Desorden Público sacudiendo a los venezolanos en Madrid

Desorden Público sacudiendo a los venezolanos en Madrid

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Desorden Público

Desorden Público

Tour 25 años «Canto Popular de la Vida y Muerte»

Sala But, Madrid

(Octubre 4, 2019)

Siempre es un placer asistir a un concierto de la más connotada banda de ska venezolana y probablemente de toda Latinoamérica. Llevamos haciendo este seguimiento -convertido en registro periodístico tiempo después- por algo más de 30 años, desde la ya lejana época previa al disco debut a finales de los años 80 cuando Desorden Público protagonizaba junto a Sentimiento Muerto y Zapato 3 la ola renovadora de la música popular en Caracas que se extendió por todo el país y mas allá.

Después de tantas vicisitudes ocurridas en Venezuela, el presente nos ha llevado a ver a Zapato 3 y Desorden Público en Madrid, en dos salas totalmente repletas de inmigrantes venezolanos de sucesivas oleadas ocurridas durante este siglo 21. Los casos son diferentes ya que mientras Z3 permaneció separada entre 1999 y 2012, DP ha mantenido su núcleo unido desde el principio.

Horacio Blanco (voz principal, guitarra), Caplís Chacín (bajo, coros), Danel Sarmiento (batería, coros y ocasional voz solista) y Óscar Alcaíno (percusión, coros), siguen incólumes al frente de su proyecto de vida, siempre vigentes, consecuentes con su discurso crítico de siempre pero a la vez esperanzador y festivo, reinventándose continuamente.

La gira 2019 encuentra a la banda celebrando los 25 años del que quizá sea su disco más emblemático, Canto Popular de la Vida y Muerte, lanzado en 1994 en medio de una sorpresiva  crisis financiera que explotó en la cara de todos los venezolanos  y que sucedía a dos hechos trascendentales en la historia reciente y que trastornaron el curso de los hechos: los dos fallidos golpes de estado encabezados por Hugo Chávez y la destitución del presidente Carlos Andrés Pérez.

Desorden Público ha sabido contar la historia contemporánea venezolana de manera brillante, sumando a su discurso otros temas de alcance universal, que le han permitido permanecer vigente y gustar a audiencias de muy diversas latitudes, desde Japón a México a Alemania a Chile.  Esta gira los ha llevado a dar cerca de 60 presentaciones en tres continentes.

Musicalmente la banda comenzó inspirada por el punk de The Clash y el 2-Tone de The Specials, Selecter, Madness e English Beat, para luego ir a las fuentes originales jamaiquinas al tiempo que incorporaban diversos ritmos latinos.

La fabulosa fiesta desordenada en Madrid

Como cabía esperar en estos tiempos de incremento exponencial de la diáspora venezolana -siendo Madrid uno de los epicentros principales- la Sala But se llenó totalmente de inmigrantes nuevos y de vieja data. La fiesta comenzó precisamente con el tema que da título a aquel disco de 1994, Canto popular de la vida u y muerte, en una versión actualizada.

Sin pausa siguieron con el dancehall “A mí me gusta el desorden”, con Danel apoyando vocalmente a Horacio, uno de esos temas en los que aprovechan para hacer branding de marca.

Una de las varias novedades de la formación actual es las incorporaciones del teclista Víctor Morles y el guitarrista Harold Quevedo, cuyos aportes resultaron muy interesantes viniendo del mundo del jazz y joropo, y del surf rock, respectivamente. “Gorilón” reflejó muy bien lo que ambos músicos tienen para reforzar el clásico “sonido desorden”, que esta vez contó con una sección de metales reducida a dos saxos de mucha presencia (Miguel Tovar y Irving Blanco), prescindiendo de trombón y trompeta.

Las “versiones 25 años” de “Rosas azules” y la frenética “Palo y piedra”, sonaron estupendas, renovadas y vigentes.

Horacio explicó que tenían pautada una colaboración con el conocido músico y compositor colombo-venezolazano Pastor López, conocido por sus inmersión en la cumbia, pero su fallecimiento lo impidió. Pero el compromiso con el universo quedó, así que siguieron con un contagioso homenaje a modo de potpurrí uniendo extractos de “Champán”, “Mentira”, “Golpe”, “Traición” y “Cumbia”.

Tras el estupendo tributo tocaron “Valle de balas”, ese merengue-ska cuya letra sigue estando lamentablemente muy vigente en Caracas.

Siguieron con la reggae-cumbia “Sinónimo”, cantada por Caplis y Harold, que critica el racismo y la intolerancia, para desembocar en uno de los puntos álgidos del repertorio: “Danza de los esqueletos”, cantada por todos los presentes. La versión 25 años la acerca acertadamente a la cumbia.

Otro momentazo fue con “Los zombies están de moda”, antes de la cual Horacio contó los momentos “creepy” que sucedieron al gran apagón ocurrido en marzo 2019 en Venezuela. Luego siguieron con el momento más nostálgico, que fuera del país adquiere una especial significancia: “Los que se quedan, los que se van”. Horacio aprovechó para agradecer la generosidad de España y también para plantear la inédita situación de “ser un país partido en mil pedazos, nos toca descubrir cómo se es venezolano lejos de Venezuela”. Arranco lágrimas en algunos, que incrementaron durante el transcurso de la canción.

En contraste con el “mood” anterior, continuaron con una versión joropeada de “Tiembla” con Morles en plan estelar. La versión grabada en 2019 contó con El Tuyero Ilustrado. Otro tema clave de Canto popular…que ha recibido nuevo tratamiento es “Cachos de vaca”, emblemático tema sobre la infidelidad que sonó verdaderamente contagioso.

Un pletórico Horacio pasó a explicar que en 2019 se cumplen 40 años de la explosión de la escena británica que tanto admiran, con bandas como Madness y The Specials, y que “Ska Mundo Ska”  a esas bandas. El tributo siguió con un medley que trajo a Danel al frente a cantar y a bailar, sentándose el manager Lino Spolzino en la batería.

Así, sonaron “Ranking Full Stop” (The Beat), “Too Much Pressure” (Selecter), “Lip Up Fatty” (Bad Manners), “Wo No No” de Papashanty Saundsystem mezclada con “One Step Beyond” (Madness). Danel y Horacio bajaron al público, trasladados sobre las cabezas de la multitud. Fue, sin duda, uno de los pasajes de mayor euforia.

Retomaron el repertorio propio con la adaptación 25 años de “Hay cosquillas que no dan risas” y ya como preámbulo de la falsa despedida tocaron la infaltable “Combate”, con el agregado de “Get Up, Stand Up” de Marley.

Nadie se movió hasta que dos minutos después regresaron para regalarnos un acelerado encore que comenzó con “Políticos Paralíticos”, siguió con “Esto es Ska” y finalizó con “Música de fiesta” y “Allá cayó”, cantadas a todo pulmón.

La sala quedó envuelta en una nube de sudor colectivo luego de muchos pogos, pero sobre todo de calor humano y complicidad.

Juan Carlos Ballesta (Texto y videos)

Fotos: Óscar Ribas Torres