Dúo La Loba: “Somos un cóctel que tiene raíz pero también flor”

Dúo La Loba: “Somos un cóctel que tiene raíz pero también flor”

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Dúo La Loba

Uno de los descubrimientos recientes más exquisitos es el del Dúo La Loba, que conforman los argentinos Guadalupe Álvarez Luchia y Javier Zarember Calequi, cuyo álbum El Disco Hermoso calificó en nuestra lista de Los Mejores 150 discos de 2017 por su estilizada y sensible manera de abordar el mundo de la canción folk. En él colabora Jorge Drexler, en cuya banda toca Javier. Una docena de canciones componen este disco que será estrenado en directo el próximo 6 de marzo en la Sala Galileo Galilei de Madrid, ciudad en la que residen desde hace una década. Por todo ello y más, conversamos distendidamente con ambos.

Juan Carlos Ballesta

Fotos: Óscar Ribas T

 

El universo musical latinoamericano es amplio y sorprendente. Aunque cada país maneja sus propios códigos, existe un lenguaje que emparenta a toda la región y la proyecta hacia el mundo. España, pais con el que existen vínculos culturales, idiomáticos e históricos de gran peso, representa un importante epicentro para muchos músicos y promotores latinoamericanos. Entre los países que más músicos han exportado a España está Argentina, que ya desde los años 70, en tiempos de dictaduras militares, produjo el primer éxodo importante. Una de las ciudades preferidas para fijar centro de operaciones ha sido y sigue siendo Madrid.

La mañana invernal que siguió al día de la gran nevada nos citamos con los dos porteños que conforman el Dúo La Loba, uno de los más agradables y reveladores descubrimientos de 2017, un proyecto que de inmediato engancha y que podrá ser disfrutado el próximo 6 de marzo en la Sala Galileo Galilei

En el portal de un viejo pero muy bien conservado edificio en una de las callejuelas que desemboca en la Plaza Tirso de Molina, nos esperaba Javier Zarember Calequi (voz, guitarras, ukulele, mandolina). Antes de llegar, se encuentra uno con el Teatro Nuevo Apollo, testigo de decenas de conciertos, y donde en diciembre pasado Javier se presentó como parte de la banda de Jorge Drexler.

Arriba nos esperaba Guadalupe Álvarez Luchia (voz) en su acogedor piso. El cafecito no tardó en aparecer, al tiempo que su perra Nena se instalaba a nuestro lado, para autorizar nuestra presencia. La ocasión fue propicia también para conocer a Jimena Sporleder de la agencia Charco Música, con la que trabajan, con quien nuestra comunicación había fluido perfectamente por mail de un lado a otro del charco.

La calidez estuvo clara desde el saludo inicial. Guada (G) y Javier (J) destilan amabilidad y sinceridad, tal como sus canciones. Se conocieron en Buenos Aires en 2004, y aun allá Javier produjo un disco de Guada. Se reencontraron en Madrid y formaron La Loba Danza, nombre bajo el que editaron un EP de tintes electro pop llamado On the Kitchen Floor. Rebautizados y ya sin las influencias electrónicas en 2017 lanzaron El Disco Hermoso, un puñado de doce exquisitas canciones enmarcadas dentro del ámbito de la canción folk, no podía ser más apropiado.

Dúo La Loba
Foto: Óscar Ribas Torres
Confieso que hasta hace muy poco no conocía de su existencia

G: Normal, ¡creo que solamente nuestras madres nos conocían! (risas)

Obviamente el disco está muy bien producido y ejecutado, y ya con eso da pistas que no son unos recién llegados quienes están detrás

J: Claro, nosotros hacemos música desde hace mucho tiempo, tenemos un recorrido y queríamos grabar este disco sin ninguna expectativa, poniendo todo lo que nos ha influido en la vida. Somos noveles en este proceso con La Loba, pero con experiencia.

¿Y cuáles son esas influencias? Algunas son notables, otras quizá estén escondidas. Dentro de la canción folk hay todo un universo muy amplio.

J: Siempre hablamos de eso. El disco es una confluencia de varios estilos que se van fusionando. Hay arreglos que pudieran llegar a sonar un poco clásico contemporáneo. Creo que es un cóctel que tiene raíz pero también flor, va teniendo su propio carácter.

¿Qué tanto hay de Latinoamérica y cuánto de lo anglosajón y el resto del mundo?

