La honesta y conmovedora noche de Fabrizio Cammarata

La honesta y conmovedora noche de Fabrizio Cammarata

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Fabrizio Cammarata

Fabrizio Cammarata y banda
Costello Club, Madrid
(Mayo 6, 2019)

Aunque la asistencia un lunes no fue tan numerosa, el íntimo ambiente creado en Costello fue notable y seguros estamos que cada una de las personas que asistió terminó conmovida por el fantástico performance del cantautor italiano, inmerso en la gira de su nuevo disco Lights.

Fue una presentación de esas que genera empatía inmediata, lo cual se debió no solamente a las magníficas canciones que emanan de su talento como compositor y su expresiva voz, sino a su manera honesta de interpretarlas y la simpatía innata que lo hace muy cercano al público.

Fabrizio tocó en formato cuarteto. Salió y saludó con un “buenas noches” y de inmediato dio el pistoletazo de de salida con la estupenda “Run Run Run”, que nos trajo a la mente el Peter Gabriel de su primera etapa solista. “A veces buscamos las respuestas mirando las estrellas”, fueron sus palabras antes de tocar la preciosista “Cassiopea”, una de sus pocas canciones en la que introduce líneas en italiano.

Ensambló un repertorio en el que ninguno de sus discos quedó al margen. Del disco de 2014 junto al guitarrista Francesco «Paolo» Fuschi, Skint and Golden, escogió “My Salvation” y “Shine” –con un pegadizo coro que recuerda a Cat Stevens-, las cuales sirvieron para que el bajista Carmelo Drago y el teclista  Donato di Trapani se lucieran por primera vez. Fabrizio, siempre muy conversador, elogió el día espléndido que hacía en Madrid.

El disco Of Shadows (2017) recibió su primera revisión con la nocturna pieza “In the Cold”, la cual permite lucirse de nuevo a Drago. Las mujeres y los amores son por supuesto una fuente de inspiración para Cammarata y una de las canciones con nombre de mujer es “Myriam”, de su segundo disco, Rooms (2011), que tocó solo con su guitarra acústica. Para el exquisito siguiente tema, “Hold and Stay”, pidió ayuda a los presentes y aunque parecía fácil chasquear los dedos, en realidad fue difícil mantenerlo a lo largo de tres minutos.

Tras explicar que sus dos discos recientes son como hermanos, uno de sombra (Of Shadows) y otro de luz (Lights), tocó la dolorosa “You’ve Been On My Mind”, que termina de manera muy intensa. Volvió a llamar a su banda para abordar el resto del concierto y con la batería de Giorgio Bovi se dio inicio “Eileen”, otra emotiva canción con nombre de mujer, con soberbia línea de bajo. Fue seguida por “My Guitar at 4 a.m.”, una conversación entre él y su guitarra, que cierra el reciente disco.

Una fantástica adición al repertorio fue “Misery”, una canción del disco Rooms de aroma country folk, que aun sin la participación de Joey Burns (Calexico) sonó fantástica. Hay maravillas en el repertorio de Fabrizio y otra de ellas es “KV”, una canción que fácilmente podría ser un éxito de radio. Pretendía despedirse pero ofreció otro tema (de sus favoritos, según confesó), escrito una noche de insomnio en Córdoba: “Long Shadows”. Ciertamente de espíritu nocturno.

El inmejorable y sorprendente cierre de este concierto apuntaba ser con la conmovedora y desgarradora versión del clásico mexicano “La Llorona”, con la que demuestra cuanta admiración siente por Chavela Vargas. Pero, ante el agradecimiento colectivom nos regaló dos últimas gemas. Primero “Antananarive” -con todos haciendo coros-, un bálsamo en la onda del más optimista Paul Simon y Bob Marley (incluidos unas estrofas), que abre su álbum debut, The Second Room (2007); y finalmente “Timbuktu”, otro de esas composiciones en la que revolotea el Gabriel de “Solsbury Hill”.

Grande y humilde Fabricio Cammarata y sus tres músicos. Agradecidos con su entrega.

Juan Carlos Ballesta