Jacco Gardner: viajando por universos paralelos

Jacco Gardner: viajando por universos paralelos

264
jacco gardner

Jacco Gardner (+ Ghost Hunt)
Sala Caracol. Madrid
(Abril 3, 2019)

Uno de los más interesantes discos publicados en 2018 dentro del terreno que emparenta la psicodelia y la música electrónica fue Somnium, tercer disco del multi instrumentista holandés, quien desde hace unos años trabaja desde Lisboa. Ese epicentro de operaciones sin duda provocó el acercamiento con el dúo portugués Ghost Hunt, encargado de abrir cuatro de los seis conciertos ofrecidos por Gardner en España. Ambos proyectos transitan terrenos emparentados en los que se prioriza el uso de sintetizadores, secuenciadores y cajas rítmicas ejecutados en tiempo real, en lugar de ordenadores o laptops con pistas pregrabadas que muchas veces resultan en performances aburridos o demasiado previsibles. Por ello, la noche resultó en un plácido viaje cósmico.

Lo primero que llamaba la atención al entrar en la Sala Caracol es que se había prescindido de la tradicional tarima (particularmente elevada respecto a la de otras salas) en pro de una disposición más cálida y cercana para el público, formando una especie de círculo concéntrico de sillas alrededor de los instrumentos, montados sobre alfombras decorativas y algunas luces que ayudaron con la ambientación.

la electrónica orgánica de Ghost Hunt

El performance del dúo portugués conformado por Pedro Chau (bajo) y Pedro Oliveira (sintetizadores, caja rítmica) estuvo basado en su homónimo mini-LP de 2016 y en material nuevo. Fueron alrededor de 40 minutos espléndidos en los que se pasearon por el synth pop ochentero, el electro pop más actual, la electrónica alemana de los 70, y la psicodelia moderna. Por su música desfilaron las referencias a Neu!, Harmonia, Kraftwerk, Ashra, Jean Michel Jarre, The Normal, Throbbing Gristle, Spacemen 3, Spectrum, entre otros. El tema más largo, “Disconeccted”, es un auténtico tour de force, inspirado en la estructura rítmica repetitiva e hipnótica de “Halogallo” de Neu!. Armados de sintetizadores Roland, Moog y Korg, Ghost Hunt nos devolvió al glorioso pasado, no tal lejano, de la electrónica analógica.

 

Jacco Gardner: electrónica envolvente

El viaje hacia la mejor electrónica lo profundizaríamos con Gardner, quien vino acompañado de María Pandiello. Envueltos en una casi constante penumbra, nos hicieron literalmente volar, de cuerpo y mente, desgranando todo el álbum Somniun, título que es un guiño a la que es considerada la primera novela de ciencia ficción, escrita por Johannes Kepler en 1608, y cuyo contenido fue tocado como un continuum, tal como debe ser escuchado el disco para ser entendido y disfrutado a plenitud. No hubo bises y nos quedamos con ganas de más. Pero, de lo bueno, poco. El contenido del show era este disco totalmente instrumental.

Y así nos fueron conduciendo por un universo paralelo de colores púrpura, azul y rojo, en medio de una niebla que nos introdujo en una experiencia onírica, gentil, sobrevolando en una nube. Y cuando habían repasado los seis temas que componen la primera mitad del álbum (“Rising”, “Volva”, “Langragian Point”, “Past Navigator”, “Levania” y “Eclipse”), ya orbitaban las influencias del sueco Bo Hansson, el primer Mike Oldfield, el dúo francés Air, el dúo alemán Cluster.

Lo bueno es que, siendo un performance real, los temas sonaron distintos, como solía ocurrir con los conciertos electrónicos en los años 70 y primeros 80, sin ordenadores, y con sintetizadores que al principio no tenían memoria para almacenar o pregrabar y había que construirlas en directo ayudándose con secuenciadores. El arsenal de Gardner y Pandiello contiene una mezcla de herramientas analógicas y digitales, pero el tratamiento de ellas se basa en la ejecución en directo y ello otorga un especial atractivo ya que hace cada performance único. Además, el uso de la guitarra eléctrica, contribuyó más aún al carácter orgánico.

En la segunda parte, compuesta por “Utopos”, las más extensas “Rain” y “Privolva”, “Pale Blue Dot”, “Descent” y “Somnium”, se agregaron las influencias de Tim Blake, del Tangerine Dream de principios de los 80, Jean Michel Jarre y algunas propuestas de dream pop y psicodelia de los 90 como Füxa.

No hubo palabras de presentación ni agradecimientos en ningún momento del show. En realidad no era necesario. Gardner con su aspecto de hippie taciturno estuvo siempre ensimismado y apenas intercambió alguna señal con Pandiello. Mientras la gente esperaba por un bis, ya Gardner tenía una cerveza en la mano y se había posicionado frente a la improvisada mesa donde vendía sus discos. Fue cuando todos finalmente nos percatamos que la nube donde estuvimos montados se había desvanecido.

Un doble concierto para recordar.

Juan Carlos Ballesta