El magnífico encuentro de talentos del nuevo disco de Pablo Gil

El magnífico encuentro de talentos del nuevo disco de Pablo Gil

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Pablo Gil

Pablo Gil

Encuentros

Independiente. 2017. Venezuela

 

Dentro del jazz venezolano se han publicado varios discos muy interesantes en tiempos recientes y uno de ellos es el más reciente del reconocido y versátil saxofonista Pablo Gil. Como su nombre indica, representa un encuentro entre diferentes exponentes del género, instrumentistas y vocalistas, casi todos venezolanos, así como desde diversos ángulos.

Gil, ahora desde Miami, ha tratado de aglutinar en once temas su visión actual, como uno de los muchos músicos venezolanos fuera de su país. Para ello invitó a una representativa muestra vocal de ambos sexos para participar en 9 de los 11 temas, en los cuales se acompaña de una base de instrumentistas de gran nivel cuyo núcleo está conformado por Freddy Adrián (contrabajo), Carlos Peña Hernández (guitarra eléctrica) y José “Tipo” Núñez (batería), con la participación en varios temas de los trompetistas Noel Mijares y Edward Plater, Christian Montilla en el saxo alto y clarinete bajo, Antonio Mazzei en piano y teclados, entre otros. Gil, por su parte, además de su instrumento principal, el saxo, asume también los teclados y piano en varios temas.

El disco comienza con “Blame it On My Youth”, viejo estándar compuesto en 1934 por Oscar Levant y Edward Heyman, popularizado inicialmente por Bing Crosby. Gil invita a Marianella Rojas, quien realiza una exquisita vocalización en una versión sosegada que cuenta con un saxo aterciopelado. La continuación con el clasicazo de Johnny Mandel con letra de Paul Francis Webster, “The Shadow of Your Smile”, es un acierto, en especial por la participación de Guillermo Carrasco, quien hace una vocalización estupenda. Tomando en cuenta que este tema ha sido versionado de diferentes maneras por una pléyade de intérpretes que incluye a Shirley Bassey, Andy Williams, Chris Montez, Al Martino, Perry Como, Nancy Sinatra, Astrud Gilberto, Peggy Lee, Sammy Davis, Jr., Sarah Vaughan, Frank Sinatra, Tony Bennett y muchos más, esta versión califica entre las mejores.

Con el tercer tema sobreviene una sorpresa ya que del sofisticado sonido jazzístico de los dos primeros, Gil brinca a la salsa junto al sonero Marcial Istúriz, piano de Johnny Kotock, los timbales de Tony Succar y la percusión de Frank Lemus Seijas. El bolero “Desesperanza”, compuesto por la valenciana María Luisa González de Escobar y que popularizó a finales de los años 40 el recordado tenor Alfredo Sadel, adquiere un tumbao afrolatino con ciertas reminiscencias a Guaco. Su inclusión en este álbum podría ser del agrado de algunos, aunque a decir verdad pareciera haber sido introducido con calzador.

El desarrollo natural es retomado con “Our Love is Here to Stay”, otro gran clásico del American Songbook, composición del prolífico dúo de George e Ira Gershwin. Lo interpreta en gran forma la cantante Beatriz Occeas, con fenomenal guitarra de Peña Hernández. La pieza de compositor anónimo del folclore venezolano, “Pajarillo verde”, es conducida magistralmente por el contrabajo de Freddy Adrián y la sensible vocalización de Laura Guevara. Los clarinetes bajos de Montilla y Raúl Eduardo Rodríguez, contribuyen con el sensual mood.

Otro tema inmortal escogido fue “Midnight Sun”, originalmente un instrumental compuesto por Lionel Hampton y Sonny Burke en 1947, al que luego James Mercer agregó letra y la interpretación de Ella Fitzgerald convirtió en standard. Gil eligió acertadamente a la cristalina voz de Hana Kobayashi para abordarlo. Ella se luce junto a la base rítmica de Núñez y Adrián. El desfile de grandes voces prosigue con la fantástica y polifacética Betsayda Machado, quien canta una increíble versión jazzeada de “Corral de ordeño” de Simón Díaz. Gil, ayudado por el contrabajo de Adrián, las trompetas de Mijares y Plater, la guitarra de Peña que inocula un dosificado veneno, y especialmente por la excelente percusión de Yonathan Gavidia, transmuta esta tonada en un atractivo jazz venezolano.

Aparece entonces otra grande, Biella Da Costa, para interpretar “Old Devil Moon”, tema de Burton Lane con letra de Yip Harburg compuesta en 1947 para el musical “Finian’s Rainbow” y que entre otros, fue interpretado por Sarah Vaugham y Fran Sinatra. Es quizá el tema que menos se transforma y cuenta con un estupendo Antonio Mazzei al piano.

El álbum sigue con “What is This Thing Called Love”, con la expresiva voz del crooner Gian Faraone, compuesta por Cole Porter en 1929. Adquiere aquí un groove jazz rockero que podría acercarla al sonido de Blood Sweat & Tears. Gran riff de guitarra y gran batería.

La parte final del disco la componen dos largos temas del pianista colombiano Martín Bejerano, con quien Gil tocó en Venezuela en el año 2015, tanto en el Festival de Jazz de El Hatillo como en la que hasta ahora es la última edición del Festival Internacional de Jazz de Barquisimeto. Es, por supuesto, el invitado especial en ambas (“B Radley” y “New Tune”), quien las interpreta con especial mimo acompañado por los mismos músicos de aquel año, diferentes a los que participan en todos los temas anteriores: Abelardo Bolaño (batería) y Carlos Sanoja (bajo eléctrico). En ambos casos, el despliegue instrumental es generoso, sin caer en los excesos de virtuosismo pero con peso específico sólido.

La portada, inspirada en los coloritmos de Alejandro Otero, es muy adecuada para describir visualmente el fondo de este disco, lleno de variedad cromática. Contribuye la excelente grabación realizada por David Pérez (Rock and Folk) y Edgar Espinoza (Velvet), con edición de Javier Casas y la mezcla y masterización de Rafael Rondón.

El disco fue posible gracias al patrocinio de la Oficina de Asuntos Públicos de la Embajada de Estados Unidos en Venezuela.

Es, sin duda, una de las mejores producciones venezolanas de 2017.

Juan Carlos Ballesta