45 años de la épica cirugía cerebral de Emerson, Lake & Palmer

45 años de la épica cirugía cerebral de Emerson, Lake & Palmer

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Brain Salad Surgery

Emerson, Lake & Palmer

Brain Salad Surgery

Manticore. 1973. Inglaterra

 

El pintor suizo Hans Ruedi Giger (†) fue el responsable de la macabra imagen que es nuestro primer contacto visual con una de las obras musicales más sólidas del progrock, Brain Salad Surgery (Cirugía de Ensalada de Cerebro), hechizante título de la cuarta placa discográfica del virtuoso trío Emerson, Lake & Palmer.

La obra es el reflejo de una madurez musical envidiable. La atractiva portada de Giger, en aquellos días de acetato, simplemente consistía de dos hojas dispuestas, una a cada lado, que al levantarlas revelaban el tétrico rostro, mitad osamenta y mitad piel, de una fémina acostada sobre una máquina que pareciera torturarla ejerciendo presión en cada lado de la cara. Debajo de ese fantasmagórico rostro, el logo del fantástico trío.

Producido por el bajista y cantante líder Greg Lake (†), bajo la ingeniería de Geoff Young y Chris Kimsey, nuestros oídos son invadidos por los acordes del órgano de Emerson y la batería de Palmer. Es “Jerusalem”, una suerte de himno cuya letra es un poema del escritor William Blake que data del siglo 19. La música le fue adaptada por Hubert Parry a principios del siglo 20 y cuya abrumadora popularidad se ha mantenido con el pasar de los años. La siempre corpulenta voz de Lake nos canta, “¿Y esos pies del pasado caminaron sobre las verdes montañas de Inglaterra? ¿Y fue visto el Cordero Sagrado de Dios en estos verdes y agradables pastizales? La hermosa melodía nos seduce con grandiosidad en parte por la percusión de Palmer. La estrofa final revela el tratamiento heroico del trío: “No cesaré mi mental lucha, tampoco se dormirá la espada en mi mano hasta haber construido Jerusalén en las placenteras y verdes tierras de Inglaterra”.

Tras esos breves 2’45”, Keith Emerson (†) nos sorprende con un instrumental del argentino Alberto Ginastera, considerado uno de los más relevantes músicos del siglo pasado cuya obra abarca operas, ballets, música de cámara, piezas para órgano y piano. De este último Emerson escogió Toccata, una adaptación del cuarto movimiento para piano del compositor austral y que es un testimonio fiel de la grandiosidad del mago de las teclas inglés. Excepcional en su ejecución, la pieza refleja la sorprendente técnica de Keith. Luego es Palmer quien a partir del minuto tres nos demuestra toda su habilidad en la batería. La excepcional dinámica de estos 7’23” nos deja atónitos por las diversas sonoridades que se desprenden del sintetizador. El temperamento dramático nos enloquece y obstina.

 

https://youtu.be/MgaETQh4uXg

 

Y como todo excelso grupo, esa ensordecedora avalancha sonora desaparece para dejar escuchar la voz del bajista en la dulce “Still… you turn me on” (Aún me apasionas). En esta hermosa balada rock Lake arpegia sobre la ambientación del teclado de Keith y nos canta: “¿Quieres ser un ángel, quieres ser una estrella, quieres tocar algo mágico en mi guitarra? ¿Quieres ser un poeta, quieres ser mi cuerda? Puedes ser cualquier cosa… ¿Puedes ser el amante de otro clandestino? Puedes ser incluso el hombre en la luna…”. Un breve acento de la guitarra eléctrica es un hermoso detalle de esta sencilla composición. La variada sonoridad de los teclados de Emerson es combinada con refinado gusto y sin excesos. “Ves que no importa, cuando eres enterrada en un disfraz de oscuros lentes en tus ojos, y aunque tu carne haya cristalizado aún me apasionas, sí, oh sí, aún me apasionas…”

 Luego es la divertida “Benny, The Bouncer” (Benny, El Guardia), donde el teclado con efecto de pianola nos ubica en una suerte de western. Lake relata: “Benny era un guardia en el Palais de Dance, él cortaría el rostro de tu abuela por la más mínima cosa, te vendería en pedazos, él pensaba que era el peor hasta que conoció a Sid el salvaje…”.  Uno de pronto se ve lanzado a alguna escena del “western espagueti” de Sergio Leone The Good, The Bad and The Ugly. ¿Qué hace esta pieza aquí? Pudiera uno preguntarse. Pero Emerson siempre fue cercano al ragtime y al piano honky tonk. La conocida melodía del film no es sugerida aquí pero la historia en algo nos la recuerda. La letra fue escrita entre Lake y el laureado Pete Sinfield.

