El concierto bautizo de “Identidad” del cuatrista Miguel Siso

El concierto bautizo de “Identidad” del cuatrista Miguel Siso

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Miguel Siso

Miguel Siso

Centro Cultural B.O.D., Caracas

(Marzo 4, 2018)

 

El lenguaje del cuatro venezolano es una fuente de riqueza inagotable rico en dialectos que ha tenido en figuras como Freddy Reyna, Leonardo Lozano, Hernán Gamboa, Los Hermanos Chirinos y Asdrúbal “Cheo” Hurtado, a algunos de sus más notables e innovadores representantes. En estos tiempos duros C4 Trío – como un todo y en sus partes – y Carlos Capacho, son portadores del lenguaje de una nueva generación que ha consolidado la internacionalización del instrumento amén de una fuerza joven avasallante, proclive a la experimentación, que no observa reglas y está motivada por un arraigo sólido al elemento venezolano que descansa en manos virtuosas capaces de llevar el instrumento a dimensiones estratosféricas.

Miguel Siso, con su intergaláctico cuatro de tres mástiles, es otro de los grandes nombres del cuatro en la actualidad. Es el músico políglota que en la tarde de ayer nos hizo esperar una agotadora hora que logró el perdón de una audiencia que supo entender la complejidad de una producción de sobrada exigencia. Eso es, en parte, Identidad, el nuevo álbum de Miguel y la fuerza motora que demostró ayer parte de esa Venezuela que soñamos y que ahora asoma su mirada sin timidez.

Más de una decena de músicos del más alto tenor y diversas corrientes estilísticas fueron parte de un repertorio estructurado, balanceado y entretenido que inició desde un punto alto con la elocuente composición “Karepakupai Vena”, nombre indígena de nuestro majestuoso Salto Ángel, indudable símbolo natural de la venezolanidad. Miguel se apoyó en la proyección de imágenes del majestuoso salto, el más alto del mundo.

Ya Aquiles Báez, en nombre de todos los “guataqueros” había ofrecido sus disculpas por el significativo retardo pero con una mezcla de tradición y efectos tecnológicos auditivos, Miguel borró de un “cuatrazo” el agrio y exasperado trance. El tema, que a algunos nos trajo a la memoria al legendario Pat Metheny, fue un abreboca que al término trajo a los excepcionales músicos que acompañarían a Miguel a lo largo de lo que llamó Identidad, su nuevo trabajo discográfico que ayer celebraba su ceremonial bautizo.

Así, el magnífico bajista Edwin Arellano (Los Sinvergüenzas), el baterista José “Tipo” Nuñez (Cosas Pasarán, entre otros), el guitarrista Gustavo Medina (Cosas Pasarán, Pepperland), el percusionista Jorge Villarroel (Vasallos de Venezuela), el teclista Jhonny Díaz, y el legendario Carlos “Nené” Quintero, tomaron la escena para acompañar a Miguel a lo largo de un repertorio de quince temas de su autoría y otros connotados compositores en los cuales demostró su Identidad como músico poseedor de un dominio técnico superlativo y una versatilidad evidenciada en temas de acentos caribeños, jazzísticos, celtas y, por supuesto, bajo la riqueza rítmica que es inefablemente parte de esa identidad, la nuestra.

Una proyección del insigne escritor Arturo Uslar Pietri (†) hablando sobre la necesidad de un cambio fue el preámbulo del segundo tema compuesto también por Miguel y apropiadamente titulado “Tiempo de cambio”. Este fue seguido de “Horizontes” donde el video beam desplegó diversas fotos de Arianna Arteaga Quintero, hija de la reconocida comunicadora y exploradora, Valentina Quintero.  Luego del despliegue de imágenes, el cuatrista guayanés hizo venia a sus padres con “De Borbón a Las Patillas” tema que relató cómo se conocieron los padres de este laureado cuatrista.

La tarde continuó con la hermosa “Luna de madera” y la significativa “Nené chimbanglero”, dedicada al legendario Carlos “Nené” Quintero y donde Jorge, en el chimbangle, José en la batería y Nené en la percusión, desplegaron toda una riqueza rítmica arrolladora, explosiva y provocadora que sentenció otro elemento característico de la venezolanidad. En un marcado contraste, Miguel continuó con una nostálgica composición dedicada a su esposa, ausente del país, titulada “Sonidos de la ausencia”, donde le acompañó a la guitarra Aquiles Báez. En este primer segmento el cuatrista tuvo también como invitada especial a una de las más promisorias violinistas del país, Brenda Rengel.

El joven violinista Manuel Ortíz y la maraquera María José Castejón, quienes junto a Miguel conforman el trío Song 3, interpretaron una de las más conocidas piezas del repertorio venezolano, “El diablo suelto”. El exigente vals interpretado siempre como joropo compuesto por Heraclio Fernández fue la ocasión para que la hermosa maraquera nos dejara boquiabiertos. La inmediata y ensordecedora ovación dio paso a una composición del guitarrista Gustavo Medina llamada “La octava estrella” y que directamente alude a Guayana. Miguel destacó la composición de su coterráneo amigo explicando el origen del nombre y la importancia que tiene para el gentilicio de los guayaneses, especialmente Puerto Ordaz.

Poco a poco, Miguel iba tejiendo con su cuatro cada retazo musical que al final tendría buena parte de los elementos que conforman lo que llamamos venezolanidad, es decir nuestra Identidad. El concierto hasta ese momento, era como un tepuy, un plató donde la intensidad estaba presente en cada nota, donde Miguel contrastaba sin disminuir, donde cada canción y cada artista era un símbolo patrio.

Los afamados Rubén Gutiérrez (guitarra) y Gabriel Figueira (gaita celta), mejor conocidos como Gaélica, acompañaron a Miguel conformando un trío que mezcló sonoridades celtas con las del cuatro en un par de temas que fueron la ya emblemática “Mouras” y la reciente “Te vas”, canción que calca el éxodo venezolano y que está incluida en el nuevo disco de Gáelica. En esta ocasión retornó el violinista Manuel Ortíz.

Tras la movida presentación haría su entrada el virtuoso  y elocuente flautista Luis Julio Toro para acompañar a Miguel en “Tiempo”, un hermoso tema compuesto por Siso. La gran sorpresa y otro punto alto del concierto fue la participación del también virtuoso flautista Huáscar Barradas. Junto a Toro, el tema representó dos lenguajes musicales diferentes en un mismo instrumento titulado “Sin contratiempo”, donde una vez más participaría Brenda Rengel. Entre bromas y risas el final se acercaba con la rítmica “Con cuatro y con Patanemo”.  El bajista Gustavo Márquez, la conocida cantante Betsayda Machado y dos de los grandes vocalistas de la salsa como son Ángel Díaz y Marcial Istúriz, fueron otros de los músicos invitados a compartir esta Identidad. También una pareja de bailarines puso más candela sobre la tarima.

Llegado el momento del bautizo, todos los músicos tomaron la tarima y al centro de ésta el ingeniero de audio Darío Peñaloza, responsable de mezclar el álbum motivo de este concierto; Aquiles Báez, creador de Guataca Producciones (junto a Ernesto Rangel); Marcial Istúriz y el compositor Miguel Siso, dieron las palabras acostumbradas vertiendo un emblemático líquido en el disco para finalmente interpretar un mix de calipsos que puso la guinda a un concierto a casa llena por el que ciertamente valió la pena esperar.

¿Y es que acaso los retardos no son también parte de nuestra Identidad?

Leonardo Bigott