Eruca Sativa: el poder de dos mujeres y un hombre

Eruca Sativa: el poder de dos mujeres y un hombre

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Eruca Sativa

Hace diez años tres músicos con pasado musical distinto unieron fuerzas en la ciudad de Córdoba, Argentina. Son ellos Lula Bertoldi, Brenda Martín y Gabriel Pedernera, poder femenino en voces y cuerdas potenciado por la fuerza de una batería masculina. Una sinergia que funciona muy bien luego de cinco discos. En su primera visita a España y Europa, encontrarse de frente con el musculoso rock de este trío es una suerte.

Juan Carlos Ballesta @jcballesta

Fotos: Óscar Ribas Torres @oscarribast

 

Desde que Grace Slick con Jefferson Airplane y Janis Joplin surgieron como las voces femeninas más representativas del rock de la generación de la contracultura en la segunda mitad de los 60, el rol de la mujer en el rock comenzó a ganar terreno. Ya en otros géneros como el soul y el jazz su liderazgo era más común.

Fue, sin embargo, Patti Smith la que consolidó ese poder desde que lanzó su álbum debut, Horses, en 1975. Los grupos con presencia total o mayoritaria de mujeres se hicieron cada vez más comunes en la era del punk, el post punk y la new wave de los años 80. Grupos como The Slits, Go Go´s, The Raincoats, The Bangles, The Runaways, sin presencia masculina, o muchos otros de naturaleza mixta como The Pretenders, Blondie, The B 52’s, Siouxsie & The Banshees, The Primitives, Transvision Vamp, Cocteau Twins, The Sugarcubes y un largo etcetera no podrían haber existido sin la presencia fundamental de sus cantantes, guitarrista y compositoras. Desde los 90 el universo femenino dentro de la música es sorprendentemente amplio, imaginativo y fascinante.

El tiempo no ha hecho sino acrecentar la importancia y el protagonismo femenino. Los ejemplos son incontables. Hispanoamérica no ha sido la excepción, aunque quizá no en la misma proporción que en el mundo musical anglosajón. Afortunadamente es posible toparse con grupos con actitud y potencia roquera de primera categoría como el trío argentino Eruca Sativa, que luego de diez años en la carretera, cuatro discos de estudio y uno en vivo, saltaron finalmente el charco para aterrizar en España y comenzar así una nueva siembra en su ascendente carrera.

Lula Bertoldi (voz principal, guitarra), Brenda Martín (bajo, voz) y Gabriel Pedernera (batería, coros), formaron la banda en Córdoba, desde donde editaron su primer disco La Carne en 2008, con el que comenzaron a llamar la atención. Mudados los tres a Buenos Aires enfrentan su siguiente álbum, Es (2010), con David Lebón como invitado, con el cual obtuvieron varios reconocimientos. El sonido del trío se solidifica con el tercer trabajo, Blanco (2012), que cuenta con otro invitado de lujo: Fito Páez.

Tras el disco en directo, Huellas digitales (2014), en el que incorporan teclados, percusión y vientos, el trío logra seguir subiendo escalones. Colaboran otros ilustres argentinos como Aníbal Kerpel, Gustavo Santaolalla y Adrián Sosa, quien lo produce. Barro y fauna (2016) es el más reciente de sus trabajos

Varios países de Latinoamérica han sido testigos de la fuerza telúrica de Lula, Brenda y Gabriel, entre ellos México, Colombia, Uruguay, Chile y Cuba. En su primera visita a España, presenciamos la grabación de un mini show para el programa “Música en Palacio”, del canal digital de la Casa de América en Madrid, tras de lo cual conversamos, café en mano, con Lula (L), Brenda (B) y Germán (G).

¿De dónde proviene el nombre y cuál es su significado?

L: Tiene que ver con la génesis de la banda hace 10 años. Cada uno venía de formar parte de otros proyectos y nos dimos cuenta que musicalmente teníamos un norte artístico que compartíamos. Cuando decidimos que éste fuera nuestro grupo central, el nombre fue importante. Proviene de “oruga” que sufre un proceso de metamorfosis que metafóricamente nos gustó mucho y le pusimos Eruca Sativa, en latín, que significa Oruga Salvaje. También nos dimos cuenta que Eruca significa Rúcula

¿Qué hacían antes?

B: Gabriel y yo tocábamos en un grupo de jazz fusión con algunas influencias latinoamericanas, y con Lula habíamos coincidido en otra banda de rock.

G: Yo hacía mucho folclore argentino y hip hop. Cada uno venía de un lugar distinto pero teníamos en común el rock, así que nos enfocamos en el nuevo proyecto.

¿En qué momento de la historia sienten que dieron el brinco?

G: En la mayor parte del mundo no hemos dado ningún brinco (risas), seguimos en el underground. En Argentina el crecimiento se fue dando de forma natural, de manera escalonada. No hubo ninguna canción específica que sonara muchísimo en radio como para que diéramos un brinco gigante de repente. Cada disco produjo un crecimiento de público y medios, no de un día para otro.

