Gabriel Figueira: “el nuevo disco de Gaélica viene de sueños de luz...

Gabriel Figueira: “el nuevo disco de Gaélica viene de sueños de luz y oscuridad”

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Gaélica
Fotografía: Pedro Lollett. Vestuario: José Antonio Hermida

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde que la primera formación de Gaélica tomó forma a comienzos de este siglo en Caracas para musicalizar una obra de teatro del grupo Skena. Desde entonces la agrupación pasó de ser un proyecto instrumental de inspiración meramente celta, a uno de mayor paleta sonora que incluye voces. Dos de sus fundadores, Rubén Gutiérrez (guitarras) y Gabriel Figueira (gaitas, flautas) son desde hace un tiempo el núcleo creativo alrededor del cual gira el sonido y las composiciones de Gaélica, lo cual incluye ahora sus voces. El percusionista Armando Álvarez se mantiene a su lado, con la reciente adición del bajista Chapis LascaEl día que todo cambió espera aún por ser presentado enteramente en vivo, mientras el grupo se enfocó en sus conciertos navideños.

Juan Carlos Ballesta

 

El tiempo ha jugado a favor de Gaélica. No hay una presentación que no provoque aplausos masivos y euforia en el público. El constante trabajo a lo largo de los años ha traído sus réditos. Al comienzo muchos percibían a Gaélica como un grupo celta en el Caribe solo para un selecto público. Con el paso de los años, fueron incluyendo algunas sonoridades venezolanas pero, sobre todo, construyendo una propuesta sólida, emotiva, contagiosa. Más allá del origen de la música y los instrumentos que utilizan, ligada con los pueblos celtas (de los cuales el más cercano a nosotros es el gallego), el resultado es universal.

La formación original era un septeto conformado por Gabriel Figueira (gaita y flautas), Boris Paredes (violín), Rubén Gutiérrez (guitarras acústica y eléctrica, ukelele y cuatro), Santos Palazzi (guitarra clásica y eléctrica), Roberto Percuoco (bajo), Julio Alcocer (percusión latina y cajón flamenco) y Armando Álvarez (percusión étnica). Cuatro años tardaron en lanzar su primer álbum, Ibérica & Latina (2005), un compendio de versiones de temas clásicos del mundo musical celta y composiciones propias.

Un cisma se produjo tras este disco y para el siguiente, el núcleo quedó formado por Figueira-Gutiérrez-Álvarez (como ha sido hasta hoy) al que se unió César Natera (violín). Como cuarteto grabaron I/O (2007), con la participación de fantásticos músicos invitados como Diego “El Negro” Álvarez y William Troconis en la percusión, Henry Paul (bajo), Alfredo Naranjo (vibráfono), entre otros. En este disco ya el peso principal fueron las composiciones propias.

La misma formación grabó Paz: Una Navidad Celta En Venezuela (2009), con menos invitados. Esta idea de versionar temas tanto celtas como venezolanos y de navidad comenzó a rendir sus frutos, editando una secuela tres años después, Luz: Una Navidad Celta En Venezuela V.2 (2012), con Daniela Padrón como nueva violinista e invitados como Henry Paul (bajo) y los bateristas Gonzalo Suárez y Adolfo Herrera, entre otros. Desde entonces, la idea de realizar conciertos navideños especiales ha sido una norma, teniendo su momento álgido el pasado año 2016 cuando se presentaron en la Sala Ríos Reyna con la Orquesta Sinfónica Teresa Carreño.

Durante años, Gaélica no ha parado de tocar. Por separado han abordado también otros proyectos. Álvarez ha seguido con su rol de director de teatro, Figueira dejó colar algunos temas en solitario, fue pieza fundamental en el disco y banda de Nana Cadavieco, ha sido invitado de muchos músicos y más recientemente imagen de marcas comerciales. Gutiérrez, por su parte, fue padre.

