El inesperado reencuentro de Laura Guevara con su audiencia caraqueña (CC BOD)...

El inesperado reencuentro de Laura Guevara con su audiencia caraqueña (CC BOD) (Marzo 11, 2018)

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Laura Guevara
Laura Guevara – Desde El Corazón
Centro Cultural B.O.D., Caracas
(Marzo 11, 2018)

 

Al igual que unos cuatro millones de venezolanos dispersos por el orbe, la excelsa cantautora viajó en septiembre de 2017 para establecer residencia por un tiempo indefinido y desarrollarse profesionalmente fuera de su amado país. México fue el destino escogido por la artista. Pero la añoranza por su tierra amada la empujó de regreso, el pasado diciembre, sin mayor plan en mente que visitar a su familia por algunos días.

Con la espontaneidad que le caracteriza, nació la idea de un concierto a su gente amada, sus paisanos, en su tierra. Y en un pícaro abrir y cerrar de ojos, se vio comprometida a dar un concierto que agotó la taquilla en pocos días, exigiendo la apertura de un día más. Mi recuento es del pasado domingo once, la primera fecha.

Un público entusiasta, en un rango etario que iba desde los veinte hasta más de sesenta, conformó parte de la legión de seguidores de esta cantante y compositora cuya madurez artística ha dado un salto gigantesco. Poco más de las seis, la bifurcada y afamada sala del B.O.D. parecía un panal de abejas con el característico zumbido que genera la impaciencia. Luces bajas, y allí, la menuda y atractiva figura de Laura sentada sobre una cúbica estructura en la cual se proyectaban unas figuras abstractas. Con ligero histrionismo, Laura comenzó a cantar su éxito “Tiempo de escape” en una versión madurada y contemporánea que subyugó de inmediato a los asistentes.

Laura GuevaraDavid “El zancudo” Peña (Ensamble Gurrufío) al bajo eléctrico y contrabajo; Armando Lovera (Los Hermanos Naturales y La Pagana Trinidad) en la batería y coros;  Zarik Medina (Los Beat 3 y La Máquina del Tiempo) en las teclas y coros; y José Ángel “Shazam” Regnault (Unos Infames, Alfred Gómez Jr., entre muchos otros) en la guitarra eléctrica, conformaron la banda que acompañó a Laura  durante las dos horas que duró el concierto.

Laura, dueña absoluta del escenario, bailó de un extremo a otro con sobrada y sorprendente confianza. Luego interpretaría “La luz”, tras  la cual compartiría sus experiencias de los últimos meses y posteriormente cantaría la clásica serenata venezolana anónima c.1885 “Si de noche ves que brillan”, a su mejor estilo.

El siguiente segmento continuó con “Todas las cosas” y un tema que relata una anécdota familiar entre madre e hija titulada “Palabras”, para luego seguir con otro de sus éxitos, “Late”, el cual interpretó acompañada de su primera invitada, la novel cantante Andrea Lam. Andrea, con el normal y ligero nerviosismo que resulta de quien comienza a hacerse camino en la agreste y escarpada ruta de la vida musical, demostró tener una voz cautivadora y un dominio escénico que ya en su segunda participación, el clásico venezolano, “Criollísima” (Henry Martínez y Luis Laguna), nos tenía en sus brazos.

Laura GuevaraEn este segmento, Laura –ojos aguados– tomó un tiempo para compartir sus impresiones durante una estadía que la tendrá entre nosotros un par de semanas más. También en esta parte, tomaría el puesto de Zarik en el teclado y se acompañaría con el cuatro, contando con candor, entre un momento y otro, algunos de los agrios episodios por los que ha pasado desde que estableció residencia en México, país que la espera con grandes proyectos en puerta en un futuro inmediato.

En el segmento siguiente, pidió a la audiencia emular el sonido de las pulsaciones del corazón empleando percusión corporal (palmoteo en el pecho). La sala, entonces, era un gran corazón al que David le unió su bajo profundo para dar inicio a “Mi querencia”, uno de los clásicos del Tío Simón (†). Si bien el inició fue un punto alto que nos llevó a otra cima con la participación de Lam, la hermosa “Giraré” fue un arrullo y significativo contraste que Laura interpretó con otro estupendo cantautor, Boston Rex, compositor del tema y piedra angular de Tomates Fritos, la superbanda de Puerto La Cruz. La ocasión fue idónea para que “Shazam” matizara con un breve solo.

Laura volvería al teclado para interpretar sola una nueva composición, “Di que sí”,  cuya historia real sobre una chica a quien le proponen matrimonio, de una forma nada convencional, culmina con el “sí.” Laura habló también de una nueva producción junto al conocido músico y productor Chapis Lasca (ex Malanga) ahora bajista de Gaélica.

El hermoso tema “”, “Yo vengo a ofrecer” y “El constructor” fue la tríada que continuó el concierto, en tono de crónica social las dos últimas. Laura, representativa de la femineidad venezolana, caracterizada por el temple y la independencia que signan a la mujer luchadora, compartió sus impresiones sobre la situación política con sobrada madurez y alentador espíritu. Además de comentar la importancia del rol de la mujer en el desarrollo de un país en ocasión de la reciente celebración del Día Internacional de la Mujer.

Otro momento estelar del concierto fue la participación de Gaélica con quienes Laura interpretó “Tormenta”, uno de los éxitos de la afamada agrupación que lideran Rubén Gutiérrez (guitarra) y Gabriel Figueira (gaita celta), incluida en el reciente disco El día que todo cambió. En ese tema estuvo al bajo Chapis Lasca. La participación inyectó aún más entusiasmo a una sala que cantó varias de las canciones junto a Laura y sus invitados.

Ya hacía el final, Laura agradecería a todo el equipo de producción, a cada uno de los músicos y a un público que notoriamente le ha estado siguiendo sus pasos desde sus inicios como estudiante de cine en la UCV. La tríada de cierre la conformaron “Fuego” seguida sin pausas por “Más feliz” y finalmente un alegre calipso con todos los músicos en tarima y un público enteramente de pié, bailando al son de Laura, quien invitaba, como si se tratase de un ritual que buscaba exorcizar las “malas vibras.”

Laura Guevara ha ido creciendo a pasos agigantados, demostrando en cada pisada una notoria madurez artística que ya goza del reconocimiento internacional. Laura lo tiene todo para seguir en constante ascenso. Su carisma es irresistible y, sin duda, ella es una de esas personas motivadoras, afables y de gran sensibilidad humana que apenas nos abre sus puertas hacia un mundo musical construido con honestidad y por el cual ya pasan músicos de calidad superlativa como los que evidenciamos en esta inesperada velada que espero podamos nuevamente disfrutar con un entusiasmo superior y bajo una Venezuela que cante “desde el corazón”.

Leonardo Bigott (fotos y videos)