BIME 2019: una experiencia inmersiva

BIME 2019: una experiencia inmersiva

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Glen Hansard

BIME Pro + City + Live2019

Bilbao Exhibition Centre (BEC)

(Octubre 29, 30 y 31; Noviembre 1 y 2, 2019)

La programación de la edición 2019 del BIME (Bizkaia International Music Experience) tuvo para todos los gustos: electrónica, soul, funk, rock de garaje, electro pop, canción de autor, folk rock, post punk y mucho más. La atractiva oferta obligaba a tomar decisiones difíciles, al haber algunas coincidencias de horarios.

Los dos días previos sirvieron para sumergirnos totalmente en una ciudad arropada por las actividades diurnas del BIME PRO y en las nocturnas del BIME City. Uno de los mercados musicales más importantes de Iberoamérica y Europa es, sin duda, el BIME, que se realiza en una de las más impresionantes edificaciones y centro de usos múltiples de España, además de otros puntos de Bilbao y sus alrededores.

Casi 3000 profesionales de muchos sectores de la industria musical provenientes de 30 países, se dieron cita durante los tres primeros días en los que fue posible un abanico de charlas, simposios, encuentros profesionales y otros nutritivos intercambios, entre managers, promotores, periodistas, editores y actores relacionados con agencias, sellos, distribuidoras, start ups, festivales y mucho más. Ese intercambio entre profesionales con experiencia y otros que apenas comienzan fue, en la mayoría de los casos, de gran importancia.

La organización fue impecable, tanto en cumplimiento de horarios como en logística, facilidades y aspectos técnicos.

BIME City

Una nutrida y muy interesante programación gratuita en varios de los lugares más emblemáticos de Bilbao se llevó a cabo los días 30 y 31, miércoles y jueves. Eso nos sirvió para descubrir algunas interesantes agrupaciones, muy en especial el trío francés Catfish.

El emblemático Kafe Antzokia presentó varios proyectos de Países Bajos (Holanda), entre ellos Jo Goes Hunting y Someone.

La primera que vimos, Jo Goes Hunting, es un interesante proyecto liderado por el baterista y vocalista Jimmi Hueting, quien se acompaña de una solvente banda que incluye sintetizadores, secuencias, bajo, guitarra y una segunda voz femenina. Su único disco Come, Future (2017) fue la base de un interesante concierto de pop melódico con elementos de trip hop, electrónica y funk.

Jo Goes HuntingLuego se presentó Someone, proyecto de dream pop y shoegaze, que es en realidad el vehículo creativo de la cantante y compositora, Tessa Rose Jackson. En formato quinteto desgranaron canciones de los EP Orbit y Chain Reaction, y dejaron a todos los presentes en estado de sedación.
En Azkena se presentó la que para nosotros fue un gran descubrimiento: Catfish.

SomeoneEl trío francés compuesto por Amandine Guinchard (voz, percusión), Damien Félix (guitarras, coros) y Mathis Bouveret-Akengin (teclados, coros), nos cautivó con una propuesta que se mueve entre el blues, el rock de garaje, el rock con elementos surf y el folk. Ecos de PJ Harvey, The White Stripes, The Kills y bluesistas clásicos.

Los tres hacen un trabajo fantástico, aunque las miradas se posen principalmente en Guinchard, cuya presencia es gigante, unas veces cantando y golpeando los tambores, y otras al borde del escenario solo con el micrófono. Hay que seguirle la pista a esta banda.

BIME Live

Día 1: viernes 1 de noviembre

El primer día se inició en el escenario Heineken con First Girl on the Moon, cuando aún el recinto estaba semi vacío. Una lástima porque la propuesta a medio camino entre el art-punk, el krautrock y el electro pop, suena realmente atractiva.

Inmediatamente en el escenario Eguna hizo su aparición Do Nothing, una magnífica banda inglesa cuyo post punk recordó a un The Fall más estilizado, Ought, Parquet Courts, LCD Soundsystem y bandas que exploran la estética del post punk desde diversos ángulos.

El elegante vocalista, Chris Bailey, es una mezcla estética de Jarvis Cocker, Brian Ferry, Brett Anderson, mientras el potente sonido del bajo, con una adecuada distorsión a lo JJ Burnell de The Stranglers y la sólida batería sirven de perfecta base para los guitarrazos. Una auténtica sorpresa esta primera presentación del cuarteto en España.

Decidimos disfrutar del show de Enric Montefusco en una de las pantallas gigantes, para tomar un puesto preferencial para el concierto de Kraftwerk, que seguía en el orden. Ya conocíamos la puesta en escena del vocalista de Standstill y como siempre no defraudó con sus canciones de raíz folclórica, con énfasis en los temas de su nuevo disco, Diagonal. La pieza final, “Todo para todos”, compartiendo con el público, fue otro magistral cierre.

De inmediato comenzó uno de los platos fuertes del BIME, la legendaria e influyente agrupación alemana  Kraftwerk, que revolucionó la música en los años 70 y que luego de más de cuatro décadas sigue innovando y cautivando. El espectáculo con visuales en 3D es fantástico. La estética minimalista y futurista engancha sin remedio. Todos los temas clásicos han sufrido una revisión -o actualización- muy atractiva. Nuestra reseña detallada aquí.

kraftwerk kraftwerkSin descanso cambiamos a otro escenario para contagiarnos de la música saltarina llena de adrenalina de Foals. La estética tropical con palmeras y camisa hawaiana del cantante Yannis Filipakis marcó la pauta de un set que puso a muchos a bailar. En seguidilla tocaron  “The Runner”, “Mountain at My Gates”, “Olympic Airways”, “My Number”, “Black Gold”, “Wash Off”, “On the Luna”, “Sunday” y “Spanish Sahara”, momento tras el cual decidimos no perdernos el show de la banda madrileña Morgan.