Pasó suficiente tiempo desde que anunciaron que tenían material para un nuevo disco. Cuanto tocaron “Brújula” en vivo por primera vez, dieron pistas que venían con cambios sustanciales. Tras la larga espera, finalmente el disco El día que todo cambió llegó haciendo honor a su nombre. La sorpresa fue fenomenal y así lo reflejamos en nuestra reseña. Gaélica pasó de ser un grupo instrumental a uno con solo piezas cantadas. Esa metamorfosis ha tomado su tiempo.

GaélicaCon abundante café, hablamos largo y tendido con Gabriel Figueira. Mucho para reflexionar.

¿Cuantos años pasaron produciendo el disco y que tan satisfecho quedaste con el resultado?

Para serte sincero, pasó tanto tiempo que hay cosas en la producción con las que no quedé tan satisfecho. Pero ya no se podía hacer nada porque había mucho tiempo entre las primeras canciones y las últimas. Aprendimos en el camino. Fue la primera vez en muchas cosas: primera vez metiéndonos en nuevos géneros, primera vez cantando…Cómo hacer para abrir el espacio donde antes reinaba la gaita y el violín para meter voces de quienes no son cantantes de oficio.

Es evidente que el disco representa un cambio notable respecto a todos los anteriores. El oyente no está al cabo de saber que pasó en el proceso de producción, pero queda claro que cuando más tiempo se extienda más peligro hay que se convierta en monstruo de mil cabezas.

Si, de hecho se estaba convirtiendo en un pozo sin fin. Había que soltarlo, fue lo mejor. Tenemos ya otros 11 temas para un siguiente disco que salieron inmediatamente después de haber soltado emocionalmente todo el proceso de este trabajo.

¿Cuándo ocurrió el embrión de El día que todo cambió?

Vamos a decir en lugar de embrión que la tirada en la que no nos cuidamos (risas), fue en Margarita, en marzo de 2011, adonde viajamos a un apartamento que nos prestaron a componer el nuevo disco. En ese viaje exploramos muchas ideas y salieron algunos leit motiv que usamos, pero aún éramos instrumentales. Estaba Daniela (Padrón) en la banda, todavía no se había ido a Nueva York. Ahí yo me atreví a mostrarles una serie de ideas nuevas que tenía, de las cuales no terminamos usando prácticamente ninguna. Solo se usó una letra que se convertiría en “Brújula”. Lo empezamos a cantar en 2012 y estrenamos el video en 2013, y con ella ya teníamos el embrión.

¿En qué momento deciden asumir el reto de cantar todas las canciones?

Brújula” fue muy bien recibida, todos los comentarios que nos hicieron en su momento eran positivos. Surgió entonces la discusión y en principio lo que íbamos a hacer era incluir solo tres temas cantados. Luego subimos a la mitad. La verdad nos costaba digerir la idea, pero terminó siendo el disco completo cantado.

¿Por qué les costó?

Uno cree que lo tiene claro todo pero en la práctica no es así. Es irónico, pero en los comienzos de Gaélica, Rubén y yo compartíamos canciones. Incluso intentamos hacer una banda paralela a Gaélica para volver a nuestras raíces rock, compusimos unas cuantas canciones. Luego durante el proceso del disco de Nana Cadavieco, mi pareja en esos años, ella misma me animaba a que le diera curso a esas canciones. Finalmente, tiempo después, en la época en que surge “Brújula”, la idea terminó de gestarse.

¿Las canciones que quedaron en el disco son entonces de reciente data?

Sí, todo lo viejo se fue desechando. No descarto recuperarlas algún día.

¿Y qué pasó con ellas, perdieron validez o los tiempos implicaban otro tipo de letras?

La verdad es que tanto Rubén como yo conseguimos contar cosas que nos parecían adecuadas. Cada uno por su lado.

¿Ese proceso fue decidido conscientemente?

No. Cada uno trabajó las canciones de manera individual. Cada uno tenía sus cosas que decir, por ello cada quien canta sus composiciones. No lo hablamos, se dio así. Quien mejor para interpretar un tema que su propio compositor. Si alguno de los dos fuera un cantante líder con más oficio a lo mejor todo hubiera sido cantado por uno solo.