G: Yo diría que mitad y mitad. Los ritmos se afianzan en la canción latinoamericana, estilos no solo argentinos sino atravesando toda Latinoamérica. Pero el colorido, la instrumentación y los arreglos, incluso la manera de decir, está más teñida de nuestras influencias que son mixtas. En Argentina recibimos mucha música de afuera y nosotros crecimos escuchando todo eso, aparte que nos gusta el folk de muchos lugares, no solo latino. Nace allá pero se va tiñendo de otras cosas. Nosotros hablamos así y ya eso nos asocia. Hace poco nos preguntaban cómo salir de las etiquetas, lo cual es complicado.

Dúo La Loba

Las etiquetas son buenas para orientar, pero a veces son limitativas. También depende de quién las ponga.

G: Por eso son tan peligrosas. Sin querer quedar en el medio, las canciones tienen tintes pero no respetan la estructura original.

J: Tenemos una canción que se llamaba “Samba milagrosa” y una vez una profesora que teníamos nos dijo que no la llamáramos así porque no era una samba y tenía razón, solo tenía un aire a samba. La dejamos como “La milagrosa”.

Escucho algunas referencias que afloran como las de Luna Monti y Juan Quintero, por la música y por el formato dúo mixto

J: Si claro. No sé si escuchaste alguna vez a Raul Carnota, que está también muy presente. Ellos lo homenajearon. Falleció hace unos años.

G: Si quizá es obvia la referencia por el formato. Los he visto muchas veces. Ellos trabajan con músicos increíbles.

¿Cuándo y porqué deciden mudarse a Madrid?

G: En mi caso fue porque me enamoré de una persona, que es el padre de mi hija. Hice de mochilera una vez recorriendo Europa y la última noche antes de regresar a Buenos Aires lo conocí. Yo tenía la cabeza puesta en el disco que estaba grabando, que Javi produjo. Al año me vine a Madrid ya que era imposible mantener una relación a doce mil kilómetros de distancia y poco después me quedé. Eso fue en 2008. Me costó mucho venir porque estaba contenta en Argentina pero algo me decía que viniera y estoy feliz de haber tomado esa decisión.

J: Lo mío fue más una inconsciencia. Dejé todo lo que se podía dejar. Vine de vacaciones y cuando se estaban terminando dije “creo que me voy a quedar”. Ahora me río pero pospuse cinco veces el regreso. La aventura salió bien.

G: Era ridícula la cosa, cada día cambiaba el pasaje.

J: Hubo amigos que me invitaban penalizaciones… “quédate dos semanas más, yo te lo pago” (risas)… una locura…Eso fue en el 2009. El día que regresaba, me iban a llevar a las 9:30 al aeropuerto Guada y su novio.

G: El cuento completo es que aquel día aparece Javi a las 7 de la mañana después de haber cambiado el pasaje 40 veces, con un peinado de Gardel. Recuerdo que habíamos hablado de hacer la banda, no nos conocía nadie, podíamos hacer lo que se nos ocurriera, incluso música electrónica. Yo ya había dejado todo allá, incluso mi disco.

J: Recuerda que yo llegaba de mi fiesta de despedida. Era como la quinta fiesta de despedida (carcajadas de ambos).

G: Entonces entra al cuarto sigiloso y me dice bajito…“Guada, Guada…no me voy a ir”. Yo le dije entonces: “volvé, saludás a tu abuela, termina tus cosas y te regresas en una semana”. Y él decía, “si vuelvo me quedo”.

Lo que hiciste fue asumir unos riesgos a cuenta de obtener mejores cosas

J: Yo estaba produciendo tres discos. Al principio fue muy bien, pero de repente se empieza a abrir la tierra, cuando uno se da cuenta que allá tenía todo y aquí nada.

G: Javi no tenía ni jeans (risas)

J: Ni las guitarras

G: Los primeros años son duros. Hay que ser paciente.

Ha pasado el tiempo. ¿Cómo se sienten ahora?

J: Estamos felices de vivir acá. Cada vez que paseamos por las calles decimos, “qué bueno que vivimos aquí”. Madrid te abre los brazos. Lo más importante no son las cosas que uno deja.

G: Es una ciudad acogedora.

¿Cómo recomponen el rumbo musical una vez en Madrid?

J: Lo primero, por supuesto, era buscar un sustento para poder vivir. Comenzamos a trabajar en música para publicidad y cine. Hubo mucha suerte porque teníamos un amigo (Alejo Stivel, del grupo Tequila) que tenía un estudio y me llamó porque tenía un hueco para trabajar allí. Estaba sin jeans y obviamente me interesaba (risas). Le dije también a Guada y también comenzó. Luego creamos una empresa llamada Hijos. El nombre es porque estábamos siendo padres en aquel momento. Eso es lo que finalmente ha pagado los jeans y lo demás, incluso el disco.

G: Estuvimos ahí unos dos años. Alejo nos tendió muchas manos, nos ayudó bastante. Lo queremos mucho. A partir de ahí comenzamos a hacer muchas cosas, incluso pop electrónico.