L: El proceso ha sido poco a poco. Cada año fuimos obteniendo reconocimientos. Comenzamos a aparecer en los favoritos de radios pequeñas, luego en otras más grandes. En algún momento nos dimos cuenta que el crecimiento nos permitía dedicarnos a la banda. Fue en 2012.

Quiere decir que desde hace seis años viven de la banda, algo que a los músicos de rock les cuesta mucho lograr y mientras tanto comparten otros trabajos y actividades.

B: Ese disco de 2012, Blanco, estuvo nominado a los Latin Grammy y eso nos ayudó a ganar cierta relevancia. Nos abrió muchas puertas en Latinoamérica, los medios comenzaron a prestarnos atención. Entonces pudimos dedicarnos por completo al trabajo con la banda.

¿Cuál fue el primer país fuera de Argentina que les prestó atención?

B: Fueron México y Colombia, donde tratamos de ir con frecuencia. Aunque también hemos ido a Chile, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Cuba.

¿Cómo y cuándo surgió esa oportunidad de tocar en Cuba?

G: Fue en 2016. Nos invitaron al Festival Patria Grande al cual siempre invitan a algún grupo de otro país.

B: Nos había recomendado una banda argentina amiga, Carajo, la cual había ido anteriormente.

¿Qué tuvo que pasar para cruzar el charco y aterrizar por primera vez en España?

G: Fue gracias a que conocimos al promotor Jesús Lumbreras quien nos vio tocando en un festival en Colombia. Entonces nuestro manager comenzó a planearlo con él y pasó antes de lo pensado.

Haber podido presenciar justo ahora la grabación en directo me permitió percibir con mejor precisión ciertas influencias, como Les Claypool en el caso del bajo. ¿Cuáles son sus referentes más notables?

B: Definitivamente Les Claypool y Primus es una de mis influencias más importantes. Hay otras, pero esa es muy significativa.

L: A mí me gustan mucho Jimi Hendrix y Gustavo Cerati

¿En qué momento comenzaron con sus instrumentos?

B: Yo tocaba guitarra antes y comencé con el bajo a los 21 años y por supuesto Claypool fue una inspiración. Me gustó la sensación del bajo y me cambié cuando lo pude tocar con una batería. Me gusta esa sensación de poder, aunque me llevó un tiempo acostumbrarme.

L: Yo comencé a tocar guitarra a los 12 años. Mi abuela había intentado que aprendiera piano, pero fracasé (risas). Me acompañaba cantando.

Gabriel, ¿Cómo te sientes en el backing de dos fieras como Lula y Brenda? (risas)

G: Me siento muy bien. Asumo mi papel y me encanta porque lo que pasa alrededor mío es magistral. No tengo que cubrir el rol de nadie ni tapar huecos.

¿Cómo es el proceso de composición? ¿Alguien lleva alguna idea y la pulen entre todos?

G: Eso depende. Algunas veces una canción surge desde el medio de un ensayo y hay otras que llegan a la sala casi completas o con una idea muy importante. Es cuestión del momento.

¿Qué inspira los textos?

L: A mí me cuesta mucho obligarme o inducirme a hablar o escribir sobre un tema determinando. Por ello, los temas surgen solos, prefiero dejar que la mano escriba sola.

B: Muchas veces la letra viene de la música. Es muy lindo cuando una melodía te trae frases y después descubres que la canción está hablando de eso. Hay veces que un detalle dispara una melodía y una letra. Por supuesto hay temas que nos tocan a los tres y se encuentra más rápido.

¿Cómo se ubican en el contexto del rock argentino actual? En tiempos recientes Argentina no ha proyectado grandes nombres fuera de sus fronteras como pasó en los 70, 80 y 90.

B: Nosotros estamos haciendo todo con mucha pasión. Quizá las cosas han cambiado mucho, el público está más diluido porque hay mas oferta, más plataformas para difundir. Hay más herramientas. Todo tiene que ver con lo que uno ofrece. En los últimos años en Latinoamérica ha habido bastante atención en grupos de hip hop.

G: Son momentos muy distintos. La escena argentina cambió, se movieron los focos. Hay ahora otro tipo de música. Dentro del rock creo que no hay una banda como Soda Stereo, no hay gente que haga discos como Canción Animal, Dynamo o Sueño Stereo, y no vale repetir lo que ya se hizo. No sé cuando vaya a pasar algo así de nuevo.

L: Cada década tiene sus características y ahora todo es distinto. Con un click estás en todo el mundo, pero hay demasiada variedad y hay que ser muy creativo para distinguirse entre tantas propuestas.

G: Antes los discos tenían que estar en la radio y en las bateas de las tiendas. Si eso siguiera siendo así ahora solo estarían Maluma y cosas similares. Pero lo mágico de esta época es que la decisión siempre la tiene la gente.

L: Hay que cuidar eso. La libertad hay cuidarla

¿Qué vislumbran en el futuro cercano tras esta primera parada en Europa?

L: Ya estamos pensando en el nuevo disco y estos conciertos vienen muy bien para oxigenarse.

B: Esta es la siembra y seguiremos trabajando duro.

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