Genesis: y entonces quedaron tres y todo cambió hace 40 años

Genesis: y entonces quedaron tres y todo cambió hace 40 años

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Genesis

Genesis

And Then There Were Three

Charisma. 1978.  Inglaterra

 

La fascinante historia de Genesis, una de las bandas seminales y más influyentes del progrock, tomó un inusitado giro hacia finales de la década de los 70. No sería la única pero sí una de las más controversiales. De aquellos adolescentes de la escuela Charterhouse de Surrey, Inglaterra, poco quedaba para 1978.

En poco más de un lustro, la banda surgida de dos agrupaciones juveniles, The Anon y Garden Wall, se desmoronaba dejando un legado de historias fabulosas, sonidos fantasmales y dulzura medieval en ocasiones también apocalíptica y surreal. Genesis se había transformado de un quinteto celestial a un trío más romántico y comercial que poco ya guardaba relación con la emotiva “Cinema Show”, la clásica “Firth of Filth”, la surreal “Carpet Crawlers”, la bíblica “Supper’s Ready”, la bestial “Squonk” o la divertida “All In A Mouse’s Night”, una parodia basada en Tom y Jerry.

Las caracterizaciones cuasi operáticas de Peter Gabriel habían cesado en 1974. Rael,  Magog y el viejo de la macabra historia de la caja musical, eran ya un grato recuerdo y un aporte invalorable al género. Y hacía 1977, la subyugante guitarra emulando los cantos de unas sirenas y el hermoso solo de guitarra basado en un tema de Bach, “Horizons”, nos dejaría el recuerdo de un Hackett que ciertamente necesitaba más espacio. Los fans pensaban que en cada caso era el final pero, tomando cierto riesgo, con el tiempo era como si un velo revelara la verdadera columna vertebral del quinteto, las teclas de Anthony Banks, la percusión y voz de Phil Collins, y el sorpresivo bajo del siempre discreto Mike Rutherford. …Y entonces hubo tres…

Collins siempre estuvo armonizando la voz líder de Gabriel. En Nursery Cryme de 1971 cantaba solo “For Absent Friends” y un par de años más tarde lo haría con “More Fool Me” de Selling England By The Pound, lo que indicaba que si dos pilares caían había un secreto bien guardado que significaría un cambio radical, tal vez no tan radical. Las composiciones, aparentemente más elaboradas, daban paso a canciones menos extensas, melodiosas y con una lírica de menor densidad. Así el trío Banks, Collins y Rutherford se dio a la tarea de asumir el riesgo de dar un brusco giro al timón con unas once composiciones cortas, comparadas con aquellas que caracterizaban previamente a la banda.

Tras contemplar la imagen de Hipgnosis por un rato y sospechar un poco qué tramaba en la penumbra este ambicioso trío, dejo caer la aguja en “Down and Out” (Pobre), tema que inicia el set de composiciones del controversial …And Then There Were Three. Es el primero de los cinco temas del lado A. Banks inicia con el teclado y luego Rutherford a la guitarra para finalmente dar entrada a la telúrica batería de Collins quien canta “Es bueno estar aquí, ¿cómo has estado?, revisa mi bolso, muchacho, ¿dónde está mi habitación?, me siento sobre el teléfono, es mi asunto, mantén la presión, toda. Compuesta por los tres, Banks nos ofrece un efectivo solo de teclado. Es evidente que permanecen algunos elementos del ahora clásico Genesis pero era también altamente notorio el cambio de dirección.

La siguiente canción es un hermoso contraste escrita por Banks, “Undertow” (Resaca) “Aguanta el golpe que el destino te ha dado, obtén lo mejor de él, aún queda más o acuéstate en el suelo, y deja correr las lágrimas, llórale al césped y a los árboles y al cielo, finalmente de rodillas”.  Las teclas colman la atmósfera mientras Mike toca la eléctrica arpegiada y Collins lleva la melodía con su voz. Culmina la primera terna “Ballad of Big”: “Big Jim Cooley exigió respeto, podía tener lo que hubiera querido, la insignia en su chaqueta brillaba con el sol, no es mentira  que Big Jim era temido por todos”. Banks inicia con teclados este tema que pareciera compuesto para una banda sonora.

Los dos restantes del lado A son “Snowbound” (Atrapado por la nieve) y una de las piezas más hermosas de este período, “Burning Rope”. En la primera  la guitarra acústica añade calidez al gélido tema y el teclado de Tony deja vestigios de algunas frases que nos remontan a Selling England By The Pound. “Acuéstate sobre la nieve de medianoche, siente el frío invernal en tus cabellos, aquí en tu propio mundo, en un cerco que ha crecido para gozo de los niños que arribaron en la madrugada”.