Hay diversos ejemplos de grupos con dos e incluso tres vocalistas, entre ellos The Beatles, Chicago en los 70…

El grupo islandés Of Monsters and Men fue una gran inspiración para Rubén, grupo en el que cantan dos (hombre y mujer, ambos guitarristas). Por supuesto, los Beatles. Un grupo que me inspiró mucho es The Kongos, una banda de hermanos en la que cantan varios.

¿Qué tanto está la situación país reflejada en el álbum?

Nunca fue la intención que las canciones se refirieran explícitamente a la situación país, pero unas cuantas de ellas pertenecen a un lote de composiciones que hicimos a comienzos de 2014, durante las fuertes protestas de ese año. Yo me involucré bastante y tenía una novia muy activa. En esos meses salieron “Monstruo”, “Tormenta” y “ Estrellas”. Comencé a tener sueños fantasiosos, con imágenes oníricas en las madrugadas de mundos de fantasía donde pasan cosas similares a las que ocurren en Venezuela con luz-oscuridad, lucha del bien contra el mal. Al surgir estos temas quedó clara la línea de trabajo, con letras emocionales que retratan el contexto en el que estamos, sin ser evidentes, con mensajes esperanzadores, motivadores sobre el cambio. Creo que es la historia de la humanidad, de miles de procesos de cambio en muchos países. El proceso estuvo acompañado de mucho vino y por momentos sentía que me estaban enviando todo eso desde otro lado (risas). Hay temas que los soñé. Definitivamente este disco proviene en parte de sueños de luz y oscuridad.

¿Cuál de todos los temas es el más reciente?

El que abre el disco, “Quien sabe”. Es el último que se compuso y que más tardó en ser compuesto. Todos los temas nos salieron rápido, en dos días una canción ya estaba lista. El último “Donde tú estés” también tuvo algo de tranca. El tema de Simón Díaz, “El loco Juan Carabina” es un bonus track.

¿Para cuándo está planificado el disco físico?

Hemos tenido problemas porque lo estábamos haciendo en Optilaser, pero se echaron para atrás porque decidieron cerrar operaciones en Venezuela. Ya estamos buscando otras opciones fuera del país. También hicimos un master especial para editarlo en formato vinilo y es probable que lo hagamos con una empresa con la que se asoció Rodrigo Gonsalves (Viniloversus) en Miami o con el propio Juan Carlos Nieto quien nos masterizó el disco, que está comprando una máquina para imprimir LPs.

El mp3 acelera su muerte para darle paso al mp4 o el m4a. Pero el formato vinilo regresa con fuerza.

No hay nada que suene mejor que un vinilo en un buen plato con una excelente aguja, un amplificador de tubos y unas buenas cornetas. Nada lo supera, aunque confieso que yo nunca viví esa era del vinil porque en mi casa nunca hubo tocadiscos. Diseñamos la portada en tamaño LP, la ilustración está hecha a 50 x 50.

¿Qué viene ahora?

Los planes han ido cambiando por la situación país. A pesar de ello no queríamos aguantar más sin editar el disco porque con él se cierra un ciclo. En tiempos turbulentos queremos que la gente descubra su contenido. No hemos iniciado formalmente la promoción por razones obvias. Estamos todos muy metidos en lo que está pasando.

Se ha producido últimamente una inmensa migración de músicos hacia diversos destinos. ¿Ustedes que piensan?

Nosotros estamos enfocados en este lado del mundo. Queremos encontrar una disquera adecuada con la que podamos llegar a los mercados de los países de la región, especialmente Chile, Colombia y México. En Centroamérica hay unos proyectos increíbles que la mayoría desconoce. Nos encantaría captar ese público. El viejo continente será después.

