El debut de Genesis: 50 años de una fascinante revelación

El debut de Genesis: 50 años de una fascinante revelación

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Genesis

Genesis
From Genesis to Revelation
Decca. 1969. Inglaterra

 

Una de las más inspiradoras agrupaciones del rock progresivo y sinfónico es, sin lugar a dudas, Genesis. Un quinteto que en sus inicios conformaban el teclista Anthony Banks, el bajista Michael Rutherford, el guitarrista Anthony Philips, el baterista Christopher Stewart y un muchacho extrovertido llamado Peter Gabriel en la voz líder.

Compañeros de estudios en la prestigiosa Charterhouse, la banda nació de la unión de dos agrupaciones colegiales llamadas The Anon y Garden Wall a mediados de los años 60. El eventual resultado, años después, fue una colección de 13 composiciones (demos recopilados en 1967) bajo el nombre de From Genesis To Revelation, álbum que tuvo baja acogida, en parte por un diseño de carátula asociado más bien a la música clásica. La tapa, totalmente negra con el título del disco en letra gótica, era el primer contacto visual que en muchas tiendas fue colocado erróneamente en la sección de “música culta”.

Producido por Jonathan King, la banda nunca vio este álbum como su primer LP oficial. Ese importante crédito iría para el álbum siguiente titulado Tresspass (1970), obra que mostró una importante evolución y madurez respecto al LP que hoy nos ocupa por celebrarse este 7 de marzo su aniversario número cincuenta.

La primera tríada de temas comienza con la emblemática “Where The Sours Turns to Sweet” (Donde lo amargo se torna dulce), una de las más hermosas del álbum donde destacan cuerdas y metales, mientras Peter Gabriel nos invita insistentemente a acompañarle: “Esperamos por ti, ven y únete”, nos dice.

“Estás en las manos del destino” declara Peter en “In The Beginning”, un claro rock que contrasta con una letra ambiciosa que nos narra sobre el origen. Cierra este primer trío, “Fireside Song”, que con su “intro de piano” nos abriga con especial belleza “Mientras despunta el alba…”.

En “The Serpent” (La serpiente), encontramos algunas sonoridades que más adelante en la historia del grupo se revelan de un modo madurado. Los coros son parte interesante de esta pieza, la más extensa del álbum con 4’39” y un incipiente Gabriel que bascula entre la dulzura y lo enigmático.

El álbum prosigue con “Am I Very Wrong?”, en la cual se pregunta Gabriel ¿Estoy tan equivocado?, mientras las voces del grupo le acompañan en esta controversial odisea donde él cuestiona su existencia y donde le dicen “Esperamos tu vida no acabe”.

Gabriel ahora está “In the Wilderness” (en lo silvestre) y nos dice que “Todo lo que siente es música”. El recurrente piano tiñe de cierta belleza a este tema que cierra el lado A y en lo personal es uno de los más recordados. El piano final crea cierta nostalgia. Considero importante hacer saber que mis oídos llegaron a este LP unos 5 ó 6 años después de su lanzamiento. Ellos ya habían dejado la adolescencia, yo la comenzaba.

 

En “The Conqueror”(El Conquistador), con la que abran el lado B, se percibe parte de la melodía del tema anterior. Con un sonido más pop y característico de los 60, la banda nos ofrece este sencillo tema. En algún punto de esta historia la banda hubiera podido tomar una dirección más comercial al estilo de los Bee Gees, como se quería en algún momento. Sin embargo, la música de este seminal trabajo caló en los estratos del “underground” londinense con una reseña favorable en el International Times, publicación reconocida que para entonces enfrentaba dificultades y que en consecuencia llegaría en un pequeño porcentaje a una audiencia que solía estar en el orden de las 50 mil unidades, aunque para Gabriel se tradujo en “uno de los momentos más importantes de mi vida.”

La breve “In Hiding” (A escondidas) es otro de esos hermosos melódicos momentos tan recurrentes en este álbum. “Tengo mente propia” nos dice Peter Gabriel mientras al fondo percibimos las cuerdas, muy características y representativas de esa década.

One day” con su “intro de piano” deja a la voz de Gabriel quien con cierto desconcierto nos dice “No me mal entiendas, creo que estoy enamorado”. En “Window”, reconocemos un corno que siempre da ese aire de “realeza inglesa”. Las voces juegan un poco sobre las frases de Gabriel mientras Philips acompaña con su guitarra de 12 cuerdas. “Ven a verme, toma mi mano” nos canta Pete mientras el tema se diluye en “Limbo”, para poner la sentencia final en este movido tema.

The Silent Sun”, una sencilla composición que inicia con el piano y donde Peter nos dice, “El silente sol que nunca brilla, ella es el calor de mi amado corazón, el movimiento giratorio de las ruedas ¿puedes detenerlo y ver en torno?, nena ¿te sientes bien? Nada mal para unos adolescentes que trataban de abrirse camino en el difícil mundo de la música. Como la mayoría de los temas, éste es breve y sólo alcanza los dos minutos y medio.

Debo expresar acá que este álbum goza de mis especiales afectos a pesar de ser una música sin la malicia que dan los años, lo cual redunda en el claro resultado. Tal vez King esperaba una resolución más lucrativa pero ahora que ha pasado medio siglo y la historia le ha hecho un poco de justicia a este trabajo, es fácil comprender que la apuesta por un proyecto centrado en componer canciones fue, tal vez por inercia, consolidando en un super grupo que llenaría estadios.

La corta y nostálgica “A Place to Call My Own”, cierra el lado B y el disco, dejándonos una sensación de gran placidez.

Si bien From Genesis To Revelation fue el resultado de ideas plasmadas en unos demos, elementos como el uso de la guitarra de 12 cuerdas, una lírica cargada de romanticismo y existencialismo interpretados con un incipiente dramatismo, el discreto uso del teclado de Banks y los rasgos sinfónicos acá encontrados, ya nos daban una idea clara de elementos que se reflejarían en temas como “Visions of Angels”, “Dusk” o “Stagnation” en su siguiente placa discográfica Tresspass (1970) o incluso pinceladas de Nursery Crime (1971) y Foxtrot (1972) y que serían los ingredientes de un estilo musical que por una década nos maravillara con fascinantes historias y personajes.

El disco ha sido sucesivamente reeditado, con la adición de algunos otros temas de la época, que ayudan a conocer aquella todavía ingenua etapa formativa de una de las bandas esenciales en la historia del rock.

Genesis fue, al menos en los 70, el rostro más hermoso y seductor del progrock. Una música que nos introducía en esas fantásticas anécdotas y escenas que con buen gusto e inteligencia nos dieron una de las más atractivas propuestas musicales que posiblemente alcanzó su madurez con Rael en 1974.

Hoy celebramos medio siglo de su nacimiento.

Leonardo Bigott