En “Burning Rope” (Soga ardiente), Banks hace de las suyas una vez más con un intro instrumental corpulento. El sintetizador luego deja paso a Collins: “El caluroso sol, la refrescante lluvia, el copo de nieve a la deriva, sobre el aliento de la brisa”.  El teclado retorna en un breve pasaje que antecede al solo de guitarra: Tal vez uno se pregunta qué hubiera hecho Hackett pero al mismo tiempo uno está atrapado con los cambios de esta canción. “Subes por la soga ardiente, para escapar de la multitud que yace abajo, pero has apagado la llama, para que otros puedan seguir, para estar en los límites, y los gritos de aquellos que no te desean el bien”.

Imaginando aquel día que lo escuché por primera vez, tomo un breve descanso. Antes de dar vuelta al LP para escuchar el lado B, donde cuatro de los seis temas tuvieron gran acogida. Inicia “Deep Of The Motherlode” (En lo profundo de la cueva madre), una reminiscencia de la fiebre del oro, “Joven, ve al oeste, gana un dólar al día, como dijo tu familia…”  Es una historia ficticia escrita por Mike Rutherford sobre un hombre, su familia y la fiebre del oro en Nevada. El tema revela un sonido que se consolidaría con el siguiente álbum, Duke.

Un breve piano de intro de ligero temperamento dramático es seguido de “Demasiados han estado donde yo estoy, muchos más lo estarán, lo que me parece extraño es como tú me exaltas y luego me humillas una vez más”. Es otra hermosa pieza, “Many Too Many”. El famoso mellotron es usado en esta canción de amor. También hay un sencillo solo de Mike en esta balada.

El LP sigue con “Scenes From A Nights Dream” (Escenas de un sueño nocturno). Durante años siempre encontré algo que me ataba a esta canción pero aún hoy desconozco que elemento es, si acaso no son varios. No puedo hablarte a favor o en desfavor. Es el extraño caso de recordar una canción tal vez más por factores extemporáneos que por la canción en sí misma. No así con “Say it’s Alright Joe” (Di que está bien, Joe) que comienza con una gran dulzura que se disipa al minuto y medio pero que retorna y nos lleva brevemente a los días de “Visions of Angels” (Trespass, 1970) “Hubo reyes que reían bajo la lluvia, y me dijeron que vendría acá a liderar el desfile, todos los colores cambiaban y el cielo estaba en ruinas, las luces aún brillando sobre mí”.  La dinámica es sinuosa y particularmente atractiva pero la letra, aunque pareciera hablar de una conflictiva realidad interior, no termina por resolver.

The Lady Lies” (La dama miente) es la historia de un hombre que rescata a una mujer de las fauces de un monstruo y que posteriormente seduce a su salvador. El relato es una señal que nos dice que aún los elementos del Genesis clásico están presentes. En un acto de roquera dramaturgia Phil interpreta al demonio (la dama), y a la víctima (el salvador). Pero ya nunca fue Genesis tan dramático como el “Watcher  Of The Skies” o “El Zorro” que Gabriel encarnara con un mayor histrionismo. Collins era menos fantasioso y menos poético. Más realista tal vez pero ciertamente menos elaborado que los personajes de Gabriel, tanto en la lírica como en la viva escena. “De la boca del monstruo, rescata él a la doncella, pero sabemos que ella es un demonio, que vino a seducirlo”.

Finalmente el gran éxito comercial del álbum, “Follow You, Follow Me” (Seguirte, seguirme). Compuesta por el trío, con letra de Mike Rutherford, este cuasi reggae se convirtió en el gran éxito comercial de la banda hasta el momento. Tal vez ofensiva para los hardcore fans, cierto es que esta sencilla canción de amor era al mismo tiempo una despedida de un Genesis que nunca volvió. Un Genesis que se dejó tragar por el “pop machine” pero que tal vez la nostalgia de los fans contemporáneos con la salida de este álbum, hoy añoran y disfrutan con cierta vehemencia. “Quédate conmigo, mi amor, espero estés aquí a mi lado, si alguna vez te necesito, ¡oh! Mi amor. En tus brazos me siento tan a salvo y seguro, y cada día es tan perfecto, sólo contigo…”

And Then There Were Three… es un álbum que representa ciertamente un punto de inflexión en la historia de la banda, un disco con un buen sonido bajo las expertas manos de David Hentschel pero también un punto final para muchos y un inicio para tantos otros. Genesis se convertía en una propuesta comercial monumental que ya había perdido las fantasmales ambientaciones de la oblicua guitarra de Steve Hackett y la teatralidad de una de las voces más distinguidas del progrock, Peter Gabriel. Nunca más tuvo Genesis la intención de emular la grandiosidad de Foxtrot, Nursery Cryme o A Trick Of The Tail.

Realmente Genesis “entonces eran dos” pues, bajo mi perspectiva, la carrera de Collins se solapaba con la de la banda y a no ser por la sección de metales de su música como solista, hubiera sido un fenómeno como Peter Hammill y Van Der Graaf Generator (guardando la enorme distancia que entre ambas propuestas existe). Genesis añadió a dos extraordinarios músicos para sus conciertos: el gran baterista Chester Thompson y el guitarrista Daryl Stuermer, ¡Genesis entonces a veces eran cinco!

Leonardo Bigott