Dominique A: un cantautor en mayúsculas sostenidas

Dominique A: un cantautor en mayúsculas sostenidas

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Dominique A
Foto: Óscar Ribas T

Dominique A
Teatro Lara, Madrid
(Abril 1, 2019)

El mundo de los cantautores es variopinto y extenso. Pero como siempre ocurre en todos los géneros, están los nombres que destacan. El francés Dominique Ané es uno de esos que reluce. Es un cantautor en mayúsculas sostenidas. Y lo es desde hace 28 años, cuando debutó como solista con el álbum Un Disque Sourd (1991), oxigenando la canción francesa sin renunciar a su orientación pop influida por el punk y la new wave y sus trabajos en los 80 con la banda John Merrick y el cantante Philippe Blanchart “Katerine”.

El pasado año 2018, Ané publicó dos discos, Toute Latitude y La Fragilité, complementarios entre sí, pero fue del segundo (parte de nuestros 100 discos favoritos) del que interpretó una buena cantidad de canciones porque así se llama el actual tour. Solo unos pocos cantautores pueden plantarse solos ante una audiencia con la sola ayuda de sus guitarras y efectos, ocasionales visuales y unas potentes luces laterales que jugaron un papel fundamental.

Comenzó de la forma más delicada posible con “La poésie” de La Fragilité, con guitarra acústica, con la cual se mantuvo durante los primeros nueve temas. Dominique siempre se mostró amable y agradecido, tratando en la medida de lo posible de expresarse en español entre canción y canción. En esta primera parte revisó algunos temas de su amplia discografía, entre ellos las intensas “Hasta que el cuerpo aguante” y “Hôtel Congress” , ambas de La musique (2009); “Pour la peau” (Auguri, 2001), que suena muy diferente despojada de la distorsión eléctrica; la sosegada “Central Otago” (Éléor, 2015), antes de la cual bromeó que sería más calmada que la anterior, porque ya era un hombre de 50 años; la poética “Le Soleil” (La Fragilité, 2018); la dramática “Tout sera comme avant”, que da nombre al disco de 2004; “La Mémoire Neuve”, del disco de 1995 y que según dijo llevaba 25 años sin tocar.

Cambió entonces para la guitarra eléctrica a partir de “Le grand silence des campagnes”, una de las más emotivas del reciente disco y que contó con visuales, que siguió revisando con “La splendeur” (en la que activó por primera vez una pista con ritmo) y la nocturna “Le ruban”. Siguió con uno de sus temas indispensable de tiempos recientes, “Immortels”. Anunció entonces “el momento pop” y arrancó con otra estupenda pieza de La Fragilité, “J’avais oublié que tu m’aimais autant”, acompañado de una base rítmica e imágenes desenfocadas en un campo.

Luego interpretó “Gisor”, su homenaje al fallecido cantante pop de los 80 que le llegó al corazón. El tema fue acompañado por un agresivo juego de luces que potenció la interpretación, la cual concluye con la distorsión de guitarra a tope.

Dominique A
Foto: Óscar Ribas T

De vuelta a la guitarra acústica y a la calma, tocó las joyas “Comme au jour premier” y “Au revoir mon amour”, con una luz cenital azul que ayudó a crear la atmósfera, para entonces viajar al disco Remué (1999) y “Comment certains vivent”, un tema sobre inquietantes vivencias de la infancia que en algo nos recordó a Peter Hammill por su crudeza vocal y guitarrera, la cual que dejó colar un extracto del coro de “I Can´t Stand Losing You” de The Police

Dominique fue aumentando la intensidad a medida que avanzaba el concierto, y el único tema que tocó del primer disco publicado en 2018, Toute Latitude, “Corps de ferme à l’abandon”, fue uno de los clímax, arrancando eufóricos aplausos. Como si se tratara de una montaña rusa emocional, continuó con “La Fragilité”, de nuevo con la eléctrica y un sensual ritmo.

Empeñado en conmocionar a la audiencia, los arpegios envolventes y otoñales de “Éléor”, sumieron a todos en un estado de hipnosis, del cual nos despertó al final bromeando sobre la cantidad de palabras francesas que habíamos tenido que escuchar. Se despidió agradeciendo y anunciando “L’Horizon”, en la cual construyó un impresionante entramado guitarrero mientras en pantalla se proyectaba una línea horizontal haciendo alusión al título.

Dominique A
Foto: Óscar Ribas T

Ante la lluvia de aplausos, Dominique regresó para ofrecernos otras cuatro maravillosas canciones, comenzando por “Ce Geste Absent” del disco Vers les lueurs (2012). Sin pausa arrancó con “Le temps qui passe sans moi”, nostálgico y melódico tema de La Fragilité, que fue el último de los ocho temas del reciente disco. Y siguió con una estupenda versión de “En surface”, original de Étienne Daho, y luego con “Rendez-nous la lumière” que paró unos segundos diciendo “oh, he olvidado las palabras”, pero fue animado por el público.

Dio entonces gracias a todo su equipo, entre ellos el ingeniero de sonido (tanto en discos como en directo), Dominique Brusson, pieza clave en su sonido y procedió a preguntar al público si preferían para finalizar una canción triste o pop. Las opiniones estuvieron divididas, así que Ané bromeó diciendo que tocaría una “tristepop”. Se decantó por “Dans un Camion”, temazo de 2006.

El concierto estuvo redondo y aunque algunos comenzaron a abandonar el teatro, la mayoría se quedó pidiendo más, surtiendo efecto el pedido masivo. Un generoso Dominique salió, presionó el botón de la base rítmica y nos regaló una increíble interpretación de “Le courage des oiseaux”, que muy poco tiene que ver con la original de su segundo disco La Fossette (1992) o con las versiones en directo con toda su banda. Fue un momento especialmente brillante en el que, por única vez, nos deleitó con llamativos movimientos corporales que combinaba con estratégicos silencios (musicales y del público). Fue un sorprendente punto final para un concierto memorable de casi una hora cincuenta minutos que muy pocos cantautores pueden sostener solos sin decaer en el interés.

Uno de los mejores conciertos del cartel de lo que llevamos de temporada 2019 de SON Estrella Galicia en sus diez años.

Juan Carlos Ballesta