El bufo instante se disipa y viene entonces la primera parte de una de las obras magnas del trío y el género: “Karn Evil 9” (Hito Diabólico 9) cuya estructura está conformada por dos partes cada una con subdivisiones llamadas “impresiones”. La primera de ellas concluye el lado A, “Karn Evil 9: 1st. Impression Part 1”. El órgano de Emerson inicia esta primera impresión con Lake cantando: “Fría y nublada mañana, escuché un alerta en el aire sobre la era del poder donde nadie tenía ni siquiera una hora para compartir, donde las semillas se han marchitado, niños silenciosos tiritan en el frio, sus rostros ahora atrapados en la mirada de los chacales… allí estaré, allí estaré, allí estaré…”  A lo largo de sus 8’37” el trío se despliega con maestría en uno de los momentos más estelares de su carrera. Cada hito diabólico destila malicia con virtuosa pasión. A mitad de tema Keith construye una de las melodías más recordadas del trío. Nuevamente es la diversidad del teclista la que poco a poco nos atrapa una y otra vez.

Los tres hitos restantes ocupan el lado B del álbum. “Bienvenidos mis amigos al show infinito, nos encanta que hayan podido venir, entren, entren, tras el vidrio yace una brizna de hierba, cuidado al pasar, muévanse, muévanse”. Palmer y su descarga en la batería nos recuerdan gloriosos momentos. La segunda impresión de esta segunda parte es un instrumental que inicia con Palmer y luego Keith Emerson quienes nos dejan escuchar un poco de jazz. Otro magistral momento del teclista. Lake al bajo es el otro bastión de esta rítmica pieza. El extenso solo de Keith alterna teclado y piano. Es entonces hacia el minuto tres que el piano queda solo y el temperamento cambia. Bajo y piano van dialogando en un lenguaje contemporáneo con ligeros tintes surrealistas. Keith acentúa las notas altas e incorpora diversas frases. Palmer le acompaña en la melodía. La batería se une al piano en un maravilloso solo que de pronto nos encuentra en la Tercera Impresión “El hombre solo, nacido de las rocas, sellará el polvo del tiempo, sus manos golpearán la llama de su alma, ata cuerdas a un árbol y cuelga al Universo, hasta que los vientos de la sonrisa soplen fríos”. La sencilla melodía con aires de gloriosa conquista se va desarrollando hasta el gran final. El electrónico final que va de un canal a otro culmina abruptamente. Sinfield contribuye a la letra.

https://youtu.be/P19BpRijJD4

 

https://youtu.be/gnbIViHX5b8

 

 

Brain Salad Surgery es una gran gema musical. Si bien no existe un balance en el repertorio, sus marcados contrastes son atractivos. Debo recordar que no se trata de un álbum conceptual y tal vez ello haya influido en este repertorio un tanto dislocado pero en el cual cada pieza tiene un algo que decir. Tal vez “El guapetón Benny” sea, paradójicamente, el lado oscuro del álbum pero es también un poco de divertimento dentro de la ambiciosa propuesta de este trío que viviría serias transformaciones después de editar esta gran obra. Sin embargo, siempre habría espacios para la dulzura y el mágico esplendor de tres músicos de gran sensibilidad artística que en el caso de Emerson le precipitaría a una muerte inducida. La desaparición física de Lake y Emerson acabó con el trío, una perfecta combinación de un virtuoso teclado con una batería en ocasiones melódica, un bajo expresivo y la dulce guitarra acústica de una de las voces más grandiosas del progrock.

Leonardo Bigott