La adictiva kinkidelia de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba

La adictiva kinkidelia de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba

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Derby Motoreta's Burrito Kachimba

Veranos de La Villa

Jardines bajos del Puente de Segovia, Madrid

(Julio 17, 2019)

 

Con apenas un disco lanzado a comienzos de este 2019, ya no hay escenario que se le resista a este sexteto sevillano que lo tiene todo para triunfar con su mezcla de psicodelia, blues rock, hard rock, glam y flamenco. Ellos se autodefinen como kinkidelia, una mezcla del componente kinki andaluz y psicodelia. Pero hay más y encima de un escenario su propuesta gana mucho puntos.

Luego de unos minuto tras la aplaudida presentación de Cheeto’s Magazine (crónica aquí), apareció solo el teclista Víctor Von Máscara (José Vaquerizo), para ponernos sobre aviso desde el borde del escenario. Tanto él como el guitarrista Gringo (Walter Scott), formaron parte de Quentin Gas y Los Zíngaros durante la etapa del disco Caravana (2017), aunque en este caso como teclista y bajista, respectivamente, aportando grandes cosas como constatamos en directo.

The New Giss” fue la bofetada con la que nos reciben, con el público totalmente volcado cantando el coro. El cantante Dandy Piranha (Miguelito García) de inmediato se apropia del escenario y de la mayoría de las miradas con su aspecto de Marc Bolan o Roger Daltry sevillano. Todos han decidido identificarse con pseudónimos. Bacca (Alejandro García) es el otro guitarrista, Soni (Daniel Escortell) se turna en el bajo y guitarra, mientras Papi AKA Pachuli (Tony Picante) es el baterista.

Sin pausa, siguieron con “Grecas”, una mezcla de Black Keys y The Raconteurs con Triana. Luego de ellas Piranha agradeció con un escueto “Muchas gracias colegas”…para entonces decir: “Vamos con una de Camarón”. Y se lanzaron con una sensacional versión bluseada con atisbos del primer Black Sabbath de la increíble “Nana del caballo”.

Uno de los temas centrales del disco es, sin duda, “Samrkanda”, un delirio psicodélico aflamencado con inspiración setentera. Durante los siete minutos pasan por todos los estados, con un trabajo de guitarras fabuloso y un potente bajo, que desemboca en un puente de sintetizadores a lo Tim Blake (Gong), puerta de entrada de “Aliento de Dragón”, potentísimo tema, quizá el más acelerado del aún corto pero fabuloso repertorio. Entre ellos Piranha se paseó entre el público. La puesta de sol fue el adecuado telón de fondo de este concierto.

En apenas media hora los Mororeta revolucionaron a la audiencia. “Ahora nos pondremos románticos”, dijo Piranha. Y comenzaron con un tema que, más que romántico, es un viaje cósmico con desgarradora interpretación vocal. Los toms tribales y el sintetizador nos montaron en la alfombra mágica.

Piranha ya excitado dijo: “Nos vamos a irnos yéndonos…y tendréis que aguantar hasta que vuelva Carmena…¡Almeida cara e’ polla!”, agregando “La última y nos vamos no vayan a venir los grises” y comenzaron a tocar la intensa “La piedra de Sharon”, la más cercana al rock progresivo y que produjo un mini pogo que puso en guardia al personal de seguridad, pero que en realidad fue efímero y lejos de la violencia de otros pogos. La despedida se alargó con feedbacks, hasta que irrumpió la fantástica “El salto del gitano”, con las distintivas armonías vocales y una parte final extendida.

El caótico final dejó a todos en absoluta euforia, deseando verlos de nuevo y dando paso a Pony Bravo (crónica aquí) “un referente para nosotros”, confesó Dandy Piranha, tercera y última banda de esta jornada redonda de Veranos de La Villa.

Juan Carlos Ballesta (Texto, fotos y videos)