El incendiario debut de Santana 50 años después

El incendiario debut de Santana 50 años después

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Santana debut

Santana
Álbum debut
Columbia. 1969. EE UU

Santana es el homónimo álbum debut de la agrupación que durante más de 50 años ha contado con una de las guitarras con mayor identidad del planeta, las seis cuerdas de Carlos Santana.

Su salto a la notoriedad universal llegó, por un pago de favor a la congregación rockera de Woodstock, festival realizado dos semanas antes del lanzamiento de este disco, cuyo contenido fue tocado de manera magistral durante aquella histórica jornada y que lanzó a la banda a primer plano.

Esta primera impronta, en esencia instrumental y nacida de la libre improvisación, le añadió a su música elementos más convencionales pero sin perder esa esencia orgánica que aún caracteriza al sonido Santana. A sugerencia de su entonces manager, Bill Graham, Santana acogió la idea bajo la cual ha estado presente por más de medio siglo. Matices de música latina, jazz, rock y un poco de psicodelia siguen sonando frescos en el lienzo de esta leyenda que ha sabido además conjugar su vocabulario que aquellos de más reciente data, manteniendo así una fanaticada leal pero al mismo tiempo ganando nuevas audiencias.

Producido por Brent Dangerfield y la banda, este LP fue grabado en los estudios Pacific Recording de San Mateo, California, para el sello Columbia, produciendo dos sólidos sencillos “Jingo” e “Evil Ways”, logrando ubicar la última en la casilla 9 del top 10 estadounidense.

La obra gráfica de Lee Conklin nos recibe con grandes expectativas dado el éxito logrado en Woodstock. Pese a comentarios ambiguos de la época, el tiempo ha revalorizado este primer esfuerzo de la banda. Notoriamente, la Rolling Stone lo ha ubicado en el 150 entre sus top 500.

El explosivo contenido

El álbum abre con el instrumental “Waiting” que inicia con las congas, batería y órgano de Michael Carabello, Michael Shrieve y Greg Rollie, respectivamente, y la repetitiva y sólida línea de bajo de David Brown.  Carlos da suficiente espacio para tan solo descargar hacia final del tema con una sencilla línea melódica para cerrar con el tema inicial. Es un inicio que establece las premisas del sonido Santana, que se desarrollan a plenitud a partir del segundo tema.

Luego, nos atrapa con la mejor concebida “Evil Ways”, donde la estampa latina está claramente identificada con el sonido del cencerro. “Nena, tienes que cambiar esas diabólicas maneras antes que te deje de amar. Dios sabe que debes cambiar”. Tribulaciones clásicas de un amorío intenso. Rollie destaca con un excelente solo mientras Carlos sencillamente va marcando los acordes de la pieza. En sus cuatro minutos no hay desperdicio, el tema es completo. El timbal de Chepito Arias mantiene el vínculo con el bugalú. Carlos desgrana un solo hacia al final y nos convence de su talento como instrumentista.

Shades of Time”, “Savor” y “Jingo”, continúan nuestro debutante y celebrado LP. El primer tema inicia con Carlos acompañado de Greg al fondo. Es el segundo tema vocal del álbum, “Intenta hacerlo mejor…”, nos dice Santana. Carlos hace un efectivo solo. El tema está marcado por varios cortes que crean contrastes interesantes con un punto medio donde apreciamos la descarga de la percusión de Chepito Arias, Carabello y Shrieve. Rollie destaca al frente de la línea de percusión. Marcus Malone, percusionista que no fue acreditado cuando salió el disco, también participa.

Hace algunos años atrás, gracias a un periodista, Carlos Santana rescataría a Malone de la indigencia en una fascinante y conmovedora historia que desafía la realidad puede ser disfrutada completa aquí. https://www.youtube.com/watch?v=s2rVpnWnRUU

Los otros dos temas resaltan por un marcado acento en el uso de la percusión. Carlos funge más como un sonido incidental que sostiene las piezas. La instrumental “Savor” posee un endemoniado órgano Hammond de Gregg Rollie y gran solo de timbales de Chepito. Un aire ritualista se siente en el coro de “Jingo” tema que fue compuesto por el baterista nigeriano Babatunde Olatunji.

El lado B lo abre “Persuasion”, un breve tema que pareciera más bien un jam controlado. Greg descarga nuevamente sobre el órgano. Ésta pieza es seguida de un poco de blues teñido de jazz en un delicado contraste llamado “Treat”, que pasado el minuto se aviva para ofrecernos un buen instrumental de trazos latinos. Rollie, como siempre tras el teclado, con Carlos a un lado punteando en su inconfundible estilo, nos conecta de inmediato con una especial energía.

A los tres minutos y medio nos retorna al primer tema. Rollie va hilvanando frases para construir una pieza con espacios abiertos. “You Just Don’t  Care”, la más pesada del repertorio, contrastada con una controlada dinámica nos deja algo boquiabiertos y preguntándonos por qué fue ensombrecida. Representativa de la época, el lenguaje rock es más directo en esta pieza.

Finalmente, “Soul Sacrifice”, el tema estelar de este debut. Carlos nos atrae con su punteo y Rollie al fondo. Luego, las congas desatan toda una energía que se ve engrosada por la batería de Michael Shrieve, un muchachito para la época, el músico má joven de todos los que tocaron en Woodstock.

El bajo de David Brown, aunque circunspecto, efectivo a todo lo largo del álbum. El solo de Rollie al minuto cuatro nos captura entre sus sostenidos acordes. El volumen disminuye y de pronto nos encontramos entre una explosión de percusión y teclado. Con casi siete minutos, la pieza es la más extensa del LP.

Santana ha sabido mantener un claro balance entre el sonido de su guitarra y el resto de los instrumentos, intercambiando espacio con los teclados y en otros momentos con músicos de viento a lo largo de 50 años, a pesar de ciertos momentos y disco prescindibles.

Carlos es un estilo en si mismo que ha logado fusionar con solida eficacia un poco de blues, jazz, rock y un indiscutible y prominente sonido latino que le ha mantenido en la cúspide.

Medio siglo de este debut rompedor, un sonido que permeó a muchas bandas de los 70 de todo el planeta.

Leonardo Bigott