Festival DCODE 2019: la fiesta colectiva de la nostalgia y el futuro

Festival DCODE 2019: la fiesta colectiva de la nostalgia y el futuro

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Dcode 2019
Foto: Christian Bertrand

Campus de la Universidad Complutense, Madrid

(Septiembre 7, 2019)

 

El auto denominado último festival masivo de verano en Madrid cumplió con una jornada variada y colorida, con propuestas para diferentes gustos -emergentes y consagradas, pasado y futuro-, atractiva oferta gastronómica, horarios con total precisión y logística que funcionó sin incidencias.

Como siempre pasa en un festival de estas características, la mayoría asiste por uno o varios nombres, lo que se nota durante cada performance. Mientras muchos disfrutaban de un concierto, otros se adelantaban a tomar posición delante de otro escenario, al tiempo que algunos socializaban o aprovechaban a comer.

DCODE de día

La visible estrategia de los productores fue arrancar con bandas de arrastre local en el escenario techado Elite. Carolina Durante cumplió muy bien ese cometido logrando que a las 12 del mediodía ya hubiera una cantidad considerable de público mayor a la que habitualmente asiste a un festival a esa hora cuando delante tiene una larga jornada. Funcionó la táctica y la onda expansiva en el ánimo quedó sembrada, sobre todo tomando en cuenta que la banda madrileña afrontó una última parte “a pelo”, sin amplificación y con el público entregado.

Luego le tocó a la novel banda irlandesa Picture This, que convocó a muchos compatriotas que se ubicaron cerca del escenario y no pararon de aplaudir, cantar y mostrar banderas. Es un pop bien hecho, pero sin malicia.

Prácticamente todos los presentes en el campus de la UCM a las 14:40 de la tarde se aglomeraron para disfrutar de la infalible propuesta de La Casa Azul, en un año en el que estrenaron nuevo disco, La gran esfera.

Su pegadizo electro pop con deudas a Pet Shop Boys, Erasure, OMD, New Order y otros iconos del synth pop no deja a nadie indiferente. Con Guille Milkyway como conductor, y un escenario futurista, armaron una tempranera fiesta colectiva con clásicos imperecederos como “La revolución sexual” y otros temas mucho más recientes que ya optan a esa categoría como “El final del amor eterno” o “Podría ser peor”.

Dcode 2019

Dcode 2019
Foto: Christian Bertrand

Apenas terminado el concierto del grupo barcelonés se abrió el acceso a los dos escenarios principales y con el Sol a plenitud, la multitud se congregó para disfrutar de Viva Suecia, con dos músicos de apoyo, uno de ellos para suplir en la guitarra al cantante Rafa Val impedido por una fractura en un dedo. El bajista Jess Fabric había estado con fiebre hasta minutos antes, pero nada de eso impidió que los murcianos ofrecieran un conciertazo, aprovechando para anunciar la publicación de su nuevo disco El milagro el próximo 4 de octubre.

Las dos nuevas piezas conocidas, “Lo que te mereces” y “Todos tenemos fe”, lucieron robustas en directo. El momento álgido fue con “Hemos ganado tiempo”, durante el cual Rafa bajó del escenario y fue cargado por el público.

Dcode 2019
Foto: Mónica Arévalo

El escenario #2 fue estrenado por St Woods, joven proyecto madrileño que suena un tanto derivativo, con uso del auto tune como recurso recurrente. A ese punto de la tarde el escenario Elite comenzó a sufrir por las coincidencias en los horarios.

A la banda ganadora del concurso BCODER pocos la vieron, mientras que el simpático e hiperactivo cantautor folk escocés Gerry Cinnamon y la joven promesa española Gabriela Richardson coincidieron en sus presentaciones. Optamos por ver parte de ambos shows, el primero solo con su guitarra se apropió de la gran tarima, corriéndola de un lado a otro. Mientras, Gabriela, acompañada de dos productores/Djs demostró carisma y maneras que hacen intuir un estupendo porvenir.

Dcode 2019
Foto: Mónica Arévalo
Dcode 2019
Foto: Christian Bertrand

Uno de los momentos álgidos del festival fue el concierto del pianista, cantante y compositor inglés Tom Odell, un auténtico prodigio que mezcla blues, rock y canción pop en la tradición de grandes pianistas de similar temperamento musical como Elton John, Billy Joel, Leon Russell, Joe Jackson, Ben Folds o incluso Jools Holland (en su programa de TV hizo su debut en público en 2012). Odell cuenta con una banda de primera categoría, que le da aire para realizar un impecable show, que incluye subirse sobre el piano de cola a dirigir el final de una pieza. Hay que decir que en directo canciones como “I Know”, “Still Getting Used to Being on My Own”, “Can’t Pretend” o «Hold Me” suenan más desatadas que en sus tres discos. También deslizó una versión de “Imagine”. Tom sobrevivió al calor no sabemos cómo.

Dcode 2019
Foto: Xavi Torrent

En el escenario #1 Miss Cafeina puso a muchos a bailar con su desprejuiciada mezcla de ritmos de inspiración ochentera con pinceladas disco-funk y de Madonna con su acercamiento a “Vogue”. El cantante Alberto Jiménez no paró de hacer comentarios de cierta acidez que muchos no tenían idea realmente hacia quien iban dirigidos.

Se lo puso difícil a Anteros en el escenario Elite, pero no pretendíamos perdernos el pegadizo indie pop con referencias a Blondie de la banda londinense, cuya carismática cantante, Laura Hayden, se lució.

