El gran y emotivo Reencuentro de Gerry Weil con su público (C.C....

El gran y emotivo Reencuentro de Gerry Weil con su público (C.C. BOD) (Octubre 19, 2017)

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Gerry Weil

Gerry Weil (El Reencuentro)

Centro Cultural BOD, Caracas

(Octubre 19, ,2017)

 

Qué duda cabe del poder curativo que tiene la música. En el caso del maestro Gerry Weil ha sido un bálsamo tremendamente efectivo. La música es su vida. Su vida es música. Y así nos lo transmite. Desde que llegó a Venezuela hace 60 años, Weil lo ha dado todo y por ello la retribución del cariño y admiración del público nunca se hace esperar. Y mucho más ahora.

Desde el mismo momento en que Gerhard Weil, su hijo mayor, anunció la reaparición de su padre durante el Concierto Ladosis #47 realizado a su beneficio el pasado 27 de agosto, comenzó la expectativa a la vez que el beneplácito por la noticia de la rápida mejoría de su salud. Durante los meses previos, el maestro se había sometido a dos operaciones que lo habían mantenido algo alejado de los escenarios y de sus clases de piano. Para ayudarlo en los onerosos gastos se abrió una campaña internacional que gracias a sus muchos alumnos y músicos admiradores regados por el mundo tuvo un éxito rotundo.

En medio de su positivo proceso de recuperación se planeó este concierto, con el acertado nombre de “El Reencuentro”, un recital de piano solo, con su público cercano, como a él le gusta. En principio estuvo planteada la participación del beatboxer Jhoabeat, que en pasados conciertos ya había probado su sintonía y efectividad con Weil, pero finalmente compromisos fuera del país lo imposibilitaron. Sin embargo, la alternativa de Carlos “Nené” Quintero resultó acertadísima. El percusionista nunca decepciona y con su particular estilo lleno de matices, aportó color y texturas preciosistas a todas las piezas donde participó. Es claro el entendimiento entre ambos, tras varias décadas de colaboraciones.

Ante una audiencia muy emocionada, Weil apareció en el escenario con su bastón unos minutos después de las 7 de la noche y de una vez con el desparpajo y simpatía que lo caracteriza él mismo fungió de presentador, dio todos los agradecimientos a patrocinantes, aliados y a su equipo, y de inmediato se sentó en el piano para arrancar la velada con tres cortas y muy sensibles composiciones, las dos primeras nuevas (“El Reencuentro”, “Kiu-Pa”) y la tercera su acostumbrada improvisación que siempre titula “Free Play”.

Entonces, llamó a Nené, quien a partir de ese momento se quedaría en escena. Comenzaron con “Suite de jazz venezolano”, una especie de “medley” que une varias de las más representativas composiciones de  Gerry que abordan la música tradicional venezolana desde la perspectiva del jazz. Son ellas la conocida “Caballito Frenao”, “Hondo”, “Raíces”, “Mañana de campo en abril” y “Caracas a las once”, todas ellas compuestas en diferentes momentos pero que ha tocado muchas veces con Nené y por ello suenan siempre tan naturales. Siempre es un placer descubrir las variantes que entre un concierto ambos le imprimen a estos temas, demostrando que el componente de improvisación es esencial en si propuesta.

Uno de los aportes más interesantes a este concierto fueron las adaptaciones de Johan Sebastian Bach, a quien Weil reconoce como el “primer jazzista” de la historia y profesa una gran admiración. Sin duda, Bach es uno de los creadores más emotivos, prolíficos e influyentes de la historia y por ello su música ha sobrevivido lozana y sigue recibiendo todo tipo de tratamientos. Weil  escogió las Variaciones Goldberg, nombre de una composición para teclado que fue completada por el compositor barroco alemán en 1741. Denominada originalmente, “Aria con variaciones diversas para clave con dos teclados”, (Aria mit verschiedenen Verænderungen vors Clavicimbal mit 2 Manualen), la obra fue compuesta cuando Bach era cantor en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig y debe su nombre a su discípulo, el clavicordista Johann Gottlieb Goldberg, su primer intérprete.

Weil bromeó bautizando este experimento como JSBBB (Johann Sebestian Beat Box Bach). Probablemente por lo novedoso, hubo un exceso de miradas y gestos de Gerry hacia Nené, quien en la segunda variación se paró para tocar maracas, pero no era ahí. Sin duda, esta idea da para mucho.

Tras el homenaje a su compositor favorito la tónica varió, comenzando el trío de temas en los que Gerry canta. Primero “Ananda”, tema de su autoría que introduce en japonés y que intepreta con mucha pasión.

Parte de su venidero disco “Old Songs, Young Heart”, interpretó dos versiones ya clásicas en su repertorio reciente: “I´m Begging to See The Light” de Duke Ellington e “Imagine” de John Lennon, sobre cuya letra reflexionó al final recordando su época de hippie con el pelo largo y pantalones rotos y los sueños de hermandad entre todo.

Como falso final tocaron “Kingyo” (original de Billy Holiday), una fantástica pieza que levantó grandes aplausos. Como era de esperarse, el público rendido pidió otra y ellos complacieron con la delicada y emotiva composición de Nené Quintero, “Brisas del Ávila”, en la que hace uso del tubo flexible de PVC y una amplia gama de percusión menor para crear sonoridades parecidas a las que provoca el viento entre los árboles en el Ávila.

El concierto fue una maravilla, dos horas de plena emotividad de músicos y asistentes y que desde ya nos hace esperar con ganas la doceava edición de Navijazz el próximo 9 de diciembre, en formato sexteto.

Juan Carlos Ballesta