Nils Petter Molvaer en JazzMadrid 2018: paisajes sonoros en una noche de...

Nils Petter Molvaer en JazzMadrid 2018: paisajes sonoros en una noche de otoño

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Nils Petter Molvaer
Nils Petter Molvaer en la Sala Guirau del Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, JAZZMADRID18 © Oscar Ribas Torres

Nils Petter Molvaer

Sala Guirau, Fernán Gómez, Centro Cultural de la Villa, Madrid

(Noviembre 14, 2018)

 

La trompeta esta indiscutiblemente asociada al jazz como uno de sus instrumentos más emblemáticos, con ejecutantes inolvidables que la elevaron y consolidaron en el rol líder. Sin embargo, hay trompetistas que han ido más allá con su sonoridad y aunque puedan tener vínculos evidentes con el jazz, su propuesta escapa a una sola categorización.

El noruego Nils Petter Molvaer es uno de los nombres más relevantes asociados a la trompeta, y al mismo tiempo a formas alternativas de hacerla sonar. Probablemente Miles Davis y su compatriota Jan Garbarek estén dentro de sus referencias, pero él está más cerca de los devaneos étnicos y mántricos de Jon Hassell, los paisajes sonoros y la fusión con la electrónica.

No es gratuito que a partir de la publicación de Khmer (ECM, 1997) y Solid Ether (ECM, 2000) se acuñaran términos como future jazz, electro jazz o nu jazz, para tratar de definir o encasillar a Molvaer dentro de una nueva forma de concebir el jazz. Con esos discos el noruego cimentó un sonido a medio camino entre el jazz, la electrónica con elementos del trip hop, el ambient, las bandas sonoras, el folk nórdico, el funky, el post rock y el sonido western.

Nils Petter Molvaer
Foto: Óscar Ribas Torres

El concierto que ofreció dentro del Festival Internacional de Jazz de Madrid fue una joya antológica, una auténtica hipnosis. Poco importó el repertorio escogido ya que de un tema a otro las transiciones eran naturales. El viaje fue de ida, no hubo vuelta porque Nils Petter nos dejó varados en algún desconocido satélite, del cual nos costó unas horas regresar a Tierra. Las piezas fueron tocadas como un continuum, con apenas algún agradecimiento esporádico. A lo largo de hora y media el paseo cubrió diversas corrientes y estilos, tal como nos ha acostumbrado, aunque no hubo nada de Nordub (2018), su reciente y magnífica colaboración con Sly Dumbar y Robbie Shakespeare, pero sí de discos recientes como Buoyancy (2016), Switch (2014) o Baboon Moon (2011).

Nils Petter Molvaer
Nils Petter Molvaer en la Sala Guirau del Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, JAZZMADRID18 © Oscar Ribas Torres
Nils Petter Molvaer
Foto: Óscar Ribas Torres

La contribución de cada músico fue decisiva. Johan Lindstrøm en el pedal steel guitar aportó pasajes de folk polvoriento y atmósferas poco habituales al jazz, así como esporádicas pero potentes intervenciones con la guitarra eléctrica; por su parte, Jo Berger Myhre realizó un trabajo singular con el bajo-casi-guitarra que en ocasiones tocó con arco, haciendo aportes también con la guitarra eléctrica muy valiosos; mientras que Erland Dahlen se lució con la batería y un set de percusión que incluía una variada gama de campanas con timbres muy distintos. Los cuatro, más las secuencias manejadas por el propio Molvaer desde un laptop, esculpieron 90 minutos de música sin desperdicio.

El viaje nos llevó de las estepas y fiordos noruegos al desierto de Arizona, y de ahí a islas del Pacífico como Samoa o Hawaii y de vuelta al norte de África y el Medio Oriente, todo ello con el tamiz de la electrónica. La sonoridad de la trompeta, que a veces suena a un nay y otras a un sintetizador, así como el pedal steel que nos acerca al country-folk y también a la música del Pacífico, contribuyen especialmente a esa hibridación sonora. Bajo y batería, con un rol más anclado en la música occidental, se convierten en el ancla con las formas musicales menos étnicas, y a su vez aportan un alto porcentaje de aventura  y riesgo.

Sin duda, Nils Petter Molvaer es un músico que habita una vasta tierra de nadie y de todos al mismo tiempo. Su propuesta es vital para entender el camino confluyente de varias corrientes y estéticas en el siglo 21.

Juan Carlos Ballesta