwogs desde 1959.  El cuarteto estaba caracterizado por letras que llamaban a la reflexión de lo social y la abrasiva y potente voz de John. Si bien se originaron en el área de San Francisco, California, su estilo reflejaba más bien el rock sureño que puede apreciarse en ciertas composiciones donde elementos como el pantano, el río Mississippi, algún personaje humilde y peces de la región, eran parte de sus relatos. Su música llegaría masivamente a los oídos de medio millón de almas en el célebre Woodstock en 1969 y hoy son parte de esa pléyade de grupos que conforman el Rock ‘n’ Roll Hall of Fame, además de ser reconocidos entre los 100 artistas más notables de la revista Rolling Stone y alcanzar ventas de 28 millones de discos sólo en Estados Unidos.

“Cuando tan sólo era un niño, parado sobre las rodillas de mi padre, él solía decirme ” hijo no dejes que el hombre te haga lo mismo que a mí, porque te atrapará, te atrapará, y puedo recordar el 4 de julio, corriendo desnudo por el bosque y escuchar al perro ladrarle al espanto”. Con esta ficticia historia, “Born on the Bayou”, comienza el repertorio de siete piezas que conforman este segundo lanzamiento discográfico que se convertiría con el tiempo en un álbum clásico del género. Ya bajo el nombre de Creedence Clearwater Revival, la banda comenzó a experimentar tensiones, ya que cada miembro deseaba una participación más como compositor y cantante que en el álbum anterior.

El disco continúa con “Bootleg”, término de oscuro origen que alude a la piratería y en consecuencia sugiere ilegalidad, hecho que evidenciamos en el primer verso: “Toma un vaso de agua, y hazlo en contra de la ley, observa que bien sabe el agua, cuando no la puedes tener…”. El segundo verso nos relata: “Encontrar una mujer natural, es como la miel al panal, pero tú no susurras a las flores cuando sabes que la miel es gratis”. Las guitarras de los Fogerty son acompasadas y sin mayores pretensiones. Ritmo y letras son más bien los elementos que nos atrapan.

Graveyard Train” (El tren del cementerio), es el tercer surco.  En este tema sí destaca la guitarra de John, quien en parte nos dice: “Treinta personas perdieron la vida en la autopista, treinta personas perdieron la vida en la autopista, bien, tengo algunas palabras para gritarlas, y mi Rosie fue a dar un paseo”. La mortuoria letra es bien llevada por las notas de este blues donde John también destaca con la armónica. Otros versos hablan de “estar en los rieles esperando por el Tren del Cementerio y gentes hechas piedra”. Este blues es como un martillo que pesa y golpea el recuerdo.

La pieza que abre el lado B fue popularizada por Little Richard. Se trata de la clásica “Good golly, Miss Molly” chica siempre deseosa de ser “amada”, por no usar un término de mayor tono. La versión es una de las más atractivas del álbum donde escuchamos el clásico sonido de finales de esa década. Este icónico temas fue compuesto  por Robert Blackwell y John Marascalco.

En “Penthouse Pauper” (Ático pobre) escuchamos un movido blues con la angulada guitarra de John quien acá nos dice: “Bueno, si fuese albañil, no construiría tan solo cualquier cosa, y si fuese un beisbolero, no estaría en la banca, y si fuese una joyería, nena, sería un anillo de diamante, Señor…”. Este blues tiene un poco más de peso y es más movido que los anteriores. John alterna frases y versos como es habitual en el blues pero en los solos es donde más captura mi atención. Siendo sencillos, complementan con acierto la composición. A ese tema le sigue la inmortal “Proud Mary”: “Dejé un buen trabajo en la ciudad, trabajando para el hombre día y noche, y nunca perdí un minuto de sueño, preocupada por como habrían sido las cosas, siguen dando vueltas las grandes ruedas y la orgullosa Mary aún arde, rodando, rodando, rodando en el río”. Este rock ‘n’ roll clásico evocador del Mississippi también trascendió con la versión de Ike & Tina Turner al año siguiente. Esta joya roquera evoca las historias del célebre Mark Twain, o al menos, así parece.

La distorsionada imagen del grupo es obra de Basul Parik y el sonido estuvo a cargo de Hank McGill, con John Fogerty como arreglista y productor. El álbum concluye con “Keep On Chooglin’”, un neologismo que expresa un sobre estimulante momento de felicidad íntima, entre otras cosas. La canción es una descarga de guitarras y armónica que a lo largo de sus siete minutos reitera el titulo al principio y al final.

Con “Suzie Q” en el álbum debut de 1968 y “Proud Mary” en éste, la banda iniciaría una serie de éxitos que la consolidarían como una de las más queridas y recordadas banda estadounidenses en el mundo, al menos para los “baby boomers”.

Leonardo Bigott