Hace 30 años The Housemartins se despidió con su exquisito segundo disco

Hace 30 años The Housemartins se despidió con su exquisito segundo disco

60
The Housemartins

The Housemartins

The People Who Grinned Themselves To Death

Go! Discs/Elektra. 1987. Inglaterra

 

The Housemartins fue una magnífica y alegre banda que lamentablemente tuvo una cortísima carrera. Recordados como “la cuarta mejor banda de Hull”, gozó de la relevancia que les mereció el debut London 0 Hull 4 (1986) y el posterior sencillo “Caravan of Love”, una versión a capella del éxito de los Isley Brothers. Y fue con la adición del baterista Dave Hemingway que los ingleses se aventuran a su segundo y último disco de estudio, The People Who Grinned Themselves To Death (1987). El título era obviamente una crítica a la familia real, lo que les ganó exposición en los tabloides al mejor estilo de Sex Pistols. Paul Heaton, voz líder y compositor de la banda, siempre se sintió más cómodo escribiendo sobre marxismo y cristianismo que sobre amor.

Grabado en Stockport, Manchester, bajo la tutela de John Williams como productor, la banda expande su sonido que originalmente estaba en el código indie/jangle pop similares a contemporáneos como The Smiths o Aztec Camera, sin abandonar las armonías vocales tan características y añadiendo más presencia de teclados, un coro de niños y vientos.

A diferencia del primer álbum que contó con algunos covers, todas las composiciones en The People… son de Heaton y Stan Cullimore (guitarra y coros). La armónica de Heaton suena en la primera canción que le da título al disco y en el único instrumental “Pirate Aggro”, que está bien aderezada con el órgano ejecutado por Pete Wingfield.

La cruel letra de “I Can’t Put My Finger On It” se diluye ligeramente en los juegos vocales de Heaton y Cullimore que también juegan un papel importante en la rockera “Me And The Farmer”, el crudo comentario acerca de la vida rural británica donde resalta el juguetón bajo de Norman Cook. “The Light Is Always Green” es un pequeño ejercicio de dinámicas instrumentales que coquetea con el soul. “The World’s On Fire” contiene una de las letras más cargada de referencias religiosas mientras la voz de Paul se eleva en un agudísimo falsete que dice el título de la canción. El debate entre la ironía y nostalgia de los días más sencillos está muy presente en la punk “We’re Not Going Back”. En una nota más agridulce está “Five Get Over Excited” que a pesar de las preciosas y cálidas voces en armonía, habla de un asesinato en serie y en su video musical vemos a Hugh Whitaker, el baterista original de la banda, siendo secuestrado por Dave.

La minimalista “Johannesburg” contiene sólo una voz y una guitarra acústica que apenas se escucha en contraste a “Bow Down”, llena de elementos: trompeta, trombón, tuba, piano y el coro de niños de la escuela de St. Winifred. Esta última emite fuertes juicios sobre la política y la religión en el esfuerzo lírico más rico del disco. La sociedad inglesa es examinada en “You Better Be Doubtful”, donde se evalúa el consumismo, la realeza y el conformismo. Finalmente “Build” puede funcionar como una metáfora sobre las relaciones humanas así como literalmente acerca del urbanismo acelerado en las grandes ciudades; se podría incluso considerar que este es el momento más cercano a hablar de amor cuando nunca fue el fuerte del letrista en la banda. De cualquier modo, es el final perfecto para la breve incursión en la música de una de las grandes agrupaciones del pop independiente británico de la segunda mitad de los años 80.

Un año después la banda anuncia su separación en buenos términos pero no se desligan de la música: Norman Cook obtiene fama mundial con sus proyectos de música electrónica Beats International y Fatboy Slim, mientras que Paul y Dave se embarcan en The Beautiful South. Stan se dedica a su vida familiar, casándose ese mismo año, y luego se destaca como escritor de cuentos infantiles así como de musicalizar un programa de televisión orientado a niños en edad preescolar.

La revisa Mojo los reunió en 2009 para una entrevista donde han dejado claro que no tienen intenciones de reunirse aunque en 2014 Cullimore y Hemingway fueron invitados en escenario a acompañar a Heaton, tocando “Me And The Farmer” y “Caravan Of Love”.

Treinta años después, este segundo disco (y último) de The Housemartins sigue conservando su frescura, mientras la banda mantiene su estatus de culto.

IL Gimón