Gerry Weil y su Navijazz #12: una tradición emocional (C.C. BOD) (Dic...

Gerry Weil y su Navijazz #12: una tradición emocional (C.C. BOD) (Dic 9, 2017)

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Gerry Weil

Gerry Weil – Navijazz

Centro Cultural B.O.D., Caracas

(Diciembre 9, 2017)

 

Navijazz es jazz en Navidad. Es también el hijo adolescente de Gerry Weil, el irreverente compositor y maestro del jazz en Venezuela. Es la fórmula exacta que resulta de la disciplina, la constancia, el conocimiento, el ingenio, el buen humor, la diversidad, la calidez, la amistad sincera y la picardía de un austríaco que llegó a estas tierras por allá a finales de los años 50 y que decidió anclarse aquí seducido por el verdor de la flora y el azul de las aguas de Caraballeda que desde el crucero Franca C, borraban a trazos cortos los grises paisajes del viejo continente que ya entonces estaba rehaciéndose tras la Segunda Guerra Mundial. Era como haber vivido el cambio de la TV blanco y negro a la TV a color. Sin dudas, más profundo que ello, pues Gerry se ancló aquí y aquí lo tenemos 60 años después y celebrando por décima segunda vez su jazz en época de Navidad y su vida en “el mejor país del mundo.”

Quienes aún no le conocen o le conocen poco, recomiendo el excelente libro de Cristina Raffalli Al ritmo de Gerry Weil,  publicado en 2016 por la Fundación Para La Cultural Urbana y Guataca Producciones. Es la puerta de entrada a una de las personalidades más fascinantes e influyentes de la música en nuestro país quien en 2008 fuera galardonado con el Premio Nacional del Artista Mención Música. El más importante del país. O también pueden revisar nuestra edición #37 con un amplio trabajo sobre Gerry.

Esta vez no tuve tiempo para compartir, tras bastidores, con el Maestro como suelo hacerlo para picar un poquito del ambiente. Allí estaban Nené Quintero arreglando su set de tambores y sus diversos instrumentos de percusión, Gustavito Márquez siempre optimista probando su Utrera, Juan Ángel Esquivel afinando su 335, Andrés Briceño Jr. con actitud de Senior acomodando la batería, Noel Mijares revisando notas en su celular y esperando su turno para probar sonido y Gerry desde el piano asegurándose con Darío Peñaloza y Jim Kovacs que el sonido estuviera a la perfección y el resto en orden para complacer a una audiencia que agotó la taquilla del B.O.D.

Ya a oscuras y sobre la hora pautada, Gerry nos acomodaba con sus sabias palabras siempre cargadas de humor  para ofrecernos “Kiu-pa” (El camino) una composición de hermosa melodía, idónea para abrir con dulzura el tradicional evento. Tras esa primera interpretación Weil compartió con el público como fue su llegada a Venezuela, enfatizando que es “el mejor país del mundo” y cuya experiencia ilustró con la presentación de los primeros invitados de la noche, Ensamble B11, una agrupación polifónica vocal conformada por jóvenes de los talleres de Fundación Bigott cuyo repertorio esta conformado por música de tradición venezolana y donde la percusión es recreada con las voces de un trío de muchachos parte del Ensamble. Un aguinaldo a capella y el tradicional “Canto de lavanderas” fueron los dos primeros temas del Ensamble. Jhoabeat, el más representativo del beatbox en Venezuela, tomó su micrófono para descargar con el Ensamble y cautivar a todos con su técnica y efectos sonoros, además de una alegría siempre desbordante que regaba de un extremo al otro del escenario construyendo sonidos con su boca y el micrófono.

Gerry, como es habitual, nos hablaría de su próximo tema, “J.S.P.B.P.”, un acrónimo que alude a Jhoabeat y Johannes Sebastian Bach donde el maestro nos presentó el aria y tres de las Variaciones Goldberg, composición para clavicordio encomendada a Bach y conformada por un aria, treinta variaciones y un aria da capo. En esta parte destacaron Carlos “Nené” Quintero, Andrés Briceño Jr., y el beatboxer con un despliegue rítmico como pocas veces es visto y escuchado.  Era como presenciar un volcán sonoro rico en sincronía, texturas y colores.

Tras la colorida descarga, Gerry trajo al escenario al versátil cantante  Gilberto Bermúdez (Aditus) quien junto a Jhoabeat interpretó uno de los clásicos del repertorio jazzístico universal, “I’m Beginning to See the Light” (Estoy comenzando a ver la luz) de Duke Ellington, Harry James, Don George y Johnny Hodges. La pieza fue publicada en 1944 y popularizada por Ella Fitzgerald y The Ink Spots alcanzando el puesto 5 en 1945. En este tema destacó también el bajista Gustavo Márquez, ya recuperado de un delicado trasplante de médula ósea.