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Foto: Christian Bertrand

Una considerable cantidad de los asistentes esperaba con ansias a Eels, la banda de Mark Oliver Everett a la que tocó presentarse cuando ya el sol comenzaba a ocultarse. Y no decepcionó. Un eufórico Everett, así como sus tres estupendos músicos (The Chet en la guitarra, Big Al en el bajo y el debutante baterista Little Joe, a quien introdujeron con un corto tema con humor muy a lo Frank Zappa), no pararon de bromear a lo largo de un show basado en el lado más rock de su repertorio, con cercanía estética a Wilco, Tom Petty, Captain Beefheart o The Who.

Fue un total placer escuchar temas como “My Beloved Monster” del primer disco de 1995, la divertida “Flyswatter” de Daisies of the Galaxy (2000), la infecciosa “Prizefighter” de Hombre Lobo (2009) o temazos del reciente The Deconstruction (2018) como “Bone Dry”, entre otros.

Al final, en una de sus ingeniosas salidas, Everett mandó bendiciones al público madrileño, a Brian Wilson, Pete Townsend, Prince (presentes en el repertorio) y Ringo Starr, agradeció y se despidió, dejando a la banda tocando el minuto final de la suite de Abbey Road, en claro tributo al último disco grabado por The Beatles, que este mes cumple 50 años. Quedaba claro que Eels jugaba en otra liga muy distinta al resto del cartel.

DCODE de noche

La mesa había quedado servida para la presentación de The Cardigans, la banda sueca que con seguridad iba a remover recuerdos en muchos interpretando el exitoso cuarto disco, Gran Turismo (1998), con temas inolvidables como “My Favorite Game”, “Erase/Rewind” y “Hanging Around”, a los que lógicamente agregaron algunos otros infaltables como “For What It’s Worth”, “You’re the Storm”, “Communication”, “Lovefool” -la más coreada por todos- y “I Need Some Fine Wine and You, You Need to Be Nicer”.

Lo mejor de todo: la voz espléndida y gran presencia de Nina Persson y el carácter más rockero y sólido que toman las canciones en directo. Por ahora, no se avizora nuevo material en la carrera de The Cardigans

Dcode 2019
Foto: Christian Bertrand

Listón alto para Amaral, cuyo concierto había sido anunciado en la rueda como especial, por la coincidencia en el lanzamiento de su nuevo disco, Salto al color. Qué duda cabe del arrastre que posee. Ante el escenario #2 se congregó una inmensa cantidad de gente, mucha de la cual había llegado algo tarde al festival. “All Tomorrow’s Party” de Velvet Underground + Nico, fue el sorpresivo tema que sirvió de introducción.

Una inmensa Eva Amaral, junto al guitarrista Juan Aguirre y una banda de altos quilates, repasó conocidos temas de su carrera de más de 20 años y ocho discos, plenamente coreados por el público. Entre “El Universo sobre mí”, “Marta”, “Sebas, Guille y los demás”, “Mares igual que tú”, “Juguetes rotos”, “Nuestro tiempo”, “Cómo hablar”, “Moriría por vos” o “Revolución”, intercalaron nuevos temas que interpretaban por primera vez en directo como “Señales”, “Lluvia” y “Soledad”, para finalizar con “Hacia lo salvaje” (con referencia a los versos de “A Galopar” de Rafael Alberti).

Dcode 2019
Foto: Christian Bertrand

Mientras Amaral tocaba, se fue llenando la explanada frente al escenario #1 para esperar a Two Door Cinema Club, inaugurando la festiva parte final del Dcode en la que, ya con la temperatura ambiente algo más fría, nadie pararía de bailar.

Sin lugar a dudas, el mejor juego de luces lo presentó la banda norirlandesa de electro pop, alineado con la estética de su estupendo nuevo disco False Alarm (2019). Alex Trimble (voz líder, guitarra rítmica), Sam Halliday (guitarra líder, coros) y Kevin Baird (bajo, sintetizadores, teclados, coros), acompañados de sus habituales colaboradores, Benjamin Thompson (batería) y Jacob Berry (guitarra rítmica, beats, sintetizadores, teclados), no tardaron ni un minuto en poner a brincar y bailar a todos con temazos de indudable pegada como “Talk”, “Undercover Martyr”, “I Can Talk”, “Are You Ready? (Wreck)”, “What You Know”, “Dirty Air”, “Bad Decissions”, “Satellite” y otras…

Dcode 2019
Foto: Christian Bertrand

La fiesta siguió con el adictivo electro swing de la banda francesa Caravan Palace, con la voz solista de Colotis Zoé. Pasada la una de la mañana y tras una intensa jornada que ya pasaba de las 12 horas, esta particular mezcla de clásico sonido swing y burlesque con beats electrónicos y vientos, fue sin duda ideal, aunque ya algunos comenzaban a abandonar previendo el cierre del Metro.

Entre los platos fuertes correspondió el cierre a la banda británica de indie rock y post punk Kaiser Chiefs, que llegó con su séptimo álbum, Duck, recién salido del horno. Aunque sus canciones son potentes y fantásticas, el cansancio era ya un enemigo imbatible. Aun quedaba fiesta hasta el amanecer con Ley DJ, pero solo los que llegaron tarde estuvieron dispuestos a vivirla.

Entre bocadillos de calamares, ibérico con tomate, tequeños y arepa Reina Pepiada, la jornada fue aún más llevadera. El Dcode 2019 cumplió con buena nota.

Juan Carlos Ballesta