Desde mi punto de vista Gaélica debería tener una buena acogida en España y Portugal

Sin duda, pero en este momento nos parece más difícil emprender ese camino. Lo que si nos interesa es contar con un buen “booking” para los festivales que allí se realizan. Habíamos ya cuadrado algunos contactos pero todo se complicó y al no conseguir pasajes y buenos patrocinios preferimos postergarlo y trabajarlo con más tiempo de anticipación. Si nos interesa probar, aunque Caracas seguirá siendo nuestra base de operaciones.

Hablando descarnadamente, el mercado venezolano, que nunca fue tan grande, se ha reducido de forma alarmante en tiempos recientes. Esto tiene que ver, obviamente, con la situación país.

Es gravísimo. Si uno se fija en géneros populares y ve que esos artistas casi no están tocando uno se pregunta qué queda para otros artistas más underground. Es difícil mantener, por más que uno quiera, la base de operaciones en el país porque hay tres cosas básicas que no funcionan: conseguir moneda extranjera, poder comprar pasajes y el pésimo internet. Eso es lo que necesita un músico para poder moverse de ciudad a ciudad, de país a país. Yo soy un “Caracas-lover”, un caraqueño entregado, pero estoy consciente de las limitantes.

Hay casos emblemáticos como el de Tomates Fritos que siempre ha sido una banda de carretera, que el año pasado sacó un discazo celebrando sus 20 años y casi no lo han podido tocar. Es alarmante.

Imagínate, Tomates siempre ha sido una banda que toca por toda Venezuela. Es muy lamentable porque eso afecta mucho el ánimo de tocar.

Hay otros casos como el de C4 Trío que ahora viven en ciudades y países distintos, algo como lo que desde hace años ha experimentado con éxito Los Amigos Invisibles.

Claro, es mucho más fácil moverse y encontrarse desde donde estés, ensayar para los conciertos que hayan salido, sin tanta incertidumbre.

El tema del internet se ha convertido en algo clave. Los que generamos contenido y debemos estar en constante actividad de subidas y bajadas de archivos, navegando 24 horas, sufrimos de manera superlativa. La gente se queja de las bajas velocidades, pero además de ello lo peor es la intermitencia en el servicio.

Hay mucha gente que produce excelentes contenidos, pero la limitante es doble, tanto para colgarlo en red como para el usuario poder disfrutar de esos contenidos que requieren de gran ancho de banda. Es imposible ver películas online de un solo tirón. El streaming en Venezuela es muy difícil y es lo normal en casi todos lados.

La realidad es que hoy no hay ningún país en el mundo Occidental que esté pasando por una situación tan compleja como la de Venezuela. Hilar la historia completa para hacerla entendible a otras “audiencias” es un trabajo complicado.

Cuando uno oye a artistas que han pasado por situaciones similares en sus países y lo contaron como pudieron en sus canciones, como Charly García, por ejemplo, uno se imagina que en su momento vivieron sensaciones como las que ahora nos toca a nosotros. Uno oye esas canciones años y décadas después y entiendo lo difícil que es vivir en una dictadura militar y lo complicado que es contarlo como estaba pasando. Todas esas canciones han tomado un valor inmenso como parte de la historia de Argentina.

En España se manejó mucho la figura del eufemismo, tanto en cine como en música, para hablar de temas álgidos y así evadir la censura. En el caso de Charly alcanzó cotas de imaginación insospechadas en canciones como “Las increíbles aventuras del Señor Tijeras”.

Eso tiene un valor universal impresionante, porque no tenemos que ser argentinos o españoles para entender el mensaje que encierran esas canciones. Yo creo que lo que está pasando en Venezuela va a dar unos frutos artísticos valiosísimos e increíbles que se valorarán dentro de 15 o 20 años. La gente va a escuchar a esos artistas que hicieron y dijeron cosas durante este difícil momento y van a decir “qué bolas lo que pasaron, que bien retrataron lo que estaba ocurriendo”.