Luego de este clásico, parte del repertorio del Navijazz 2016, Gerry nos ofreció su “Ananda”, una composición que ya es parte esencial de su repertorio y que es muestra fiel de aquellas palabras: “nunca somos los mismos”, pues el maestro la ha interpretado de diversas maneras. Fue la gran oportunidad para que uno de los más connotados guitarristas del país, Juan Ángel Esquivel, tiñera de rock la conocida melodía. Entre miradas cómplices Juan demostró su versatilidad como instrumentista al tiempo que Weil le daba más terreno para desatar su furia jazz-rockera. En los pasajes más jazzísticos Esquivel parecía tomar algunas notas de “Silent Night”.

A mis oídos vendría el punto más alto de Navijazz 2017 con “El Re-encuentro” donde, una vez más, trajo a escena al trompetista Noel Mijares, músico excepcional cuyo talento ha estado en las filas de El Arca y Desorden Público. En ella destacaron los solos del trompetista y una vez más la guitarra de Juan Ángel procurando una fuerza rockera que parecía embelesar al Maestro. Fue también el turno para que Andrés Briceño Jr., con sus 15 años de edad, demostrara su gran habilidad en el instrumento intercambiando frases con Noel y un inciso de Esquivel para luego cerrar el tema. El público ovacionó la ejecución con especial vehemencia. Debo acá destacar algunas de las palabras del Maestro quien acertadamente sentenció con elocuente pasión dos ingredientes esenciales para echar el país adelante, “el perdón y el trabajo”, palabras que sin dudas dejaron una importante reflexión en los asistentes.

Tras esa impecable ejecución, el Ensamble B11 retornaría para un emotivo “Canta un ángel” interpretado a modo de canon y donde el Ensamble sorteó dificultades sobre un tema que exigía más preparación. Es una composición difícil y no habitual para el Ensamble.

Vendría el turno para los consagrados Rubén Gutiérrez, Chapis Lasca y Gabriel Figueira de Gaélica. Una escogencia excelente para Navijazz 2017 donde el trío nos presentó dos temas de su nuevo disco y “Angels We Have Heard On High”, del álbum Luz: Una Navidad Celta En Venezuela V.2 de 2012. Los otros dos temas fueron “Te vas” y “Brújula”, que tocaron sin Gerry. Gaélica trajo su sonoridad celta en ocasiones cargada de nostalgia y en otras de una eufórica alegría. Fue otro punto alto del Navijazz 2017 donde además de la música, la parte visual con instrumentos como la gaita y la flauta celta siempre brindan un particular atractivo que da ese valor agregado sólo apreciable en las presentaciones en vivo. Aún extraño el violín de Daniela Padrón. Fue interesante ver a Gabriel hacerse de dos pequeñas paletas de madera en cada mano, como si se tratara de unas castañuelas, para marcar el ritmo de “Te vas”.

El tema más largo de la noche fue “King-Yo (Peces Dorados)”, en el cual se produjo una descarga de percusión a modo de diálogo entre Nené, Briceno y Jhoabeat, no tan inspirada como cabría esperar y un poco extensa.

La naturaleza sabia, conciliadora y pacifista de Gerry siempre le lleva a ese himno universal en el que se ha convertido “Imagine” de John Lennon (†). Su versión bluseada y su voz desgarrada impregnan a la pieza de una fuerza que da una perspectiva, si se prefiere, más persuasiva que la dulce y gentil interpretación del irreverente inglés asesinado en 1980. Gerry la culmina cual si se tratara de una firme sentencia final ¡Imagine! y de forma inmediata el reconocimiento del público con sus aplausos.

Y a modo de un dulce matiz, “Brisas del Ávila” como bis del concierto. La ya conocida composición del legendario Carlos “Nené” Quintero que recrea un amplio espectro de los sonidos de nuestro hermoso cerro, ofrece además una interesante visual en donde Nené gira un tubo de plástico corrugado para emular esa brisa fresca en las tardes de agosto y fría en las decembrinas. Cascadas, pájaros y otros, son recreados con efectividad y desbordada naturalidad por Carlos. Fue uno de los más hermosos contrastes del concierto.

Cuando ya se aproxima a los 80 años de vida, Gerry Weil sigue lleno de gozo, pleno de vida, efusivo, elocuente y con una sabiduría a flor de piel que no escatima en compartir con quien esté dispuesto a escuchar. Gerry tiene en Navijazz 2018 un gran reto para mantenerse renovado como hasta ahora lo ha hecho. La escena musical venezolana le irá dando la pauta para ir delineando su esquema para el tradicional evento. Gerry siempre ha sido certero en seleccionar buena parte de los mejores instrumentistas del país que en esta oportunidad tiene claro ejemplo en Noel Mijares, Gustavo Márquez y Andrés Briceño Jr. sangre nueva que siempre ha balanceado con veteranos como Juan Ángel y “Nené”.

En una Venezuela que atraviesa un éxodo de personas de todas las vertientes de la vida, sólo espero que al Maestro no se le haga difícil escoger entre un grupo cada vez más reducido de músicos que hoy gozan de éxito en el exterior.

Leonardo Bigott

Gerry Weil