¿Qué tipo de electrónica? ¿Qué les gusta?

J: A mí me gusta mucho Prince. Nos empezaron a gustar cosas como Yello, Goldfrapp…y me siguen gustando. Pero jamás abandonamos el folk. Pero aquí lanzamos las bolas de nuevo.

G: En cualquier asado (parrillada o barbacoa) siempre tocábamos folk.

¿Cómo fueron concebidas las canciones de El Disco Hermoso?

G: Son canciones de hace muchos años que quisimos reflotar. Es todo lo contrario a canciones pensadas para un disco, como habíamos hecho antes o pensamos para el próximo. Son canciones que necesitábamos plasmar, por eso no teníamos expectativas.

¿Y el nombre del dúo de donde sale? Te sugiere muchas cosas.

G: Es una historia sin sentido. Es un chiste interno que nunca contamos, pero sí podemos dar pistas sobre lo de “dúo” (risas). Existimos hace mucho tiempo como dúo, pero es con este disco que buscamos afianzarnos.

¿Cuál es la expectativa con el disco?

G: Ninguna. Es un desprendimiento.

J: Para nosotros ya es un regalo todo lo que se habla de él. Es genial solo haberlo hecho. La vida es tan corta que es mejor hacer algo que te guste.

Aunque no hay hilo conductor en las historias, hay una coherencia

J: No hubo un tema principal.

G: El concepto es la mecánica de grabación, para lo cual grabamos todos juntos en el estudio para que los músicos contribuyeran en los arreglos y así captar ese primer momento. Eso las encerró en una estética común. Luego nosotros dos cantando juntos le dio un marco.

¿De cuándo es la canción más antigua y la más nueva?

J: La más antigua es “Ruego” y la hice con 15 años. ¡Hace ya tiempo de eso! Era una canción para mi madre así que fue como un desahogo

G: La más nueva es “Aquí es” y realmente es la única que fue pensada para el disco porque nos hacía falta una más.

La última del disco, “Llueve con Sol”, es la única que menciona a Madrid.

J: Esa fue compuesta en el parque El Retiro. Es la señal de que estamos en la ciudad.

Javier, ¿Cómo llegas a tocar con Drexler?

J: Un día Guada hacía un asado aquí en su piso e invitó a Jorge. Aclaro que soy vegetariano (risas). Yo traje mis propias hamburguesas. Para ese momento ya teníamos el disco en mente pero aun no teníamos claro muchas cosas. Lo conocí ahí y se formó un buen lazo. Nos vimos unas veces más y nos invitó a cantar unos Facebook Live que hizo. Un día estaba durmiendo la siesta y me llamó a ver si quería ir de gira con él y me dice que eso iba a ayudar mucho al dúo.

G: Ha sido muy generoso con nosotros. Es una persona muy cariñosa.

J: Estamos muy agradecidos.

¿Y cómo llega a cantar con ustedes la canción “Princesa”?

G: Nosotros la cantamos como siempre cantamos nuestras canciones  en cualquier asado y nos dijo “Que bonita canción. Quiero cantarla, por favor”.

J: Cuando vino a cantar la canción yo no lo había visto ni dos veces.

Haciendo un ejercicio de abstracción, ¿en qué lugares sueñan con presentarse?

J: Yo por ahora sueño con el 6 de marzo en la Sala Galileo Galilei (risas). Hablando en serio yo quiero tocar en teatros pequeños de España y Latinoamérica.

G: Yo pienso solo en lugares lejanos. Recorrer Latinoamérica sería genial. En Mérida (España) me encantaría tocar en el anfiteatro romano que es precioso.

J: Si sueño, me encantaría tocar en Glastombury.

¿Cuáles son los autores que más han influido en sus vidas?

G: Joni Mitchell muchísimo. John Lennon. Caetano Veloso. De pequeña me entró Elis Regina por los poros porque mi madre siempre la escuchaba. Elegido por mí, Prince. De grande me gustó mucho Radiohead, que escuchaba en la adolescencia.

J: Lennon & McCartney, algo básico. John Bryon, Elliott Smith, Raul Carnota, Jorge Drexler, Beck, Bob Dylan. De Latinoamérica, Charly García es la influencia número uno para mí.

¿Qué les gusta musicalmente de España?

G: Me gusta el dúo Fetén Fetén. Me encanta Depedro, La M.O.D.A., Marlango…Hay muchísimas cosas buenas.

J: Xoel López, Silvia Pérez Cruz…hay bastante gente haciendo cosas increíbles. Hay músicos de gran talento.

Dúo La Loba
Foto: Óscar Ribas Torres