Avishai Cohen Quartet en JazzMadrid 2018: el equilibrismo entre lo intrincado y...

Avishai Cohen Quartet en JazzMadrid 2018: el equilibrismo entre lo intrincado y lo emocional

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Avishai Cohen

Avishai Cohen Quartet

Sala Guirau, Fernán Gómez, Centro Cultural de la Villa, Madrid

(Noviembre 13, 2018)

 

¿Es posible que una propuesta intrincada y laberíntica sea al mismo tiempo accesible e hipnótica? Luego de presenciar la propuesta en directo del trompetista Avishai Cohen y su banda, la respuesta es afirmativa. Hay en ella una admirable y adictiva capacidad de crear pasajes de alta sensibilidad a través de construcciones nada convencionales realizadas con ejecuciones instrumentales de alto nivel técnico y complejidad.

Cohen estuvo acompañado por Yonathan Avishai (piano), Barak Mori (contrabajo) y Ziv Ravitz (batería), músicos excepcionales que logran articular un sonido totalmente acústico que por momentos conmueve por su austeridad y en otras impresiona por su complejidad. Ninguno de ellos se impone sobre el otro sino más bien se apoyan. Cohen, si bien es el líder, da libertad y otorga protagonismo a todos, incluso dejándolos solos en un par de oportunidades.

Avishai Cohen

Comenzaron con dos largas y expresivas piezas, “Will I Die, Miss? Will I Die?” y “Shoot Me In the Leg”, ambas de su más reciente disco Cross My Pain With Silver (2017), editado por el legendario sello alemán ECM, que dirige Manfred Eicher, siempre focalizado en difundir propuestas ligadas al jazz más estilizado y menos convencional. Tras ese gran comienzo, Cohen se tomó unos minutos para saludar brevemente en español, complacerse porque iba a tener un día adicional para estar en Madrid sin tener que viajar de inmediato, felicitar a los organizadores del Festival de Jazz y bromear con la comodidad de las butacas de la Sala Guirau que invitan a dormir, afirmando que si alguien dormía lo entendería.

El primer tema está dedicado a las víctimas de la guerra en Siria, mientras el segundo, en sus palabras: “es una larga historia, pero en resumen es sobre aquellos que se levantan y luchan contra el ‘Big Brother’”.

Introdujo entonces la siguiente pieza, “Life and Death”, como la más personal, dedicada a su padre. Está incluida en álbum anterior, Into the Silence (ECM, 2016). A lo largo de diez minutos, Cohen y su trompeta con sordina, construye un tema verdaderamente emotivo, con la notable participación de Avishai, cuyo delicado piano aporta la melancolía que requiere una composición de corte intimista que recorre el ciclo de vida y muerte de su padre. También Mori se luce con una línea de bajo magnífica.

La influencia del Miles Davies previo a la explosión eléctrica orbitó sobre la sala, más aun con el extenso tema “Dream Like a Child”, cuyos minutos iniciales son ejecutados en formato trío piano-batería-contrabajo. Cada uno de ellos aprovecha para dejar su impronta. Yonathan Avishai con su estilo impresionista nos conduce con sutileza, mientras Mori toca segmentos con arco, otorgando cierto carácter bucólico. Pero aquí es el baterista Ziv Ravitz quien impresiona con un estilo aventurado, cercano al free jazz, con una increíble variedad de matices y recursos que incluyen síncopas, redobles imposibles, ritmos quebrados, platillos casi acariciados…Es esa convicción de moverse por la periferia, al borde de la cornisa, manteniendo un controlado equilibrio entre lo intrincado y lo emocional, lo que atrapa de este cuarteto. Pasados los minutos, regresó Cohen para unirse a sus músicos y completar una pieza magistral. El público aplaudió eufóricamente.

Regresaron al reciente disco interpretando “Theme for Jimmy Green”, un tema otoñal, cinematográfico, el más corto de todo el concierto. El siguiente tema, nuevo en el repertorio, nos presentó a un Cohen poético, recitando en inglés un poema de la reconocida poetisa judía Zelda. Fue un momento lleno de nostalgia por las pérdidas y el miedo hacia lo desconocido.

Tras agradecer a todos los presentes y a los organizadores, y presentar de nuevo a sus músicos, anunció el último tema, que le da nombre al penúltimo álbum, “Into the Silence” y que comienza con un solo de batería de esos que se escapan a toda norma. Ravitz basó su solo más en las sonoridades de los tambores y timbres de los platillos que en demostrar virtuosismo. Fue, en realidad, un solo corto, una característica general durante todo el concierto en el que ninguno de ellos cayó en egocentrismo o excesos. El segmento final de este tema se convierte en una especie de blues jazzeado que dejó a toda la audiencia hipnotizada y, como es lógico, con ganas de más.

Avishai Cohen Avishai CohenEl primero que regresó fue Mori para realizar un fabuloso solo de contrabajo de cuatro minutos de duración cuya parte final se convierte en una línea repetitiva que invita al piano a unirse y luego a la trompeta, mientras Ravitz construye un ritmo tribal tocando el redoblante con las manos. A medida que avanza va ganando en intensidad hasta diluirse en un delicado fade out que nos dejó en las nubes.

Fue una hora y media de auténtico lujo, huyendo del jazz más predecible, incluidos los momentos en los que la audiencia aplaude después de cada solo, básicamente porque la esencia de la propuesta del cuarteto es el equilibrismo entre lo instrumentalmente retador, lo orgánico y lo emocional. Un acierto de JazzMadrid 2018.

Juan Carlos Ballesta (Texto y fotos)