Gaélica
Fotografía: Pedro Lollett. Vestuario: José Antonio Hermida

Yo siempre he pensado que en el ámbito cultural ha pasado demasiado tiempo para empezar a retratar en las obras, sea teatro, canción, cine, literatura o artes plásticas, el proceso de pérdida progresiva de libertades y la caotización del país en todos los aspectos. Yo diría que en los primeros 10 años de este siglo no se abordó nada de lo que pasaba, la mayoría de los creadores lo evadieron y solo unos pocos, muy pocos, se atrevieron. Desde unos 4 o 5 años la cosa cambió.

Sin duda, el arte tuvo una función de escape o evasión. Faltaba madurez. Es muy irónico que cuando cierran RCTV todos esos actores y actrices, que perdieron sus trabajos de manera abrupta y que en la calle protestaban contra el gobierno, volvieron al teatro a hacer entretenimiento: humor, alegría, fiesta, risa fácil…No crearon en el teatro algún tipo de reflexión sobre lo que les había ocurrido a ellos en particular y a todo el país en general.

También hay que decir que durante todos esos años el público rechazaba cuando lo ponían a pensar con el argumento que no querían ir una obra para que le hablaran de lo que ya sufría en la vida diaria. Por tanto, el teatro se convirtió en una evasión. Incluso en la música también ganaron los grupos de entretenimiento.

Pero desde el punto de vista de un extranjero al que uno le comunicaba y trataba de explicar la deriva autoritaria en que estaba sumida Venezuela no quedaba claro cuando escuchaban la música ya que por ningún lado reflejaba esa problemática. Parecía estar divorciada de su entorno, porque muchas veces ni desde el plano existencial se podía entrever el sufrimiento.

Es un tema super complejo y paradójico. El cine venezolano saturó el tema del barrio y el malandro durante los 70, 80 y 90 y de repente, salvo excepciones, apartó esa temática cuando quizá más relevante se puso. El cine hizo el trabajo de poner en el tapete esa problemática y luego casi la abandonó. El cine brasileño ha sido muy incisivo y hasta poético abordando la problemática social. Películas como “Ciudad de Dios” son un ejemplo. En la música Yordano siempre reflejó una gran preocupación por el tema social y ha sido consecuente.  Hay una buena línea temática construida por Desorden Público y hasta Los Amigos Invisibles con su estilo del “caraqueño chalequeador” han sido importantes. En el caso de Desorden en los 90, cuando agregó elementos caribeños al ska, logró crear un lenguaje muy importante. Los Mentas también es una buena referencia, con manejo de la ironía e inteligencia.

Una de las cosas más importantes de este disco de Gaélica es que refleja el momento histórico, sin acudir al panfleto.  Y así estoy seguro va a quedar para el futuro. Tiene una carga emotiva que aborda las pérdidas producto de este proceso político y otros asuntos relacionados.

Con la emocionalidad descubrimos varias cosas. Es indudable que al venezolano le ha costado asumir el proceso político, no nos gusta enfrentarnos con este tipo de situaciones y por eso se nos ha dificultado asimilar el aspecto emotivo o emocional de lo que nos está pasando. Quizá por la manera de ser un poco “sobrado” que indica cosas como “a mí nadie me va a joder”, “yo soy más vivo”, es que no supimos enfrentar las cosas. Mucha gente escribe cosas en Facebook o Twitter muy indignados equivalente a “yo no me la calo”, pero en el fondo tienen mucho miedo pero quieren transmitir la sensación de aplomo. Las personas no quieren asumir sus debilidades y crean una coraza. Pero en realidad eres menos débil cuando aceptas esos sentimientos y eso es lo que quisimos reflejar en el disco. También hay que dar oxígeno a la gente. Hay que drenar, llorar, sin que eso te haga ver como vulnerable.

Si tuvieras que elegir una canción, cual sería tu favorita.

No es fácil esa decisión. De las que yo compuse la más especial para mi es “Las estrellas” porque es el tema más íntimo. Habla del tema pareja, tratando de darse ánimo, de no dejarse caer. Es una metáfora “las estrellas que brillan en la noche oscura sin Luna”, es una

Gaélica