Dúo La Loba: el cierre en Madrid de un año magistral

Dúo La Loba: el cierre en Madrid de un año magistral

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Dúo La Loba

Dúo La Loba

Café Berlín, Madrid

(Noviembre 29, 2018)

 

Uno de los mayores placeres musicales y sensoriales que ha traído el 2018 es el directo del Dúo La Loba, el exquisito proyecto de Guadalupe Álvarez Luchia y Javier Zarember Calequi. Luego de asistir a la presentación de El disco hermoso (2017) y luego en formato más austero abriendo para King Koya, asistimos a este concierto con el que cerraron un año pletórico que los llevó también a su tierra natal, Argentina.

Guada y Javier han madurado su propuesta y en este concierto dejaron colar varios temas destinados a su próximo disco. Es una estupenda señal que estas nuevas canciones desde ya suenen tan bien.

El concierto comenzó con la versión instrumental y corta de “Vals Rioplatense” interpretada por los músicos que acompañaron al dúo en casi todos los temas: Martín Leiton (guitarrón, bautizado “La Leona”), Lucas Piedra Cueva (percusión, coros) y el trío de cuerdas de Salamanca compuesto por Elisa Tejedor (cello), Clara García Lorenzo (viola) y Laura de Arriba (violín). La introducción sirvió de antesala para la entrada de Guada y Javier para interpretar la poética “Ruego” y de inmediato “La milagrosa”, una deliciosa mezcla de samba con chacarera, que cantan ambos.

Tras esos primeros 10 minutos, dieron la bienvenida formal, agradecieron al público y comentaron que estaban ya despidiendo El Disco Hermoso para darle paso a nuevo material. Anunciaron entonces uno de los temas nuevos, “Abrazada al árbol caído”,  en co-autoría con Ugo Ceria (presente en la sala), con una guitarra eléctrica de aroma western que vislumbraba nuevos elementos para los siguientes estrenos. Y así fue.

El turno para hablar fue para Javier, algo nervioso e incómodo porque percibía que el sonido no era bueno (pero si era), quien presentó “Aquí es”: “una canción que es una metáfora sobre una certeza científica que es que no sabemos dónde estamos parados, si en el norte o en el sur, el este o el oeste. Llevándolo al terreno humano, centralizamos todo, así que ‘aquí es’”. Es un tema que cantaron ambos, con el apoyo vocal de Lucas Piedra Cueva. Siguieron con “Luna de organdí”, sobre la cual Guada explicó: “El organdí es una tela bastante fina y casi transparente que como todos los velos me parece bastante inquietante. Velemos esta noche por el romance”. La canción no tiene nada de inquietante, es más bien una de las más exquisitas.

Javier presentó otro tema nuevo: “Se llama ‘Del Viso’ y trata de un lugar donde fui feliz”, que cantan a dueto. Y tal como presagiaba la presentación, es muy nostálgico, con una guitarra eléctrica con toques blues la cual toma protagonismo cuando no hay voces. Sin la base rítmica, siguieron con el trío de mujeres: “Luciana”, “Antonia” y “Rosa”. La primera con Javier en la voz líder; la segunda dedicada a la abuela de Javier que murió a los 102 años y en la cual demuestran como silbar afinadamente y fuerte; y la tercera una versión del uruguayo Rubén Rada, que cantaron entre el público sin amplificación.

Para el siguiente tema invitaron al argentino Juan Pietranera, quien salió del público para sentarse frente al piano y tocar “Sobre un hilo”, una especie de vals con letra compuesta por Ugo Ceria y que Guada explica “creemos que la inspiración de esta letra la cogió del equilibrista francés Phillipe Petit, el primero y único en cruzar las torres gemelas sin protección y sin red, ilegalmente. Para nosotros encierra muchas metáforas la letra de Hugo, ese acto de vandalismo heroico o romántico”. Era la primera vez que tocaban la pieza ante un público.

Guada presentó a Javier, quien procedió a cantar y tocar la estupenda “Café quemado”, una mezcla de blues cabaretero, que en algo nos recordó a Andrés Calamaro. Un estreno que siguió ofreciendo sorpresas. Javier entonces llamó de nuevo a “las chicas” y presentó a Guada, quien dijo: “Esta canción es para todas las mujeres que estuvieron, están o estarán fuera de la norma. Se llama ‘Señora de nadie’”. Resultó ser otro temazo, esta vez con cierta cadencia bolerística, con unas cuerdas melancólicas.

Con cierto dramatismo, Javier anunció: “Este tema que viene es viejo, pero en realidad es nuevo porque nadie lo conoce. Lo escribí un día en el living de tu casa (la de Guada) rodeado de cosas que no eran mías. Nunca me sentí más libre. Se llama ‘No es mío’”. Quizá por ser una composición anterior a las otras que develaron, ésta no contó con guitarra eléctrica y nos recordó a grupos de folk pop vocal de los años 60 como The Mamas and The Papas o Peter Paul and Mary”. Sin pausa abordaron la siempre emotiva “Bailemos”, que siempre logra sacar lágrimas a unos cuantos por su melodía melancólica y luego “Princesa”, que en el disco canta Jorge Drexler. Desde el público apareció el baterista Andrés Litwin para tocar la animada “Voy y voy”, que se sabía bien porque la grabó en el disco. “Queremos invitar a un amigo que vive en otro país que es Granada y está acá de casualidad”, bromeó Guada. Fue el momento más eufórico de la noche.

El segmento final fue con “Viento patagónico” en la que siempre se luce Guadalupe con una interpretación cristalina. Y se despidieron con “Llueve con Sol”, dedicada a Madrid, la ciudad que los acogió a ellos y a muchos. Al abandonar el Café Berlín, pasada la medianoche, no había sol pero sí lluvia. Pero no importó porque la dosis de canciones llenas de honestidad, buen gusto y emociones sinceras, nos abstrajeron del frio y la pertinaz lluvia.

Ya esperamos el inicio del nuevo ciclo del Dúo La Loba en 2019.

Juan Carlos Ballesta