FoalsEl escenario Antzerki recibió a Morgan repleto de público, pero no todos escucharon igual. Los que se ubicaron al frente gritaban que no se escuchaba bien a Carolina de Juan, una lástima porque su voz es especialmente seductora, con un dejo ronco y unas inflexiones que ya son su sello distintivo. A pesar de ello, el quinteto triunfó con su sonido de claro acento setentero que se pasea por baladas emotivas y pasajes más funky. Volvieron a enamorar.

Floating Points, que ya llevaba un tiempo tocando en simultáneo a Morgan, hizo un atrevido set de IDM y electrónica nada convencional llena de sonidos abstractos y ritmos quebrados. Por su parte, Pional hizo una larga presentación de carácter hipnótico, que entre 1 y 2 a.m. fue bastante apropiada.

Día 2: sábado 2 de noviembre

El recibimiento para nosotros fue con Los Estanques, cuyo contagioso rock viaja de The Kinks a Led Zeppelin, de Black Keys a The Zombies. Hay en sus integrantes un muy buen equilibrio entre voces (que no siempre se entienden), guitarra y base rítmica. Rock psicodélico, garajero y hardrockero. Tienen mucho recorrido por delante.

Inmediatamente comenzó Carolina Durante y su rock en línea directa con los primeros 80. Desparpajo, humor, hormonas y urgencia juvenil, son una fórmula infalible. “Buenos consejos, Peores personas”, “Las canciones de Juanita”, “Necromántico”, “Cementerio (El último parque)”, “La Noche De Los Muertos Vivientes”, “Niña de hielo”, “Cayetano”… todas canciones que nadie dejó de cantar.

Uno de los más interesantes conciertos fue el de The Divine Comedy, el proyecto formado hace 30 años por el norirlandés Neil Hannon. Un repertorio muy bien urdido con temas del nuevo disco, Office Politics, y de su prolífica discografía anterior. “Europop”, “Generation Sex”, “Commuter Love”, la maravillosa “Norman and Norma”, “To the Rescue”, la darkosaInfernal Machines”, la elegante “You’ll Never Work in This Town Again”, “The Synthesiser Service Centre Super Summer Sale”, “I’m a Stranger Here” y “At the Indie Disco”, fueron la diez primeras de un repertorio de 16 canciones que dejaron gran sabor de boca.

Corrimos para ver a Mark Lanegan Band, cuyo comienzo se adelantó por la cancelación a última hora de Michael Kiwanuka. Fue un concierto corto pero intenso. Lanegan no habla, no saluda, no agradece, va a lo suyo. Todos con vestimenta oscura, la banda fue lapidaria interpretando un set de trece temas envueltos en oscura sobriedad. Abrió con  “Disbelief Suspension” y cerró con la soberbia “Death Trip to Tulsa”. Entre ellas un puñado de piezas que nos atraparon, con especial énfasis en temazos como “Hit the City”, “Stitch It Up”, “Bleeding Muddy Water” y la pieza de The Twilight Singers, “Deepest Shade”.

Asido siempre al micrófono, con la vista en un imaginario horizonte, Lanegan por momentos lució displicente, pero sus canciones hablaron y fue suficiente.

De nuevo corriendo hacia otro escenario nos encontramos con la imponente -en todo sentido- Brittany Howard, un auténtico torbellino sobre el escenario, con un chorro de voz impresionante y una actitud desenfada y enérgica. Se acompaña de una banda de altos quilates y un par de coristas, que le sirven de inmejorable apoyo para desencadenar una hora y veinte de auténtico frenesí góspel-funk, con elementos de James Brown, Prince, Aretha Franklin, Otis Redding y algunos otros grandes iconos de la música negra. Fue un punto muy alto en el BIME que dejó a todos en estado de excitación.

Cuando pensábamos que no habría nada mejor, nos encontramos con el cantautor irlandés Glen Hansard, cuyo concierto fue una demostración de sensibilidad, entrega y versatilidad sorprendente.

Hansard fue capaz de pasar de una balada a un blues, de una canción folk acapella (“Grace Beneath a Pine”) a una infecciosa versión de “Dream Baby Dream” de Suicide o a una apoteósica “Way Back in the Way Back When”. Estuvo acompañado de una super banda multi generacional con saxo, teclados, batería, bajo, violín, mandolina, guitarra eléctrica, cello…Fue, sin duda, un gran regalo el de Hansard para una audiencia conmovida y agradecida.

En simultáneo estaba tocando Jamiroquai, que congregó a la mayor cantidad de público del festival –calculado en , pero su concierto fue largo. Buena parte de sus clásicos estuvieron presentes, entre ellos “Space Cowboy”, “Cosmic Girl”, “Alright”, “Canned Heat”. Después de haber visto a Hansard estábamos ya en otro plano y las canciones alargadas de Jay K y su tropa no nos cautivaron demasiado, aunque la muchedumbre lucía en pleno jolgorio de sábado en la noche.

JamiroquaiPara nosotros fue el momento para cerrar una semana de intensa actividad. Fue una edición memorable del BIME.

Juan Carlos Ballesta (Texto, fotos y video)